lunes, 27 junio, 2022
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A Pablo Gállego Lardiés (Huesca, 1993) la vida lo ha llevado lejos. Nada le haría pensar a este volante ofensivo de 28 años, a principios de su carrera, que llegaría a ser llamado por una selección centroamericana, disputaría la CONCACAF Champions League o jugaría en cinco países. Actualmente en el Zemplín Michalovce eslovaco, hace retrospectiva a su recorrido en entrevista para The Line Breaker.


 

 

 

El ascenso español, Grecia, Albania, Nicaragua y ahora el fútbol eslovaco ¿De qué manera tomas estas experiencias para enriquecer tu vida y carrera?

Bueno, creo que son experiencias muy enriquecedoras, no sólo para el fútbol sino también en el apartado personal. Haber conocido tantas culturas, tantos países, tantos equipos de fútbol distintos, resulta maravilloso. Me tocó salir de casa por primera vez, a los catorce años, para unirme a la cantera de Zaragoza. La verdad que la distancia, para mí, nunca fue un problema, debido a que me dieron la oportunidad de desarrollar mi fútbol y porque, sea como sea, a veces es duro estar lejos de la familia y de los amigos. Por momentos sientes que estás pagando una especie de peaje, ya que no tienes una vida normal ni tienes a tus familiares y seres queridos cerca como te gustaría, pero creo que es una maravilla poder decir todo lo que he viajado, todas las culturas que he conocido y lo que uno aprende cuando sale de España te ayuda a entender cuando estás en un club y llegan extranjeros. Te abre mucho la mente, te hace mejor persona y, por supuesto, también te hace mejor futbolista, porque te empapas un poco de cada aspecto para ser mejor.

 

Almudévar fue una etapa interesante. Incluso lograste debutar con Huesca, equipo del que fue afiliado este club (2011-2019) durante un tiempo ¿Qué cree que ha cambiado entre el Pablo Gállego de aquella etapa y el actual?

Sí, en Almudévar fue mi debut. Después de juveniles, en Tercera División, con el que por entonces era el filial del Huesca. Un club que me trató muy bien, me arropó desde el primer momento. Fue un año magnífico, de mucho aprendizaje y luego, de la mano del exdefensa español Pablo Alfaro, que por entonces era técnico de Huesca, tuve la oportunidad de tener mi debut ante Las Palmas y, la verdad, que es un recuerdo inolvidable.

Creo que ha cambiado muy poco, aún sigo siendo un jugador que tiene la ilusión intacta. Creo que es algo que me ha caracterizado desde que empecé mi carrera: siempre tengo ilusión por progresar, por darlo todo cada mañana en los entrenamientos, por ser mejor que el día anterior y creo que eso no ha cambiado. Ahora soy un futbolista más maduro, ya que con el tiempo vas manejando mejor ciertos aspectos de juego y mejorando en muchas facetas, entendiendo mejor situaciones de partido y, sobre todo, la confianza para encontrar la mejor versión de uno mismo, siendo un jugador cada vez más completo.

 

Muchos años en Segunda B y algo más en Tercera en tu país natal ¿Cómo fue esa etapa de tu carrera?

La verdad es que lo recuerdo de una manera muy feliz. Tener la suerte de haber podido jugar en todos los grupos de Segunda B y recorrido muchos campos por España. Me gustaría resaltar una etapa de dos años que tuve en Cacereño, una ciudad y una afición muy especiales. Ahí también trasladé mis estudios universitarios y me conecté mucho a la ciudad, tanto por la universidad como por el club, sin olvidar mencionar a una afición maravilloso. Espero algún día poder regresar a vestir esa camiseta.

 

 

AE Larissa te dio la oportunidad de debutar en Primera División ¿Cómo fue la llegada a ese club?

La verdad que fue maravilloso formar parte de un club con tanta historia en Grecia. Ellos me habían seguido desde el año anterior, que estaba jugando en Segunda B con el Cacereño y tuve una gran participación ante Racing de Santander y sé que, a partir de ese partido, ese equipo me tuvo en cuenta. Al año siguiente estaba en el Lealtad (otro club de Segunda B) y me ofrecieron un contrato y la verdad que no lo dudé. Fue algo maravilloso tener la oportunidad de debutar en Primera y hacerlo en ese estadio tan lleno de gente. La verdad fue una sensación inolvidable.

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Se habla mucho del ambiente y la hinchada en los estadios de Grecia ¿Cuán es tu opinión al respecto?

Nada, en Grecia la verdad que es brutal. Yo recuerdo un partido con Larissa, jugando en nuestro campo con asistencia completa. Hubo bengalas en la mitad del recinto y todo estaba lleno de humo. Se tuvo que retrasar el partido veinte minutos porque no se veía nada. La verdad es que la afición griega es muy exigente pero, especialmente en ese punto, se nota cuando se motiva hasta límites insospechados. También tuvimos alguna situación en la que los hinchas vinieron a amenazarnos para ganar determinado encuentro y bueno, son situaciones tensas que al final forman parte de esto, aunque no nos guste. Es una prueba más de que en Grecia se vive el fútbol con mucha pasión y fervor.

 

Tras seis meses muy productivos en Real Estelí se te abren nuevamente las puertas a Europa ¿Qué tal la experiencia en el fútbol albanés?

Bueno, la verdad que Real Estelí fue una maravilla. Siempre le estaré agradecido a Carlos Mardones, que fue la persona que me abrió las puertas de ese país. Fueron seis meses de un aprendizaje brutal y disfruté mucho. Conocí Nicaragua, que a posteriori sería uno de mis grandes amores y una maravilla. Luego de ello se dio la esperiencia en el fútbol albanés, pues un poco agridulce, ya que me di cuenta que es un país donde se vive de una manera especial tras haber sido tan hermético durante tantos años. En su historia la gente adora a la Superliga de Albania, los bares se llenan para para ver el fútbol de su propio país, que es algo que no ocurre en muchos países, donde prefieren la Premier League o LaLiga. Eso fue maravilloso, pero, por otro lado, está al tema de los impagos. El trato humano no era el mejor con los futbolistas, hubo tintes claroscuros pero me quedo siempre con lo positivo. Conocí personas maravillosas en ese corto período de tiempo y, además, fui el primer español en la historia en marcar en una competición oficial. Lo hice en Copa, aportando mi granito de arena.

 

 

En Managua ganas la Copa, obtienes buenos resultados en liga y te conviertes en ídolo de la afición ¿Pensabas que ibas a tener este impacto en tu regreso?

La verdad es que, ni en mis mejores sueños, hubiese planeado algo así: ser campeón de Copa en mi primer título como profesional, estar en la órbita para ser considerado Mejor Jugador de la Liga y de la Copa, anotar el primer gol de la historia en la Liga de Campeones de CONCACAF con Managua. Inolvidable todos los compañeros con los que jugué y no me quiero olvidar de ninguno porque en dos años pasa mucha gente. A los chavales que venían del Juvenil intenté siempre transmitirles esa ilusión por el fútbol. Aprendí mucho de ellos, de grandes extranjeros que pasaron. Vivimos experiencias muy bonitas, también participar dos años en Liga de Campeones. Eso es algo, para mí, inolvidable. Sólo puedo decir que fueron dos años enormes, aunque tengo la espina clavada del campeonato de liga. Perdimos dos de tres finales y esa es la espina clavada que tengo en Managua y espero, algún día, quitarme.

 

Ya estás siendo considerado por el seleccionador Juan Vita para el equipo nacional ¿Cuáles son tus sensaciones?

Sí, la verdad que me tuvo en cuenta en varios micro-ciclos. Justo en el momento en el que fui convocado para el partido ante Turcas y Caicos, válido para la clasificación para la Copa Mundial, lastimosamente tuve una lesión en el tobillo que me obligó a infiltrarme. Hice entrenamientos particulares y salí de la concentración del equipo nacional diez días antes de la convocatoria oficial con dolor. Con la fisioterapeuta he trabajado para poder llegar al cien por cien, aunque la verdad es que llegué con la idea de que si me tocaba ayudar un rato al equipo lo haría, pero bueno, ganamos plácidamente. No me necesitaron y luego no entré.

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Después estuve en la pre-lista para los partidos ante Belice y Haití, pero después de estar cuatro meses jugando con dos infiltraciones distintas no estaba en condiciones de ir a la selección. Estaba en un estado físico muy malo y bueno, toca apoyar a la selección desde fuera y nada, ahora estoy en esta etapa en Europa, que ahora en breve se acaba el contrato. Intentaré, si no es aquí a donde vaya, darle muy duro, ya que tengo las ganas de representar a la selección y de hacerlo lo mejor posible. Si tengo conversación fluida con Juan Vita y todo el cuerpo técnico de la selección, como muchos otros jugadores que estamos en el punto de mira y que siempre están pendiente de nosotros es algo que se agradece un montón.

 

Varias veces has comentado tu cariño y respeto hacia Nicaragua y su gente ¿Cómo se ganó este país el corazón de Pablo Gallego?

La verdad es que el amor que tengo por Nicaragua es infinito. Es algo que no podría explicarte, un aura, una obra de positividad y de agradecimiento. Es un país que me ha enseñado a valorar muchas cosas que antes ni me planteaba, ver a veces gente que no tiene mucho pero que siempre te regala una sonrisa, siempre te regala un buen comentario, te hace sacar una sonrisa. Ver un país de gente trabajadora, de gente que se siente orgullosa de ser lo que es, un país de personas que te hacen sentir como en casa desde el primer día, aunque seas extranjero. En resumidas cuentas, un país lleno de amor, lleno de fuerza y lleno de esperanza. La verdad es que, desde el primer momento, me tocó el corazón y desde que llegué a Nicaragua tenía claro que iba a volver en algún momento. Se me me dio con Managua, así que infinitamente agradecido con toda la gente que siempre nos apoya. Es una maravilla sentir el amor de tanta gente.

 

 

Zemplín Michalovce es un club que parece estarse asentando en la Primera eslovaca ¿Cómo lo percibes tú?

La verdad es que es un club que ya está asentado en la Primera División. Somos un equipo muy joven: yo, con veintiocho años, soy el tercer o cuarto jugador más veterano de la plantilla y bueno, la mayoría de jugadores son jóvenes. Hace poco se hizo la transferencia de un lateral izquierdo (Matus Vojtko) a uno de los grandes del país, Slovan Bratislava. Hace un par de años vendieron a un jugador a la Eredivisie. Es un equipo vendedor que apuesta por la gente joven. Incluso tenemos en el plantel a Igor Žofčák, que es una leyenda en Eslovaquia, que ha jugado muchos partidos con la selección y suma más de cincuenta partidos entre Champions y Europa League. Es una persona muy respetada y creo que es un club serio, un club humilde que hace las cosas bien, con ganas de crecer y que intenta sacar jugadores jóvenes y venderlos luego.

 

En Eslovaquia comparte equipo con varios españoles ¿Qué tal la convivencia?

La verdad que es una maravilla. Desde aquí aprovecho para mandarle saludos a todos, a Álex (Méndez), Brian (Peña), (Alfonso) Artabe y (José) Casado. Se ha hecho muy fácil desde el principio, con una buena relación, una buena sintonía que hemos hecho con ellos. Ha sido una maravilla en el vestuario, en el día a día súper bien. No sólo con ellos, sino también con compañeros de otras nacionalidades, como Nigeria (Kanu y Adekuoroye) e, incluso, con los eslovacos hemos hecho muy buena sincronización, muy buena relación y creo que es fundamental para el día a día que haya buen ambiente en el vestuario, para que luego las cosas salgan mejor en el campo. No digo que un buen ambiente en el vestuario te haga ganar títulos, pero creo que en el día a día la buena energía y las buenas actitudes, al final, son pequeñas cosas que van sumando.

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¿Tiene alguna anécdota o situación peculiar para contar?

Sí, ésta anécdota la conté alguna vez. Me acuerdo que cuando llegué a Abania nos reunimos en uno de los hoteles del presidente del club y estábamos con mi representante, el chófer de mi representante, el director deportivo, el asistente del entrenador, el capitán del equipo y varios miembros de la directiva. Cuando llegamos nos sacan una ‘comilona’, en la que sobraba comida por todos los lados y entonces llega un grupo de música tradicional albana, que no sonaba mal la verdad y comienzan a aplicarse, por así decirlo. Entonces el chófer le dio cincuenta euros, mi representante 100, el director deportivo 200 y el presidente del equipo 250. Vamos, que en un momento dado se plantaron esos músicos tocando y en pocos minutos ya tenían casi seiscientos euros. La paradoja está en que yo me fuí de ese club a los dos meses y medio sin ver un euro. Para que te des cuenta a veces qué realidades tan chocantes o qué situaciones tan extrañas uno se encuentra por ahí.

 

¿Cuál ha sido un momento clave en lo que lleva de su carrera profesional?

Bueno, yo creo que con el que siempre me voy a quedar es con el debut en el primer equipo de SD Huesca. Fueron muchos años entrenando con muchos técnicos, nunca se me dio la oportunidad y le estaré eternamente agradecido al cuerpo técnico que me hizo debutar. Tampoco olvidaré mi primer partido en Grecia, mi primero en una máxima categoría, además en una buena liga de Europa. El título con Managua lo recuerdo y ocupa un lugar muy grande en mi corazón. Son momentos no se pueden pasar por alto.

 

¿Alguna meta a corto plazo?

Mi meta a corto plazo siempre es mejorar, superar el entrenamiento que he hecho el día anterior. Si el día anterior hemos practicado finalización y anoté cinco goles quiero, al día siguiente, meter seis y así. No niego que algo que me hace mucha ilusión sería conseguir algo bonito con la selección de Nicaragua, pero primero, para estar en el equipo nacional, tengo que trabajar muy duro con mi club. Sí me preguntas me gustaría ganar algún título más y con Nicaragua hacer algo grande, del que de lo que todo el país se sienta muy orgulloso.

 

¿Cuál es tu mensaje para esos jóvenes que se están iniciando en esto del fútbol?

Que disfruten el día a día. Que intenten dar siempre lo mejor de ellos, sobre todo haciendo hincapié en lo primero, que disfruten mucho del fútbol. Que no escuchen a nadie que les diga que algo es imposible, que obviamente todos tenemos límites, pero si Cristiano Ronaldo o Messi, los mejores jugadores del mundo, se superan cada año, mejoran registros y habilidades nosotros, que somos jugadores con mucho margen de mejora, cómo no vamos a mejorar.

Que no asocien eso de que, siendo jóvenes, con eso de que no puedo mejorar. Observar qué es lo que se me da bien. Yo creo que es importante que siempre se esté dispuesto y abierto a aprender nuevas cosas, a escuchar a la gente que sabe y, sobre todo, que no se les olvide que lo más importante de todo este trayecto es que disfruten de lo que hagan.

 

 

 

 

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