lunes, 27 junio, 2022
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En el mundo del fútbol hay miles de historias de futbolistas que se arriesgaron a lo desconocido y eligieron destinos exóticos para desarrollar sus carreras, pero pocas son tan interesantes como la del español Dani Cancela. Desde hace más de diez años, este canterano del Deportivo La Coruña es una de las figuras del Kitchee SC, equipo que, en los últimos tiempos, se estableció como la escuadra más poderosa de la Hong Kong Premier League y la cual lo catapultó a la selección nacional de la ciudad estado.

Nacido en Galicia en 1981, Cancela realizó su formación como jugador enteramente en la academia del Depor, pero solo pudo llegar a la reserva. En un equipo donde Joan Capdevilla daba cátedra todos los fines de semana, se hacía muy difícil que un joven y ambicioso lateral tuviera la chance de aparecer en el XI titular. Por esta razón debió buscar continuidad en equipos del ascenso ibérico como el Fuenlabrada y Lugo, hasta que en 2010 recibió un llamado que le cambiaría la vida. El catalán Josep Gombau, antiguo entrenador de La Masia y ex-director de la academia que el FC Barcelona posee en Qatar, lo invitaba a formar parte de su nuevo proyecto como head coach en la desconocida Hong Kong.

Ubicada en el sur de China, sobre la costa este del Rio Zhijiang, la ciudad es un asterisco que flota sobre el mar rojo en el que se transformó gigante asiático a partir de 1949. Controlada por la Corona Británica (primero de facto desde la Primera Guerra del Opio de 1839 y luego oficialmente a partir de 1898 con el Tratado de Nankin) Hong Kong fue durante gran parte del siglo XX una de las regiones de más rápido crecimiento en el sudeste asiático y se transformó, a mediados de los 80’s, en uno de los centros financieros más importantes del mundo. Aunque el territorio volvió a manos chinas en 1997, hoy en día la influencia británica se siente en cada rincón de esta gran urbe, pero la historia será distinta a partir de 2047. Ese año vencerá la cláusula que estipula “un país – dos modelos” y el gigante asiático tomará posesión plena del territorio. En lo estrictamente futbolístico, Hong Kong es una de las cunas del soccer asiático y durante los 70’s y los 80’s fue la competición más importante del continente, donde jugaron algunos futbolistas de la talla de George Best o el neerlandés Arie Haan, entre otros. Si bien para fines del siglo XX la liga local quedó eclipsada por la J-League japonesa y las competiciones de China y Corea del Sur, todavía atraía a algunos jugadores ingleses de cierto renombre, como el ex-Manchester United, Nicky Butt.

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Cuando Dani Cancela arribó a suelo hongkonés no sabía muy bien que esperar, pero junto a él llegaron también sus compatriotas Jordi Tarres y Fernando Recio para darle al Kitchee la cuota de talento que hacía falta para pelear la liga. La idea de Gombau era que los futbolistas ibéricos también fueran una suerte de maestros para sus compañeros, ayudándolos en el proceso de formación del equipo y mostrándoles otra forma de hacer las cosas. Acostumbrados al estilo de juego típicamente inglés, de la noche a la mañana la escuadra de los españoles comenzó a ejecutar un fútbol nunca visto en la ciudad estado. Pelota al piso, pases cortos, triangulaciones, todo aquello que el Barcelona de Josep Guardiola imponía en Europa, en Hong Kong se replicaba a una escala más modesta.  Y así comenzaron a llegar los títulos.

Bajo el mandato de Josep Gombau, el Kitchee cortó una racha de 47 años sin campeonatos de liga e inició una nueva era dorada que tendría a Dani Cancela como partícipe privilegiado. En poco más de una década, el lateral ha ganado nada menos que 20 trofeos con la escuadra azul y ha dotado de sensación de continuidad a un proyecto que ya tuvo varios cambios de nombres a lo largo de estos años, pero que nunca perdió su esencia. Aunque la mayoría de los equipos de la liga de Hong Kong han intentado copiar el estilo impuesto por el Spanish Kitchee, nadie lo hace mejor que ellos.

Cuando firmó su primer contrato, la idea de Cancela era la de estar solo una temporada y luego seguir su camino, pero el tiempo fue pasando y, en cada final de campeonato, los objetivos se renovaban. Siempre había un partido importante en la mira o un nuevo título por ganar. Lentamente, Dani dejó de ser un Gwailo (sobrenombre despectivo que utilizan los locales para referirse a los extranjeros) para pasar a ser uno más de la ciudad. Allí su familia echó raíces, creció y también experimento los avatares de vivir en uno de los lugares más políticamente convulsionados de la región. A diferencia de lo que sucede en China, donde la palabra del Estado (casi) nunca es cuestionada, la ciudad todavía se resiste a aceptar su nueva realidad y reclama mantener una autonomía que lentamente se les escurre de las manos. En estos años, el futbolista fue testigo del nacimiento del movimiento Ocuppy, una serie de protestas a nivel global que tuvieron su inicio durante el 2011 en Estados Unidos con el Occupy Wall Street y cuyos objetivos se fueron diversificando, dependiendo de las regiones. En Hong Kong, las reivindicaciones de los manifestantes apuntaban exclusivamente a evitar que China imponga su voluntad de forma plena.  Con los años, estas expresiones, que al principio fueron pacíficas y tuvieron réplicas en 2014 con la Revolución de los Paraguas, se fueron radicalizando y en 2019 los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad chinas y los manifestantes fueron constantes.

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Vivir de primera mano esta inestabilidad política y social no minaron las ganas de Cancela de seguir jugando en Hong Kong. Entonces, fue cuestión de tiempo para que la selección de la ciudad estado llamara a su puerta y eso ocurrió cuando el futbolista tenía nada menos que 36 años. A una edad en la que la mayoría de los profesionales se retira, el español tuvo su debut internacional en la goleada 4 a 0 ante Laos. Hong Kong siempre se ha mostrado abierto a reclutar extranjeros en su seleccionado, pero para eso los candidatos deben pasar siete años jugando de manera ininterrumpida en la liga local, algo que muy pocos consiguen. Esto no quiere decir que la tengan fácil una vez dentro del equipo, sino más bien todo lo contrario. Debido a que están ocupando un lugar que en los papeles no les pertenece, un sector de la afición (y de los medios) les exige rendir siempre y suelen ser poco contemplativos cuando las cosas no salen.

Pese a que en septiembre el lateral llegó a las cuatro décadas de vida, las ganas de jugar siguen intactas. El español es hoy un referente de su club (y de la competición) por derecho propio y aunque su carrera tomó un camino distinto al imaginado, no tiene nada de lo que arrepentirse. Pocos son los elegidos que pueden decir que participaron en una eliminatoria mundialista, conocieron Corea del Norte desde dentro o jugaron amistosos internacionales contra equipos de la talla del Chelsea o el Manchester City. Dani Cancela es uno de ellos.

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Changarín de la palabra, termo de la A-League. Una vez me insultó toda la comunidad croata de Melbourne.

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