sábado, 24 octubre, 2020
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A mediados de los 90’, una nueva variante del rugby empezaba a lograr popularidad en ciertos lugares del mundo en los que nunca la tuvo. El Rugby League, si bien no era un deporte nuevo, no eran tan conocido, a excepción de Inglaterra y Australia, donde incluso hoy en día, es más popular que el Rugby Union.

El Rugby League es una variante del Rugby Union, que es la versión más popular de las dos; sin embargo el “juego a 13” como también se le conoce, está más enfocado al espectáculo. Es una versión mucho más rápida, más ágil y requiere una gran capacidad física, además de tener varias reglas distintas; no existe el scrum disputado, no existen los rucks, mauls ni line outs. Este formato de juego se hizo popular en Inglaterra varias décadas antes (desde inicios de los 1900) como un deporte en el que los jugadores percibían sueldos, algo que en el Rugby Union estuvo prohibido hasta 1995, año en el que el “juego a 15” se hizo profesional. Antes de esto, muchos jugadores acostumbraban irse del Union al League atraídos por los salarios.

En 1996, mientras el Rugby League inglés preparaba el inicio de la Super League, la competencia top del League en el Reino Unido, el Rugby Union entraba a la época profesional. Sus jugadores recién comenzaban a percibir dinero por jugar. Y si bien siempre se había especulado con cual de las dos variantes era mejor -y cuales jugadores eran mejores- nunca se había podido resolver esa duda de manera visible en una cancha. Este trasfondo fue la situación perfecta para, por fin, darle respuesta a esa pregunta. Los ingleses pusieron manos a la obra y mandaron a la cancha al Wigan RLFC y al Bath RFC, esto con apoyo de la Rugby Football Union y la Rugby Football League.

El Wigan RLFC era en esa época el mejor equipo del Rugby League en Inglaterra, habiendo ganado en esa temporada el campeonato nacional, mientras que el Bath también había sido campeón de la Premiership inglesa. Las reglas quedaron pactadas: serían dos partidos, uno con reglas del League y el otro con reglas de la Union; el primer partido se jugaría en Maine Road, en Manchester, y el segundo en Twickenham, la catedral del rugby inglés, en Londres.

Previo al encuentro, y para preparase, Bath jugó un partido de Rugby League ante el Paris Saint Germain (si, ese París), el cual ganó con contundencia, mientras que Wigan una semana antes ganó la Liga Nacional de Rugby League, y solo pudo jugar un encuentro de preparación en el otro formato ante un combinado del Sur de Gales.

El 8 de mayo de 1996, se jugó el primer partido con reglas del League a 13 jugadores. Wigan contaba en sus filas con jugadores como Jason Robinson, que después cambiaría al juego a 15 para ser campeón del mundo con Inglaterra en el 2003, Scott Quinnell que también cambiaría de deporte, o el isleño Va’aiga Tuigamala, quien en años posteriores pasó al Newcastle Falcons por 1 millón de libras, una trasferencia récord de ese tiempo. Bath también contaba con nombres importantes, como el apertura Mike Catt o el wing Adedayo Adebayo.

El partido iniciaba atrayendo mucha curiosidad de la gente y de la prensa. Evidentemente era un deporte al que el Bath no estaba acostumbrado, razón por la cual al medio tiempo el marcador era 52-0 para los campeones del League. A pesar de esto, no evitó que los expertos en este deporte hicieran comentarios positivos acerca de algunos jugadores, como Adebayo, quien dejó una muy buena impresión. El encuentro terminó con un aplastante 82-6, algo hasta cierto punto esperado.

La revancha estaba pactada para el 25 de mayo de 1996. En el tiempo entre los dos partidos, el Wigan se tomó el atrevimiento de inscribirse al Middlesex Sevens, un torneo de Rugby Union pero en su versión de 7 jugadores. Este torneo se jugaba desde 1926 en Twickenham, siendo un torneo de muchísimo nivel donde participaban equipos de la Premiership y otros internacionales. Los “foráneos” ganaron el torneo al vencer en la final al London Wasps, siendo hasta ese momento el único equipo de este deporte en ganar un torneo de su deporte “hermano”, hasta que en el 2002 los Bradford Bulls repitieron la gesta.

Finalmente llegó el segundo partido, en Twickenham, ante 42,000 espectadores, este sería el partido más raro de los dos, ya que en esta ocasión la ventaja estaba evidentemente con el Bath. Los de Wigan no pudieron ganar uno solo de los primeros 20 rucks, se vieron claramente superados en el scrum, en los line outs y en los mauls, facetas del juego que desconocían por completo, al punto de cometer infracciones por romper reglas que no sabían que existían. A pesar de esto, el partido resultó más parejo que el primero; Bath se llevó la victoria 44-19, pero Wigan hizo un segundo tiempo bastante presentable y logró hacer tres tries.

Este particular suceso dejó secuelas para la posteridad, ya que la Rugby Football Union y la Rugby Football League empezaron a trabajar de manera conjunta en algunas situaciones, esto para beneficio de ambas. La RFU ofreció el estadio de Wembley para que la RFL jugara la final de la Challenge Cup. Sumado a eso, el partido inaugural de la Copa del Mundo de Rugby League del 2000 se jugó en Twickenham.

De la misma forma, la selección inglesa del Union jugó algunos partidos eliminatorios al mundial de 1999 en estadios de Rugby League, también teniendo actividad en Old Trafford, que es la casa de la final de la Super League. La última vez que la selección de la rosa jugó en la cancha del Manchester United fue en el 2009, ante Argentina.

Aquella provechosa relación derivó en que muchos jugadores del League pasaran al Union, y que los del Union hicieran lo mismo, algo que hasta la fecha sigue sucediendo, siendo el ejemplo más famoso el de Sonny Bill Williams, quien ha jugado mundiales de ambos deportes para Nueva Zelanda. A estos jugadores que han participado internacionalmente en los dos deportes se les como dual code internationals.

Nunca más se ha vuelto a realizar un evento igual, pero en el 2003, Saint Helen´s y Sale Sharks jugaron un partido con un tiempo en cada modalidad, que fue ganado por Sale. En el 2014 se iba a realizar una tercera edición que fue cancelada debido a la dificultad para encontrar un hueco en ambos calendarios. Se han realizado partidos de este tipo entre equipos universitarios, pero nada a nivel profesional.

Parece ser que lo de Wigan y Bath quedará como un evento de una sola vez, ya que no se avistan planes de realizar otro a futuro. Por eso siempre habrá uno solo, un original, un único Clash of the Codes.

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