domingo, 9 junio, 2019
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Por suerte (o por desgracia) vivimos en la era de Google, Wi-Fi, Facebook y las pantallas táctiles, las cosas han evolucionado de forma acelerada. Incluso el béisbol, que se arrima a la ciencia de las probabilidades en perjuicio de corazonadas y teorías obsoletas.

Fue el martillo de Bill James el que empezó a dar golpes en el viejo muro. Por lo menos, los primeros golpes poderosos. Sucedió en los 70’s, cuando James se entretenía escribiendo artículos de béisbol con una mirada diferente, más enfocados en responder preguntas específicas sobre el desempeño de los jugadores –digamos, a cuál dupla de pitcher y cátcher le robaban más bases- que en reseñar los pormenores del partido.

Por ese camino se instaló la sabermetría en el poder. Llegó armada hasta los dientes, con una visión mucho más integral que la propuesta por las estadísticas tradicionales, y concentrada en evaluar de qué manera inciden los números individuales y colectivos en el récord de ganados y perdidos de un equipo.

Como pasa con toda ciencia adolescente, su irrupción despertó suspicacias y rechazos. Sin embargo, encontró tierra para reproducirse en los Atléticos de Oakland.

Un libro y una película del mismo nombre, Moneyball, han aclarado aquello que no pocos calificaron de “milagro”. Se trató, sencilla y genialmente, de que la gerencia de los Atléticos decidiera diferenciarse de sus competidores mediante la optimización de sus limitados recursos financieros, y adoptó un particular método de selección (draft) dirigido a adquirir peloteros con altos porcentajes de embasado. Así, escaso de presupuesto y sin estrellas en el róster, el equipo consiguió avanzar a play offs en cuatro temporadas sucesivas, de 2000 a 2003.

Cuando hablamos de béisbol, hoy en día, es necesario referirnos al término sabermetria. Esto no es más que el análisis del juego del béisbol a través de evidencia objetiva; específicamente las estadísticas que buscan medir de manera eficaz las diversas actividades del juego.

Y es que esta nueva tendencia no busca cambiar el deporte en sí, sino mas bien darle a este una nueva forma de cómo analizar y de cómo saber llevar un equipo, donde no hace falta tener a los peloteros mas caros ni de grandes nombres, si no tener a los jugadores que mas OBP (Porcentaje de Embasado) tengan.

 

El béisbol es una disciplina con un sinnúmero de reglas, cábalas, idiosincrasias y tradiciones que datan de décadas y décadas y que muchos podrían encontrar extrañas. Además, es uno de los deportes que produce la mayor cantidad de renglones estadísticos.

 

Los amantes del deporte de la pelota y el bate, inclusive, se disgustan cuando emergen formas no tradicionales de entender, cuantificar y analizar su amado pasatiempo. Sin embargo, eso no detuvo a James para romper con un esquema que data de siglos.

En el libro “La Revolución Sabermétrica” se pueden explorar diversos campos de esta herramienta. Allí el autor asegura que existe otra version de la famosa historia en la cual Billy Beane es el protagonista.
En ella se cuenta que Sandy Alderson fue el que verdaderamente introdujo la sabermetria en los Atléticos de Oakland a mediados de los años 80’s, y que Billy Beane fue contratado como asistente de este en 1993. Luego no queda duda de que, a mediados de los años 90, Beane fue el que se quedó en la gerencia del equipo y continuó con el trabajo ya iniciado por Alderson.

Con el paso del tiempo, y ya entrada la década de 1990, las innovaciones de un nuevo lenguaje comenzaron a brotar, pero aún no serían asimiladas de forma completa hasta entrado el año 2000. Muchos han sido los detractores de este sistema de estudio pormenorizado del béisbol pero ¿cuántos han leído sus basamentos? ¿Cuántos son conscientes de la línea integral de las métricas?

Están los cibernéticos, matemáticos, programadores; todos ellos día tras día atacados por la tradición de estudiar el béisbol. La modernidad ha establecido la división social del trabajo y es absurdo que un exbéisbolista intente ser un sabermétrico. El punto de perspectiva no es si ellos practicaron este deporte. El punto es si le aportaron al mismo. Y vaya sí lo han hecho.

Alguien comentó: “el muchacho que ayudó a Billy Beane a conformar un equipo en 2002 nunca había entrado a un terreno de béisbol”. Sin embargo, no es necesario cuando tienes originales patrones de conocimiento. Resultado: en 2002 Oakland clasificó a postemporada con un equipo de bajo perfil y logró la racha más grandiosa de juegos ganados consecutivos de la historia en Grandes Ligas: 20. Ellos demostraron que no estaban en una realidad abstracta.

Es innegable que la manera de evaluar el beisbol ha cambiado. La corriente sabermétrica se ha convertido en la parte más importante en la toma de decisiones de varias gerencias de los equipos de las Grandes Ligas. Ahora, ¿todos los equipos la usan? ¿qué tanto han cambiado realmente las cosas? ¿qué dicen los mánagers al respecto? ¿los jugadores están enterados de esto? El punto de este artículo es justamente conocer el alcance real de la sabermetría.

El que pega primero pega más duro, y ciertamente eso fue lo que hizo Billy Beane con el uso de la sabermetría, llevando al equipo a cinco de siete playoffs entre 2000 y 2006 con uno de los menores presupuestos del beisbol.

Bajo el liderato de Beane, los Atléticos han armado equipos competitivos con jugadores de poco renombre, en especial las escuadras de 2002 y 2006. En la temporada de 2002, Oakland fue un club competitivo, pese a tener una nómina de $41 millones, en comparación con la nómina de $125 millones de los Yankees de Nueva York. Y en el 2006, los Atléticos eliminaron a los Mellizos de Minnesota en la Serie Divisional de la Liga Americana, aunque luego cayeron ante los Tigres de Detroit en la serie de campeonato.

El impacto de la sabermétrica ya se ha dejado sentir en las Grandes Ligas, pues hay múltiples equipos que han contratado gerentes generales y escuchas que aplican sus postulados a la hora de firmar jugadores.


Cuando las Medias Rojas de Boston cambiaron de gerencia en 2002 John Henry, su nuevo dueño, metió en el negocio del beisbol el arma responsable de crearle todos sus millones de dólares en bolsas de valores: el análisis estadístico de carácter profesional. Con el objetivo de acabar finalmente con la “Maldición del Bambino” se trajo al padre de la sabermetría, Bill James, y nombró a Theo Epstein gerente general. Con ellos los Red Sox llegaron a seis postemporadas en siete años en el Este de la Americana y ganaron dos Series Mundiales.

Los integrantes del equipo de la película querían que ‘Moneyball: Rompiendo las reglas’ fuera lo más auténtica posible, por lo que acudió a los antiguos jugadores y reclutadores profesionales para asesorar al reparto. Entre ellos estaban Stephen Bishop, Royce Clayton, Nick Porrazzo, Derrin Ebert, Marvin Horn, todos ellos jugadores profesionales de béisbol. Entre los reclutadores y entrenadores, escogieron a Ken Medlock, Barry Moss y legendario Phil Pote, quien aceptó reunir al equipo.

Hay una escena del filme que resume la filosofía sabermétrica: es cuando el asesor del gerente del equipo le sugiere comprar victorias en lugar de jugadores. De la revolución de Oakland a la fecha, ese modo de ver la pelota se ha convertido en el pan diario de la mayoría de las franquicias de Grandes Ligas, que cada vez apuestan menos a la intuición y el conocimiento empírico, y mucho más –muchísimo más- a evaluaciones de índole científica. Un dato sobrecogedor: en 2004, solamente dos años después de acogerse al modelo sabermétrico, los mismos Red Sox ganaron su primera Serie Mundial desde 1918.

Olvídense de los jugadores, que en su mayoría ni saben lo que es la sabermetría ni lo necesitan saber. Incluso en los mánagers tampoco necesitas a un matemático puro, sino a alguien que, como dicen muchos mánagers, no sea testarudo y entienda los conceptos principales. Pero desde un punto de vista gerencial, la sabermetría, sin duda alguna, es cada vez más importante. Así tengan el presupuesto de San Diego o el de los Yankees, a quién prefieren darle ese dinero, ¿a alguien que aproveche las nuevas estadísticas que tiene a su disposición? ¿o a alguien que las deseche porque nunca las había oído antes?

Debido a los cambios que esto provoca, las gerencias de los equipos tratan de seguir implementando este nuevo aspecto. De esta manera, los equipos han encontrado una nueva forma de aumentar la exactitud de las estadísticas estudiadas en el béisbol, y de desarrollar al máximo sus respectivos equipos.


En reflexión personal, creo que la sabermetría es un excelente complemento para el tradicionalismo estadístico, pues si bien la obviedad de juzgar a un pelotero por los datos convencionales (como lo son su promedio de bateo, cuadrangulares y carreras impulsadas), o a un lanzador por su efectividad, juegos ganados y ponches representa poca dificultad; la sabermetría ofrece la apertura para calificar a jugadores que pueden resultar útiles en pequeños o grandes detalles, interprételo como guste, tales como la calidad para ponerse en base, el rango de fildeo y el dominio de bateadores basado en historial, zona de strike y picheos específicos, entre muchos otros. Todo esto porque los mencionados detalles, estimado lector, son los que al final forjan campeonatos.

 

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Juan Zavala
Venezolano del 96. Literatura, geopolítica y deportes. Contando aquellas historias que tanto nos apasionan desde otro punto de vista.

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