domingo, 29 septiembre, 2019
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Si bien cada vez que se habla de Mundiales femeninos se navega hasta el año 1991 (cuando la FIFA, por fin, se decidió a dejar de mirar hacia otro lado), lo cierto es que mucho antes del torneo realizado en China, existieron otros certámenes que se disputaron con selecciones nacionales y que tuvieron la denominación de Mundiales de Fútbol, algo que resultaba ser toda una novedad, debido a que las féminas hacia bastante tiempo que habían sido “borradas del mapa” por parte de las federaciones nacionales, como si estas tuvieran el Guantelete del Infinito de Thanos y no quisieran ver lo que era más que evidente: que las mujeres tenían el mismo derecho a jugar que los hombres.

Es por ello que la Federación Internacional Europea de Fútbol Femenil (FIEFF) se decidió por organizar un Mundial en Italia en el año 1970, el cuál resultaría ser todo un éxito debido al nivel de los seleccionados y al apoyo que recibieron por parte del público y de los patrocinadores. Esta historia la rescaté en el hilo de Twitter que pongo debajo.

México había sido el único participante (entre ocho, aunque luego Checoslovaquia se bajaría del mismo) no europeo del torneo disputado en tierras azzurras y lo había hecho bastante bien, finalizando en el tercer lugar. Esto, sumado a que habían dejado una buena impresión luego de unos amistosos ante la escuadra local, hicieron que la FIEFF se decidiera a nombrarlas en diciembre de ese año como la sede del Mundial a disputarse en 1971. Seguramente también influyó el hecho de que este país albergó a su homólogo masculino en ese 1970, por lo que no debían realizar remodelaciones de ningún tipo.

A esta segunda edición se la cuidaría mucho más, mostrando el potencial que podía tener un campeonato así: se crearía una mascota oficial (Xochitl 71, que en lengua náhuatl significa “flor” y la cuál representaba a una niña futbolista), las emisoras de televisión y los grandes auspiciantes buscarían a toda costa poner su nombre en el torneo y el público se volcaría definitivamente a ver los encuentros (hubo un promedio de 20 mil espectadores). Solo dependía de ellas, que eran las que debían dar buen espectáculo.

La empresa de bebidas Martini & Rossi volvió a ser patrocinador oficial del torneo, pero esta vez se sumaron nuevas marcas, como lo eran la cerveza Carta Blanca, el refresco dietético Dietafiel o la empresa de té local Lagg´s. Además, se vendió todo tipo de merchandising, como lo eran bolsos, muñecos, revistas y demás.

 

¿Quiénes participaron del torneo?

A diferencia del Mundial anterior -en donde las ocho plazas fueron ocupadas por invitación-, esta vez se buscaría que las selecciones interesadas en participar pasasen por un proceso de eliminatorias previas, lo cuál resaltaba aún más al certamen: si las mujeres querían llegar a la cita, tenían que ganárselo.

En Europa se disputaron dos grupos. En el A Italia destrozó a sus rivales (7-0 a Inglaterra y 6-0 a Austria), clasificándose junto con las inglesas (que vencerían por 3-0 a las austríacas), mientras que en el B no hubo liguilla en si, sino dos “finales” a partido único: Francia derrotó 4-0 a Holanda y la campeona Dinamarca haría lo propio con Suecia por 5-0, dejando de esta manera a las cuatro clasificadas por parte del Viejo Continente. América, por su parte, tuvo a las mexicanas y a la Argentina, que derrotó a Costa Rica para poder ir a su primer Mundial.

Todo estaba marchando bastante bien, pero había un pequeño gran problema: el fútbol femenino no era profesional, por lo que, debido al no recibir tanto apoyo de sus federaciones (como si lo hacían con sus pares masculinos), se les complicaba bastante el tema económico a las selecciones. Un ejemplo: Elva Selva, autora de los cuatro goles que la Argentina le convertiría a Inglaterra en el mítico Estadio Azteca, tuvo que abandonar su trabajo y dejar a su hijo de dos años al cuidado de su esposo. Además, tuvieron que vender, durante el mismo torneo, fotos de ellas o del seleccionado fotografiadas. A las inglesas tampoco les fue demasiado bien en su momento: terminarían siendo suspendidas por la Football Association (FA) por participar en un campeonato no oficial, aunque luego levantarían esta absurda sanción. Esto no era algo nuevo en el fútbol inglés, ya que ellos mismos frenaron el auge del fútbol femenino en la década del 20´, cuando ellas llenaban estadios y hasta vencían a los propios hombres. ¿Se imaginan como sería hoy el fútbol femenino si esa progresión hubiera continuado sin ser interrumpida?

El Mundial de 1971 fue más cuidado, teniendo hasta una mascota oficial.

 

 

El partido más visto de la historia

Martini & Rossi aprovechó todo lo cosechado en México 1970 para poder costear varios gastos de los países participantes, como los pasajes de avión, las indumentarias o los hoteles, aunque nadie les pagó a las mujeres que participaron del evento, tema complejo dado que, como hemos visto, varias se quedaron sin trabajo por tener que ausentarse del mismo durante casi un mes.

Para el Mundial se utilizaron dos estadios: el Azteca en la Ciudad de México (con capacidad para 110 mil espectadores) y el Jalisco (para 56 mil personas) en Guadalajara. Y los grupos quedaron conformados de la siguiente manera:

  • Grupo A: México, Inglaterra y Argentina
  • Grupo B: Dinamarca, Francia e Italia

El 15 de agosto dio inicio la cita con el triunfo del local ante la Argentina por 3-1 (Rubio x2 y Hernández; Cardoso), mientras que, tres días más tarde, las campeonas derrotaron a Francia por 3-0. El día 21 la Argentina derrotaría a Inglaterra por 4-1 con aquellos cuatro tantos de Selva, mientras que Italia dejaba afuera a las francesas con un escueto 1-0. La última jornada se disputó una jornada después, algo que sería impensado realizar hoy en día. Las de casa golearon a Inglaterra por 4-0, mientras que danesas e italianas terminaban su participación en la zona con una igualdad en un tanto. Resta decir que en cada participación de la selección mexicana, el público se volcaba enteramente por sus mujeres, llevando entre 80 y 90 mil personas.

Llegaba, entonces, la etapa de eliminación directa. En Guadalajara se disputó el duelo por el quinto puesto entre las históricas rivales Francia e Inglaterra, triunfando las primeras 3-2, en un partido que vio aquellos cinco goles en el corto lapso de 22 minutos.

En el Azteca, Dinamarca barrería sin dificultades a la Argentina (5-0), mientras que México, gracias a un doblete de Patricia Hernández -una de las mejores jugadoras de aquel certamen-, lograría doblegar sorpresivamente a Italia por 2-1, avanzando nada menos que a la final del torneo mundial. Ante 50 mil personas y en Guadalajara, las italianas se quedaron con el bronce al vencer a las albicelestes por 4-0, con un hattrick de Vignotto.

En tiempos en donde se busca batir el récord de asistencia a un partido femenino a nivel de clubes (algo de lo que habló Pepe Pinel en la The Lines 10, tomando el encuentro disputado entre el Atlético de Madrid y el Barcelona), nada hace suponer que se pueda conseguir, en el corto plazo, la obra maestra que fue la final de este Mundial: el Azteca rebosó con nada menos que 110 mil almas vibrando al unísono, esperando un épico triunfo de las suyas ante una Dinamarca que se mostraba como una verdadera bestia.

El 5 de septiembre salieron a la caldera hirviendo de la capital mexicana estos equipos:

Dinamarca: S.Klems, Hansen, A.Westberg, Nielsen, Frederiksen, Pedersen, Kamp (M.Jensen), L.I.Nielsen, H.Hansen, K.Jensen, S.Augustesen.

México: Aracen, Chavez (De La Rosa), Orduna, Coronado, Perez, Huerta, Zaragoza, Aguilar, Rubio (Rangel), Hernandez.

Luego de una coqueta ceremonia de cierre dio inicio el encuentro, y allí quién se salió del todo sería Susanne Augustensen, quién marcaría en los minutos 26, 52 y 62 para sellar el bicampeonato de su selección. Esto no sería nada raro, salvo por el hecho de que Susanne tenía…¡15 años! Esta será, seguramente, una marca que no se romperá jamás.

Aquellos dos torneos servirían para que las mujeres tuvieran cada vez mayor impulso en este deporte. Si bien los Mundiales no oficiales acabarían aquí, si que hubo, en la década de los 80´, torneos invitacionales disputados en varios lugares del mundo, hasta que la FIFA se decidió a crear un campeonato en China en 1988 -del cuál trató de desligarse por si este fracasaba-, y el éxito del mismo (que ganaría Noruega) obligó al máximo organismo a crear, por fin, la Copa Mundial de la FIFA en 1991 en el gigante asiático. Pero, sin los dos primeros mundiales no oficiales, (sobre todo, sin el boom mexicano) todo esto quizás hubiera tardado aún más en llegar.

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Juan Pablo Gatti
Me estaba por retirar del periodismo -no iba a ser una gran pérdida la verdad- pero TLB apareció para salvarme la vida. Escritor de corazón, podcastero amateur y contador de historias por vocación. Orgulloso del equipo que supimos formar y deseoso por seguir creciendo en este mundo tan competitivo.

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