sábado, 16 octubre, 2021
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Hubo un tiempo en que el concepto de “cementerio de elefantes” se utilizaba para denominar aquellos lugares a los que los deportistas iban a morir… profesionalmente. El último o penúltimo escalón de su carrera. Lo que hoy en día es el mundo asiático para los jugadores europeos y americanos, hace no tanto tiempo lo era el fútbol estadounidense. La MLS. El modelo de negocio que plantearon se basaba en atraer a jugadores que estuvieran encarando la rampa de salida de su carrera, aprovechar sus últimos trotes para promocionar el fútbol en Estados Unidos, y que así más niños quisieran llegar a parecerse a las estrellas que veían en el televisor. Los David Beckham, Thierry Henry, Kaká o David Villa “de turno”. 

Pero con la confirmación, en verano de 2018, de la asignación del Mundial de 2026 a Norteamérica, el fútbol estadounidense dejó de ser una importadora de Europa, para potenciar el “gusto” por el fútbol entre la población, para empezar a ser exportadores hacia Europa, para potenciar el éxito en el fútbol entre las nuevas generaciones. Por eso cada vez es mayor la presencia de ex-jugadores de la MLS y futbolistas estadounidenses en las mejores ligas de Europa, no solo en cantidad sino también en calidad. 

Desde Christian Pulisic, que a pesar de haber sido una suerte de pionero todavía tiene 22 años, hasta Giovanni Reyna, pasando por Sergiño Dest, Chris Richards, Weston McKennie o Tyler Adams. Y entre todo el mosaico de futuras estrellas potenciales del país de los 50 Estados, Josh Sargent lleva mucho tiempo brillando con un esplendor propio. El de una estrella en ciernes que se lleva forjando desde antes de que pusiera un pie sobre la Tierra.

 

Nacer en el contexto y momento más oportuno

De todas las zonas futbolísticas estadounidenses incipientes, el Estado de Missouri, y más en concreto la ciudad de St. Louis, es una zona fértil como pocas, enamorada del soccer, aunque para ellos no sea un deporte extranjero y lo traten como uno más propio. No en vano 5 de los 11 jugadores que derrotaron a Inglaterra en el Mundial de 1950 en aquel histórico 1 a 0 que en teoría marcó un antes y un después, eran de la ciudad de St. Louis. Además, hay muchos niños y adolescentes que comienzan a jugar por insistencia y guía de sus padres, ex-jugadores en muchos casos, que realizan una labor de orientación y “futbolización” de la juventud.

 

 

Como el caso de Liane (Deetman) y Jeff Sargent, los padres de Joshua, que siendo ex-futbolistas de sus tiempos en la Universidad introdujeron a sus tres hijos en la práctica del balompié. No sorprende, por tanto, que con 3 años el pelirrojo delantero del Werder Bremen hubiera aprendido ya a golpear el balón y repitiera a ultranza que iba a llegar lejos en el fútbol. O que con 11 o 12 años, en la Academia St. Louis Scott Gallagher Soccer Club, ya estuvieran convencidos de que iba a ser algo muy grande. Por lo menos, a nivel nacional.

Y es que Sargent, que se une a esta academia a la edad de 8 años -en el 2008-, empieza desde muy pequeño a jugar con niños de mayor edad que él, para retarle y así provocar que buscara con insistencia destapar todo su potencial, logrando de esta forma que a sus innatas dotes futbolísticas se uniera una soberbia ética de trabajo. Que llegara a entrar en 2015 en el programa residencial U17 lanzado por la Federación Estadounidense de Fútbol en Bradenton -que se cerró en 2017-, o que en 2016 el Sporting Kansas City le tuviera entrenando varias semanas y se hiciera con sus “homegrown player rights”, pues los clubes de la MLS están en su derecho de reclamar los derechos de jugadores de su zona geográfica incluso si no han pertenecido a su academia formativa, fue solo cuestión de tiempo.

Pero no duró mucho allí, pues los cantos de sirena de Europa llegaron a sus oídos y la MLS se le quedó “pequeña”. Quiso probar a nadar en acuarios más grandes. En octubre de 2016 se prueba unos días con el PSV Eindhoven, en enero de 2017 el Schalke 04 también lo tiene a prueba, y en septiembre de 2017 finalmente acaba dando el paso, oficializándose que cuando cumpliera 18 años firmaría su primer contrato profesional con el Werder Bremen. Una noticia muy buena que adereza un 2017 que ya era casi perfecto. Pues hizo historia, múltiples veces.

Entre el 20 de mayo y el 11 de junio se disputó el Mundial U20 en Corea del Sur. Entre el 6 y el 23 de octubre se disputó el Mundial U17 en la India. Y el 7 de noviembre se convocó a la Selección absoluta de EEUU para partidos amistosos en los parones de selecciones. Y los tres eventos tienen en común entre sí que Josh Sargent estuvo presente en ellos, siendo así el primer y único jugador en aparecer en un año natural en una convocatoria U17, U20 y absoluta de la selección de EEUU. Además, se convirtió en el jugador más joven de la historia del país en marcar en un Mundial U20. Pues lo suyo va de récords. La precocidad fue su mejor puerta de entrada.

Lo que se vio cuando debutó el 7 de diciembre de 2018 ante el Fortuna Düsseldorf, entrando de revulsivo en el minuto 76, y marcando su primer gol apenas dos minutos más tarde. Lo que le convirtió en el debutante más rápido en marcar con el Werder Bremen en Bundesliga. Y marcando su segundo tanto con los Grün-Weiss habiendo acumulado únicamente 35 minutos en el profesionalismo. Derribó la puerta con todas sus fuerzas, y estableció las expectativas muy arriba.

Y este año, dos cursos más tarde, está continuando con su imponente progresión y prometiendo alcanzar cotas muy altas. Aunque haya que ralentizar el ritmo con lo que se espera de él, pulsar el botón de stand-by, y darle tiempo para que queme todas las fases de su desarrollo de la forma más correcta. Que no dé pasos en falso. Como a veces sí le pasa sobre el césped.

 

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Definición, y cooperación a raudales

Le pesa el tener que tomar determinadas decisiones ante la portería, pues en ocasiones peina balones que debería cabecear con rabia, o dirige un remate con el interior en vez de golpear con el empeine el balón, pero siendo tan joven no todo puede ser perfecto. Y conociendo su ética de trabajo, que viene de lejos, no deberíamos esperar mucho para que haya pulido ese aspecto del juego.

Tampoco es el mejor pasador del mundo, aunque sí que lee bien el movimiento de las defensas y de sus compañeros para dejarles con una buena situación ante la portería para marcar gol -es el segundo mejor de su equipo en pases clave por encuentro-. Al igual que tampoco destaca por tener un físico prominente, pues es bastante espigado, pero es capaz de emplear su 1’85 de altura y su agilidad para posicionarse dentro del área para buscar la red rival.

Esto, su definición, que no deja de ser algo que un delantero debe mejorar a lo largo de toda su carrera, es algo que va de la mano con su precisión. De los tiros totales que ha llevado a cabo hasta el momento en la Bundesliga -entre 28 y 26- han llegado a los tres palos entre 13 y 14. Es decir, más de un 50% de los disparos que efectúa encuentran al portero, el fondo de la red o alguno de los 3 palos, y salen expelidos. Un porcentaje mucho mayor a Marcus Thuram o Thomas Müller, que tienen un volumen de disparos similar, o Robert Lewandowski, que es el mejor delantero de la competición. Aun así, solamente ha marcado dos tantos cuando debería andar por encima de los 3 goles según sus “expected Goals”, al igual que sucede con su cifra de asistencias.

Hay además una jugada, o un movimiento, bastante prototípico de Josh Sargent. Recibir de espaldas, y rotar sobre su propio eje para armar la pierna desde fuera del área es algo que le funciona, y que es de su agrado. Ya marcaba goles de esta guisa con las secciones juveniles de Estados Unidos, y ya lo ha logrado en la Bundesliga a las órdenes de Florian Kohfeldt

Un Kohfeldt que, por su estilo de juego -el archi comentado Gegenpressing que popularizó Jürgen Klopp, que ya le ha llevado a estar relacionado con el Borussia Mönchengladbach-, necesita que los delanteros se sacrifiquen y presionen “a una” con el resto del colectivo anteponiendo al equipo al individuo. Y en esto Sargent es uno de los soldados más fieles. No en vano es el tercer jugador del equipo con más pases bloqueados por partido, con más de 1 de promedio.

Tocando también los intangibles, los aspectos del juego a donde la estadística no puede llegar, debe ser tratada su capacidad para fijar y atraer a los centrales rivales, dejando su espalda liberada para que otros compañeros se desmarquen y puedan recibir con posibilidad de hacer gol. De igual forma que lo bien que actúa en situaciones de transición ofensiva, sabiendo llevar a la defensa rival a donde él quiere, haciendo cambios de ritmo en los momentos oportunos y con una clara tendencia de buscar siempre finalizar en el primer palo.

Como se comenta desde Estados Unidos, si se busca un estándar de un jugador salido de St. Louis todas las casillas quedan marcadas por Joshua Sargent. Pero definirlo a él como un jugador más es un error, pues precisamente se sale de los estándares que se predeterminan a la hora de hablar de jugadores estadounidenses, y es un as sacando al portero rival de su zona de confort, y de sus casillas.

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En el 2004 el baloncesto me abrió las puertas de la imaginación, y Manu Ginóbili fue quien se encargó de que nunca más se volvieran a cerrar. La velocidad con la que mis dedos teclean historias nunca ha menguado, y la pasión de revivir relatos de sudor y sacrificio es la motivación mas grande que mueve mi redacción. Soy alemán, español y gallego, sin orden, y desde 2012 vivo ligado al traqueteo de las teclas de mi ordenador.

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