martes, 19 enero, 2021
Banner Top

Melena larga, paso apresurado, sin muchas palabras y con la seguridad de un gendarme. Así se describe fácilmente a Emmanuel Petit en la selección de Francia en 1998. Zinedine Zidane ya había adelantado a Les Blues en la final ante Brasil con dos goles de cabeza (uno de ellos entre las piernas de Roberto Carlos), y el partido se sentenciaba en el primer tiempo 2 – 0 para los locales.

Las rutilantes figuras brasileñas como Ronaldo, Rivaldo, Dunga o Denilson no le encontraban la vuelta al partido, y menos, con esa situación previa del ‘Fenómeno’ en donde se especulaba que no jugaría por sus problemas físicos y una “convulsión” en el vestuario previo al encuentro. Al día de hoy ese percance no está del todo claro.

Francia dominó a placer la primera mitad. La segunda fue para darle trámite al partido y en un par de llegadas de los cariocas pudieron descontar; sin embargo, Fabien Barthez estuvo fenomenal para no permitir gol en contra.

Aun así, Francia con todo y sus problemas sociopolíticos, necesitaba ese respiro anímico para colgarse por primera vez en su historia la medalla del campeón.

No era tarea fácil, porque si bien el partido lo tenían controlado ante sus rivales, los locales urgían para sellar el juego y así sacudirse de una década poco fructífera, hasta ese momento, de logros importantes en el balompié.

Minuto 46:25, segundo tiempo y Rivaldo había rematado desde 25 metros a portería, pero la pelota pegaba en un defensor francés y se iba al córner.

Minuto 46:50, Denilson lanza el tiro de esquina, la peina hacia atrás Cesar Sampaio y el rebote le queda a Cristophe Dugarry, quien avanza varios metros hacia adelante.

Entre tanto, la defensa sudamericana, resignada ante la derrota, cabalga lento para frenar el contraataque. En ese momento atraviesan la línea del mediocampo el mismo Sampaio, Dunga y Cafú de la manera más parsimoniosa posible jamás vista.

Minuto 46:58, Dugarry pasa a Vieira, diagonal de Emmanuel hacia el área – emulando al mejor delantero del mundo – pasa por delante de Cafú que le mira el número, y el 17, como si anotar fuera parte de su vida cotidiana, le da un sutil toque hacia la izquierda de Taffarel para que toda Francia – incluido el presidente Chirac – levante las manos en el Saint Denis y rompa el maleficio que existía sobre esa nación desde los días de Just Fontaine.

Minuto 48:02, el marroquí Said Belqola señala el centro del campo y decreta que es el final. Una nación entera celebra una gesta que se había postergado por más de 10 años, cuando todos creían que la escuadra de Platini se alzaría con la Copa en México.

Francia recuperó su confianza, la desigualdad racial y social se hacía a un lado, el mundo veía a Zidane como el nuevo prócer del fútbol y Petit, ese volante de 27 años que llevaba ya cinco en Mónaco, decía presente en el marcador.

Emmanuel Laurent Petit le contará a sus hijos y nietos que marcó un gol en un Mundial. Que marcó un gol a Brasil. Que marcó un gol en una final del Mundial a Brasil para que su país, Francia, fuera un poquito más feliz que a partir de esa noche de julio. 

 

También puedes leer:   Una tarde de París

 

  • ¡Hola! Esperamos que hayas disfrutado del artículo. Antes de que te vayas queremos recordarte que estamos preparando cosas grandes, pero necesitamos la ayuda de nuestros lectores para hacerlas realidad. Por eso, si te gusta lo que hacemos en The Line Breaker, abrimos un canal para que consideres invitarnos a un café y así ayudarnos a mantenernos en pie.
(Visited 40 times, 1 visits today)
Tags: ,
Avatar
Comunicador Social y Periodista colombiano. Fanático del deporte en general y apasionado por el fútbol. Amante de las buenas historias que pueden cambiar la vida de las personas.

Related Article

The BreakerLetter

Archivos

¡Ya salió la The Lines 13!

Consíguela haciendo clic aquí

Nuestras Redes

INSTAGRAM

Mis Marcadores