sábado, 22 junio, 2019
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El partido se moría y la Eurocopa del 2017 iba llegando, inevitablemente, a su fin. Los Países Bajos vencían a Dinamarca por 3-2 y se quedaban, de manera sorpresiva, con su primer título continental, gestando de esta forma una de las hazañas más grandes de la historia del fútbol. Y es que las Oranjeleeuwinnen apenas habían disputado un Mundial en toda su historia (dos años antes, en Canadá, llegando hasta los octavos de final) y este torneo -que se disputaba en su casa- solamente era el tercero en el que participaban. Pero algo estaba cambiando en la tierra de Cruyff.

Sarima Wiegman -la primera mujer en dirigir al seleccionado neerlandés- se relamía: cuando le dieron las riendas del equipo en el 2017 (antes había sido asistente o interina) entendía que había arribado al lugar justo y en el momento adecuado: muchos no lo sabían aún, pero las locales disputarían el torneo habiendo conjuntado a varias de las mejores jugadoras de la historia del país: Shanice van de Sanden, Sherida Spitse, Danielle van de Donk, Mandy van de Berg o Lieke Martens eran solo algunos nombres de un seleccionado en donde apenas dos futbolistas sobrepasaban los 30 años. Y, de entre todas ellas, surgió alguien que brilló con luz propia y que, con solo 21 vueltas al sol, ya demostraba una insaciable sed de gol: Anna Margaretha Marina Astrid Miedema era un ser con nombre de realeza y ansias de convertirse en la reina de este deporte.

La nacida en Hoogeveen era puro talento precoz. Con 15 años debutaba en el primer equipo del Heerenveen (con las que sumó, nada menos, que 83 goles en apenas 74 partidos jugados), con 17 lo hacía con la selección y, con 19, disputaba su primera Copa Mundial de la FIFA -al tiempo en el que ya comenzaba a ser una de las figuras del Bayern Munich.

De hecho, ella sería clave en la primera clasificación de las Oranjeleeuwinnen para una gesta mundialista, dado que, en el proceso clasificatorio, anotó la friolera suma de 16 tantos, incluidos los tres que su selección le convirtió a Italia en el repechaje. Lamentablemente, en el gran torneo global no pudo convertir, lo que le restó chances a una escuadra joven. Esa espina clavada en su pecho sería el aliciente que Vivianne necesitaría para querer dar todavía más de sí.

La ambidiestra, luego de unos años exitosos en Alemania (en donde, según sus propias palabras, tuvo que aprender a madurar y a vivir por su cuenta, siendo todavía una adolescente) pasaría al Arsenal de Inglaterra, donde seguiría cosechando anotaciones -de momento lleva unos asombrosos 174 tantos en 199 partidos, contando todas las competiciones en los tres clubes en donde estuvo-, títulos y reconocimiento. Pero necesitaba algo más. Algo seguía quemándola por dentro. No era suficiente todo lo que había conseguido a sus 21 años.

Volvemos a aquella final: el encuentro se terminaba y las de Wiegman vencían a unas danesas que contaban con nombres de la talla de Nadia Nadim, Pernille Harder o Cecile Sandvej. Es por ello que el 3-2, si bien traía un poco de calma al banquillo y a las gradas, no era suficiente: hasta que la suiza Esther Staubli no pitase el final podía pasar cualquier cosa, ya que el rival había demostrado ser tan digno de campeonar como ellas.

Pero claro, las nórdicas no tenían en su once a Miedema. A los 88´ esta recibió un pase largo desde el medio del campo y la blonda, que apenas superaba los 20 años, resolvió como toda una veterana, dejando en ridículo a su marcadora y cruzándole el disparo a Stina Petersen para poner el 4-2 final.

Vivianne terminaría aquella histórica Euro marcando apenas cuatro anotaciones, aunque cabe destacar que tres de estos los hizo en los últimos dos partidos: marcaría el inicial ante Inglaterra en la goleada por 3-0 en las semifinales y luego abriría y cerraría el marcador de las suyas en la gran final. Los Países Bajos hacían historia, y Miedema se llevaría gran parte de las miradas. El mundo comenzaba a ver a este equipo con otros ojos.

 

 

Dos años después, y ya mucho más madura, sigue siendo la pieza clave de su selección, una que dejó la niñez de lado para convertirse en un equipo adulto, maduro y con una idea clara de juego. Luego de debutar en Francia 2019 con un cerrado triunfo ante Nueva Zelanda por 1-0, las neerlandesas se medirían ante las correosas camerunesas, que venían de plantarle cara a la Canadá de Sinclair.

El encuentro se complicó bastante por el buen hacer de la portera africana, aunque Vivianne ya había podido abrirse paso en el marcador, anotando un 1-0 parcial (su primer tanto en una gesta mundialista), lo que la igualaba con su ex compañera Manon Melis como la máxima goleadora histórica de los Países Bajos. Pero ella quería más, mucho más. En una jugada casi calcada a la de la final ante Dinamarca, lograría ese tan ansiado gol número 60 con la camiseta Oranjeleeuwinnen. ¡Historia pura! ¡Miedema había superado tanto a hombres como a mujeres! A puro gol lograba convertirse en la número uno, solamente con 22 años sobre su espalda. 

Pero tanto ella como este maravilloso equipo no se quieren detener solo en estos detalles. Su crecimiento exponencial como selección solo las anima a buscar romper con los cánones establecidos dentro del fútbol femenino. Miedema, la delantera letal y galardonada con la Orden Orange-Nassau, tirará de un equipo que llena de orgullo a toda una nación, que se mueve en masa como una gran marea anaranjada para alentar a las suyas. Y no es para menos: con una anotadora tan feroz y un conjunto lleno de calidad, ¿cómo no van a soñar?

 

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Juan Pablo Gatti
Me estaba por retirar del periodismo -no iba a ser una gran pérdida la verdad- pero TLB apareció para salvarme la vida. Escritor de corazón, podcastero amateur y contador de historias por vocación. Orgulloso del equipo que supimos formar y deseoso por seguir creciendo en este mundo tan competitivo.

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