jueves, 8 agosto, 2019
Banner Top

La expresión de Madrid al cielo se dice que corresponde al dramaturgo del Siglo de Oro, Quiñones de Benavente. Virgil van Dijk recordará el 1° de junio como el día en que tocó el cielo, en un Wanda Metropolitano grabado en su memoria y en la del aficionado al fútbol como el escenario en el que el Liverpool ganó su sexta Champions. Para Virgil su historia comienza un 8 de julio de 1991. El jugador nace en Breda, Brabante Septentrional, en los Países Bajos. De padre neerlandés y madre surinamesa, país que ha dado grandes futbolistas a la Oranje.

 

 

 

De jugar en la calle al Groningen con Tadić

Virgil comenzó a jugar en clubes de Breda. Los domingos por las mañanas iba a misa con su familia y por las tardes jugaba en los parques con amigos. Como le contó a Guillem Balague en la entrevista que le realizó para BBC Radio 5, si tu equipo ganaba te quedabas para la siguiente ronda, si perdíais «peleas y lágrimas». El futbolista lamenta que se esté perdiendo esa costumbre:

«Tengo la suerte de haber jugado mucho en las calles. Jugué muchos 5 contra 5 cuando era niño, y me gustaba atacar también. Pude aprender cómo piensan los delanteros»

Frank Brugel, miembro del cuerpo técnico del Willem y preparador de porteros, fue el primer profesional que quedó maravillado viéndole jugar. Había llevado a su hijo a un partido contra otros niños de diez años entre los que se encontraba Virgil. Llamó su atención no sólo como defensa, sino también porque parecía que estaba «por todo el campo»:

«Ya tenía un cuerpo atlético, a diferencia del resto de chicos del equipo. Tenía buen toque, era muy habilidoso y rápido. Se posicionaba en la defensa como un muro, pero también era capaz de adelantarse y decidir el partido. Era una gozada ver jugar a aquel niño»

Podía haber elegido entre continuar en el NAC Breda, financiado por la Fundación Cruyff, el Willem o el RBC. Pasó un breve tiempo en el NAC, pero decidió que el Willem II de Tilburgo era un club con mayor proyección y jugaba un fútbol «atractivo». Por sus filas han pasado Frenkie de Jong, Alexander Isak – ambos recién llegados a La Liga – o Marc Overmars. Jan van Loon, quien ha pasado por el Arsenal, Wolfsburgo y FC Utrecht, estaba al cargo de la academia del equipo. En una entrevista para FourFourTwo describió así al central:

«Ningún delantero tenía nada que hacer contra él. Era muy fuerte y tenía un talento natural para quitarle el balón a los oponentes en el momento adecuado. Aunque aún le quedaba bastante por aprender, su posicionamiento táctico era increíble, como si supiera – de manera intuitiva – cómo defender. Aunque a veces podía parecer que no te hacía caso porque era muy confiado, lo cierto es que se quedaba con todo».

Cuando firmó su primer contrato profesional en el Willem, con no más de dieciséis años, comenzó a compaginar los estudios con un trabajo en un restaurante para ganar algo extra. Entrenaba lunes, martes, jueves, partido los sábados, y trabajaba miércoles y domingos de seis a doce. Ganaba tres euros la hora, que se gastaba en invitar a su novia – ahora su esposa, madre de sus dos hijas – o a algún amigo al McDonald’s. Virgil lo recuerda con una sonrisa. No podía imaginar el sueldo que llegaría a ganar años más tarde, siendo uno de los jugadores de su club mejor pagados.

Comenzó como lateral derecho. El propio jugador piensa que no era lo suficientemente rápido, ni especialmente bueno, razón por la cual prefirió probar de central, la posición de su ídolo Jaap Stam. El Willem no estaba decidido a renovarle, algo que aprovechó Henk Weldmate, quien ahora está en el Ajax: «nos dimos cuenta de que Virgil era un jugador muy fuerte y atlético, cualidades de vital importancia en un defensa. Hacía grandes pases y tenía muy buen juego aéreo. No tuvimos dudas, teníamos que ficharlo. Y demos gracias a Dios que quiso venirse con nosotros».

Con sólo 19 años llegó al segundo equipo del FC Groningen, aunque pronto subió al primero. A la misma edad se unió a sus filas Luis Suárez quien, como ya sabemos, también acabó en el Liverpool. Su entrenador por entonces era Pieter Huistra, acompañado por Dick Lukkien, quien recuerda así al jugador:

«A veces dejaba demasiado espacio al rival pero lo suplía con su velocidad. Le dijimos: “Si quieres llegar a lo más alto, tienes que corregirlo”. Tenía que conectar más con el centro del campo. Es impresionante cómo ha mejorado. Cuando le preguntabas por su futuro tenía una idea muy clara: quería llegar a jugar en el Fútbol Club Barcelona, iba a trabajar duro para conseguirlo. Tenía mucha confianza en sí mismo»

En aquellos días el club se enfrentó en un play-off por la Europa League al ADO Den Haag y el jugador no falló en ayudarles con un gol de falta en el 50´, una asistencia en el 57´, y en el 59´ volvió a marcar. A pesar de los esfuerzos, perdieron en los penaltis en los que estuvo acertado un compañero, con quien volvería a compartir vestuario en el Southampton, y que también ha sido protagonista de la última Champions: Dušan Tadić. El serbio habló de su ex compañero cuando le preguntaron en Goal, en marzo de 2017, por los rumores de su salida: «si se va al Manchester City o al Chelsea brillará allí. Es un chico inteligente, ha progresado mucho, es un jugador único. No me extraña que tenga esas ofertas porque no hay tantos defensas con su calidad».

Volviendo a los días en Groninga, una operación de apendicitis que se complicó por una infección en el intestino hizo que estuviese apartado del terreno de juego. Al final, todo quedó en un susto: al mes comenzó a entrenar y recuperó la musculatura perdida. Huistra, su entrenador, le recuerda así:

«Imponía, desde la defensa causaba el pánico de los oponentes y podía marcar goles. Cuando le planteabas un reto lo aceptaba y buscaba superarlo con creces. Quizá haya sido bueno para él tener que pelear tanto para demostrar al mundo lo bueno que es, ha demostrado a los que no confiaron en él que estaban equivocados»

Marc Overmars, mientras buscaba un refuerzo para el Ajax, también se fijó en Virgil pero no le convenció. Se quedó con Mike van der Hoorn, quien ahora juega en el Swansea, en Championship. Tras una temporada más en Países Bajos dio el gran salto hacia las islas británicas: fue fichado por el Celtic F.C, por 2,6 millones de libras.

 

 

 

 

La llegada a las islas británicas: de Glasgow a Southampton

 Tanto Neil McGuiness, ojeador del Celtic, como Johan Mjällby, segundo detrás de Neil Lennon en el equipo escocés, lo quisieron en su equipo. El ex futbolista sueco, según explicó en Bleacher Report pensó que era un refuerzo necesario:

«Nos ayudó mucho, no sólo con su liderazgo sino también porque era un chico grande y fuerte, y muy rápido para su estatura. Entonces ya era un futbolista especial»

Al llegar a Reino Unido cambió el nombre en su dorsal. Hasta entonces, tanto en clubes como en las categorías inferiores de la Oranje – sólo apareció una vez con la Sub-19 y tres con la Sub-21, cuando nadie imaginaba que acabaría siendo el capitán de su selección – llevaba el apellido. Con su llegada a Liverpool los tabloides ingleses no tardaron en sacar una historia relacionada con su mala relación con su padre – quien se divorció de su madre años atrás. El jugador nunca ha hablado del tema de manera personal, por lo que no me atrevería a darlo por sentado. Tuvimos un Sócrates y ahora un Virgilio.

Debutó el 17 de agosto de 2013 y su primer gol llegó en noviembre contra Ross County. Dejó a muchos boquiabiertos con un gol en carrera solitaria desde la línea de defensa, marcado en el Boxing Day, que fue considerado como uno de los mejores goles de la temporada. A esto se sumaron sus precisos tiros de falta. Su primera temporada hizo que ya fuera elegido junto a otros dos compañeros en el once ideal, además de ser nominado a Mejor Jugador del Año. En los enfrentamientos en otoño de 2013 contra el Barcelona, con veintidós años y el 5 a la espalda, era más agresivo, iba mucho al suelo, cosa que ya no hace, para recuperar el balón frente a Iniesta, Neymar, o Pedro. Ya tenía esa elegancia que posee en la actualidad, nunca le veías realizar una jugada que fuese más allá de la necesidad de hacerse con el balón y su velocidad era apabullante. Ganaba en carrera por banda a muchos jugadores.

Cuando no consiguieron pasar la ronda de clasificación para la Champions, en la temporada siguiente, el central empezó a plantearse su futuro: traspaso el Southampton por 13 millones de libras y un referente del fútbol neerlandés al frente: Ronald Koeman. La clave de su éxito con los Saints, para el propio jugador, estaba en su técnico y compatriota:

«Ronald Koeman era un jugador increíble. No he tenido la oportunidad de verle jugar pero he visto vídeos suyos, y me sé toda su historia. Con un entrenador así puedes aprender todos los días. Me dio confianza y es alguien que quiere sacar lo mejor de ti. Es muy crítico, es duro contigo porque quiere que crezcas. Se fija hasta en los detalles más pequeños”

El 12 de septiembre fue su debut con el equipo y dos semanas más tarde marcó su primer gol de cabeza. Esta primera temporada fue una de crecimiento, tanto que en la 2017/2018 se plantó en enero, ya con Claude Puel al frente del equipo, como capitán. Pero la mala fortuna vino con una lesión de tobillo contra el Leicester, de la que tardó en recuperarse.

El técnico francés habló del jugador en la entrevista que le realizó Diego Torres en El País: «el central debe imprimir una cierta mentalidad a sus compañeros. Sin Van Dijk esto no sucedía [en el Liverpool].Pero el Van Dijk que llegó a Southampton tampoco habría hecho esto […] Era complicado convencerle de cambiar su juego. Sucede con los jugadores que tienen un carácter muy fuerte. Le un vídeo con ejemplos de grandes defensores como Piqué, no le gustó. Lo convocó Países Bajos para un partido internacional. Miré el partido […] Cuando regresó le dije: “Todo lo que has hecho me ha parecido muy bien”. Me respondió apenas con una media sonrisa. A partir de ese momento hizo seis meses extraordinarios. Es un jugador de una calidad enorme. Es técnico, con un pie muy hábil para iniciar las jugadas, y agresivo. No es fácil encontrar un central tan alto con tanta sensibilidad en los pies y con flexibilidad para girarse».

Koeman hizo una pequeña crítica recientemente, aunque para él es su hombre en la selección: «le conozco muy bien, así que puedo permitirme hablarle de los pequeños errores que comete. Hay momentos en que no puedes estar a más de 3 metros del jugador al que defiendes. Como tiene tanto poderío, a veces se relaja. Cuando llegó a la concentración, pudo ver por la cara que le puse que había visto lo que hizo frente al Manchester City. Hablamos mucho sobre cómo defender, él me pregunta porque sabe que es muy bueno pero que hay cosas que mejorar. Yo sé que puede bajar la guardia, porque es consciente de que con un único movimiento puede recuperarse, pero tiene que tener cuidado. Con todo, sigue siendo mi hombre, es nuestro capitán».

Queda claro que todos los entrenadores le exigen porque saben que tienen ante ellos al mejor jugador en su posición. Los que más le han influenciado en su evolución, según el propio jugador, fueron John Collins – su entrenador en el Celtic – y Koeman. Pero, ¿cómo describe él su juego?:

«Quiero estar seguro de que vamos a hacer todo lo posible por ganar el partido, quiero que sea sencillo para mí y para el resto. Desde mi posición, tengo que asegurarme de que todos están bien organizados y haciendo su trabajo – incluido yo mismo, obviamente. La gente que me conoce sabe que alzo la voz, pero necesito hacerlo, sentirme presente y saber que están aportando. Es algo que he aprendido con los años y que sé que funciona. Lo más importante es demostrarlo en el campo, ganarte el respeto allí, y ser tú mismo fuera de él. Así es como las relaciones pueden fluir»

En agosto de 2017 fue cuando comenzó a hacerse público su deseo de no continuar en el Southampton. Pero antes, en junio, los rumores ya circulaban. Acudió a la final de la Champions en Cardiff con un amigo y algunos aficionados Red se le acercaron para decirle que le querían en su equipo. En el documental All or Nothing se puede ver a Al-Mubarak con Txiki Begiristain y Ferrán Soriano considerando el fichaje del neerlandés para el Manchester City. El jugador acabaría en el club que se ha convertido en su máximo rival.

 

 

 

 

El camino hacia la gloria: enero de 2018, Virgil llega a Liverpool

El 27 de diciembre se anunció el fichaje: el defensa más caro de la historia del fútbol – 75 millones de libras, 84 de euros, ahora superado por el traspaso de Harry Maguire del Leicester City al Manchester United. Un récord que antes ostentaba otro neerlandés: Marc Overmars, quien fuera comprado por el Barcelona al Arsenal por 40 millones de euros. Su ídolo de la infancia, Stam, también batió récords en la Premier. El Manchester United, en 1998, se hizo con el jugador por 12 millones de euros. El defensa más caro hasta entonces.

Las cámaras de la retransmisión del Liverpool – Leicester, a los tres días de anunciar su fichaje, enfocaban a un protagonista en el palco. El neerlandés se había convertido en estrella sin haber pisado aún el césped. Cuando lo hizo no defraudó: el 5 de enero firmó su debut en la FA Cup, ante el Everton, con un gol de cabeza que le convirtió en el primer jugador desde Bill White, en el 1901, que marcaba en un derbi de Merseyside en su primer partido.

Jordan Henderson, capitán del conjunto, fue uno de los artífices de su llegada, tras varias conversaciones con el cuerpo técnico, promovidas por su agente en común: Neil Fewings. Henderson no era el único jugador al que conocía en el equipo. Tenía una relación cercana con su compatriota ‘Gini’ Wijnaldum, quien ya llevaba un año en las filas Red; y habló igualmente con ‘Robbo’, Andrew Robertson, con el que compartió un año en Scottish Premiership. Y, por supuesto, su antiguo compañero en los Saints: Sadio Mané.

Klopp buscaba a su nuevo Mats Hummels, el cual bajo sus órdenes y con la Mannschaft se convirtió en uno de los mejores centrales de su generación. Había encontrado otro diamante, ¿en bruto? Lo cierto es que Virgil destacaba desde sus primeros años. Quizá nadie confiaba en que aquel muchacho que jugaba en la calle – como uno de sus héroes de infancia, Johan Cruyff – fuera a estar en dos finales consecutivas de Champions, alzarse con una, y estar al punto de ganar la Premier League. Para seguir el ritmo del Heavy Metal de Jürgen hay que tener confianza en uno mismo y descaro, dos cualidades que tiene a raudales desde niño.

Estos logros le han valido varios reconocimientos: fue incluido en el once ideal de la temporada de la Champions 2017/2018, a pesar de no haber jugado toda la campaña con el equipo. La 2018/2019 ha sido el culmen: fue el MVP de la última final del torneo más importante de Europa, nominado al The Best de la FIFA, central del once ideal y Mejor Jugador de la Premier – primer defensa que lo gana desde John Terry en 2005. Klopp le dedicó estas palabras:

« ¿Quién podría haberlo imaginado cuando jugaba en Países Bajos? No todo el mundo se dio cuenta en seguida del gran jugador que se escondía en este cuerpo de gigante. Pero ahora sí lo han hecho, y me siento contento por haber contribuido estando cerca en su gran evolución. Querría pensar que ha sido gracias a mí, pero obviamente no lo ha sido»

Con la Oranje debutó en el 2015 en una selección absoluta de la que ahora es capitán. Empató el segundo partido contra Alemania con un buen gol en el 90´ – Koeman le pidió que hiciese de delantero pasándole una notita in extremis, para que marcase como había hecho en su primer enfrentamiento – y ante Francia bloqueó a uno de los jugadores más rápidos, Kylian Mbappé; aunque se le culpó del gol de Olivier Giroud del primero duelo, contrapunto amargo. Con estos resultados consiguieron llegar a la final de la novedosa Liga de las Naciones de la UEFA, tras vencer a Inglaterra en semifinales. Una Portugal con un magnífico Bernardo Silva – Mejor Jugador del Partido y, precisamente, el futbolista con quien guarda una muy buena relación de sus rivales en Premier –, evitó que se alzasen con el trofeo.

 

De nuevo, el equipo de Manchester les ha privado el pasado domingo de la Community Shield. Una final en la que Virgil casi marca un gol – tuvo que intervenir el ojo de halcón – y dejó una asistencia a Joel Matip que Robin van Persie describió en la retransmisión de BT Sport como fantástica. Lo era, como casi todo lo que hace.

 

 

 

 

El juego del neerlandés

Ostenta uno de los mejores juegos aéreos de la Premier, sólo superado en algunos puntos por Maguire (74,9 Virgil /78 el jugador del United, interesante que su compañero Matip es el tercero en esta clasificación, también de gran envergadura). En Champions, en el enfrentamiento contra el Bayern en el Allianz tuvo un 100% de aciertos en este aspecto, y hubo otros nueve enfrentamientos en Premier donde ocurrió lo mismo. Contra el Paris Saint-Germain, Napoli y Manchester City fue cuando peores números registró, partidos en los que el equipo sufrió, de ahí se ve la gran dependencia del equipo Red de su defensa. Hay que añadir que Virgil es el central que más duelos en el 1 contra 1 supera (76,3%), más los datos en acierto de pases y en asistencias – sólo es superado por Gini en el club, con un 91% y él un 89,7 % – que le convierten en el central más completo y efectivo. El neerlandés también gana al resto en el número de entradas en las que ha conseguido hacerse con el balón, al igual que en el número de despejes. Otro de sus puntos clave es su rapidez que y su flexibilidad. Dijo que le encantan las porterías a cero, y entre él y su mayor aliado la pasada temporada, Alisson Becker, se han encargado de mantenerla así en muchas ocasiones, con cifras de récord.

Es capaz de cubrir con sus bloqueos a los rivales sin ir al suelo. Verle defender, ahora mismo, es como observar a un tirador de esgrima, palabra que viene de skirmjan – de origen germánico –, y que significa proteger. El dato de que nadie había conseguido regatearle en la  temporada – al menos en Premier y Champions, porque Sané lo hizo en el partido que enfrentó a sus selecciones en noviembre – llamó la atención de muchos. Es un detalle al que no se le debería dar mayor importancia, propio de su poderío.

Otro de sus mejores aportes al equipo es su acierto con los pases en largo. Permite llevar un ritmo necesario para el sistema de ataque diseñado por Klopp, y que la defensa pueda rearmarse ante un posible contraataque. Hubo pases que acabaron en goles, como el que hizo a Salah frente al Chelsea en Inglaterra, o a Mané frente al Bayern en la Champions.

El punto débil del juego viene con Robertson, compañero a quien agradeció su ayuda defensiva cuando recibió el galardón de Mejor Jugador. La diagonal en la banda derecha entre Robertson y Virgil suele dejar espacios que los rivales aprovechan, quizá de ahí sus agradecimientos a su compañero de batalla. Ha conseguido, a pesar de esos pequeños detalles, aportar una estabilidad que otros grandes defensas, como Jamie Carragher, dieron a su equipo. Cuando Guillem Balague le preguntó en febrero cómo le gustaría ser recordado, no lo pensó ni un segundo:

“Como una leyenda del Liverpool. Tenemos el equipo para conseguir cosas, y eso es lo que quiero. Dieron mucho para conseguir que viniera, quiero devolvérselo”

No cabe duda de que siempre quedará para la historia como el central que les llevó a la sexta Champions. Cuando sonó el pitido final del partido en el Metropolitano le vimos, por primera vez, abatido sobre el césped. Las manos en los ojos cubrían unas lágrimas que cuando se incorporó podían verse caer por sus mejillas. La mirada perdida en el vacío, sentado junto a su gran aliado para construir un muro indestructible, Becker, reflejaba su perplejidad ante la idea de que un año después era real: la medalla de oro colgaba de su cuello. Así se escribe la historia de una leyenda.

 

Tags: , , , , , , , , , , , , ,
Maria Valentina Vega
Traductora, redactora y entrenadora de fútbol Nivel 1

Related Article

0 Comments

¿Qué te pareció la nota?

A %d blogueros les gusta esto: