jueves, 28 mayo, 2020
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El fútbol, especialmente el femenino, se ha convertido en un deporte con un interés cada vez mayor en Estados Unidos. Son el equipo de soccer que ha tenido la audiencia televisiva más grande del país: la final del Mundial de 2015. La camiseta de Nike del USWNT fue la más vendida de 2019. Ahora son noticia por una batalla legal.

Las jugadoras aparecieron con la camiseta de entrenamiento dada la vuelta antes del inicio de un partido de la She Believes Cup. No había escudo sobre su pecho, solo las 4 estrellas conseguidas. 

(AP Jeffrey McWhorter)

El pilar del ordenamiento jurídico del país, redactado como Declaración de Independencia, el 4 de julio de 1776, señala que “todos los hombres son creados como iguales, a los que su creador ha conferido los mismos derechos inalienables, entre los que se encuentran la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”.

Deberíamos entender hombre más bien como hombre blanco. Tuvo que pasar una guerra y otros cien años para ampliarlo a toda la población. Selma, la ciudad en la que nació Mariel ‘Mia’ Margaret Hamm, fue la misma desde la que caminaron personas afroamericanas y también personas blancas, que apoyaban la causa de las primeras, hasta Montgomery, para pedir estos derechos. Las mujeres aún se encontraban lejos de tenerlos en las disciplinas deportivas. Pero sí que han ayudado a muchos espectadores a encontrar la felicidad con sus logros. 

En 1991 fueron las primeras campeonas del Mundo. América, tanto en masculino como en femenino, ha dado el pistoletazo de salida. Se trató de un campeonato que llegó gracias a la acción de personas como la noruega Ellen Wille, quien presentó una petición en el Congreso de la FIFA del 86. Pero fue en la denominada celebración del siglo, los Juegos Olímpicos de Atlanta, donde se consagraron.  

Como aparece en A Beautiful Game: International Perspectives on Women’s Football de Jean Williams: “la referencia Olímpica tiene más importancia, para ciertos sectores de la sociedad estadounidense, que el Mundial de fútbol”. El masculino estaba en los Juegos desde 1900, el femenino llegaba casi un siglo después: en 1996. Las estadounidenses volvían a ganar el Oro en un primer evento de fútbol femenino. El problema era que la sociedad hasta entonces ignoraba su existencia. Aquella medalla fue una noticia bien recibida, pero como señaló este anuncio histórico de Nike:

“La mejor futbolista no aparecerá en televisión este domingo. Estados Unidos no vio como su mejor jugadora ganaba una medalla de oro en Atlanta, ni cómo ganaba un Mundial, porque todas las cadenas están de acuerdo en que el mejor jugador de fútbol (una jugadora) de Estados Unidos, no va a aumentar sus audiencias”. La final de 2015, del equipo femenino, batió récords. 

A pesar de la poca difusión que tenían entonces, la futbolista comenzó a aparecer en las revistas y protagonizaba anuncios. Mattel, de cara al Mundial masculino del 98, quiso contar con ella como imagen de lanzamiento de su Soccer Barbie. Un grupo de niñas la acompañaban, que bien podrían haber sido Morgan o Lloyd.

Para el Mundial del 99, celebrado también en tierra patria, Mia Hamm aparecía en un spot de Gatorade junto a una estrella del deporte masculino: Michael Jordan. El mejor jugador de baloncesto de los últimos años, campeón olímpico, junto a una deportista en su mismo nivel de logros. 

Desde los 15 años hasta su retirada en 2004, Mia vistió la camiseta de USA en 276 ocasiones, convirtiéndose en una de las máximas goleadoras internacionales con 158 goles. Aún ostenta el récord de asistencias de la historia del equipo. Ganó el premio de mejor futbolista de su país cinco años seguidos. Con el #WorldCupAtHome del canal de YouTube de FIFA hemos podido regresar al Rose Bowl de Pasadena que acogió la final del Mundial de Estados Unidos en 1999. Más de 90 mil personas llenaron el estadio. 

Un concierto de Jennifer López fue la antesala a un evento que apareció en los Discursos de William J. Clinton, entonces presidente. Bill dedicó estas palabras a las jugadoras cuando fueron invitadas a la Casa Blanca: 

“No puedo evitar recordar ese momento en el que Kristine Lilly despejó el balón que podría haber sido el tanto ganador para las rivales. Briana Scurry moviéndose para detener el tercer penalti de China. Y por supuesto, el último tiro de Brandi Chastain para ganar la Copa del Mundo. El día después del partido muchos de nosotros, ya no tan jóvenes, tratamos de buscar en nuestra memoria si vivimos algún otro momento deportivo tan emocionante […] Cerca de medio millón de niñas han empezado a jugar al fútbol desde hace ocho años, desde que Estados Unidos ganó el Mundial del 91. Gracias a estas mujeres, la pasión en este país por el fútbol, y por el deporte en general, ha aumentado y les debemos mucho”. 

La tanda de penaltis con Sun Wen, mejor jugadora del torneo, Hamm mirando hacia el césped antes de batir a Gao Hong, las dos superpotencias mundiales –  también del fútbol femenino –, China y Estados Unidos cara a cara. Fue Brandi Chastain la que ocupó la portada de Sports Illustrated y de Newsweek, con las rodillas hundidas en la hierba, su camiseta en la mano, fotografiada por el laureado Robert Beck. 

Lo cierto es que a día de hoy, pese a las dificultades económicas, son millones de niñas las que lo practican. Hamm, Akers, Scurry, Lilly, Sobrero, Chastain, como más tarde Solo, Morgan, Rapinoe, Ertz, Press o Lavelle, se han convertido en ídolos a los que seguir. El fútbol comienza a parecer una opción, pese a todo lo que aún queda por conseguir. 

Que el prestigio de las victorias y el espíritu competitivo del país no decaiga por prejuicios. Compartamos esta bonita afición, convertida en industria al más alto nivel, no la utilicemos para dividirnos solo por haber nacido en cuerpos diferentes. La tierra del libre y hogar de los valientes, que lo sea también para las jugadoras de fútbol. Que puedan tener sitio en Estados Unidos, y en todo el planeta.

PASADENA, CA – JULY 10: Mia Hamm #9 of the USA kisses the World Cup Trophy after the 1999 FIFA Women’s World Cup final played against China on July 10, 1999 at the Rose Bowl in Pasadena, California. (Photo by David Madison/Getty Images)

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Maria Valentina Vega
Traductora, redactora y entrenadora de fútbol Nivel 1

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