miércoles, 3 agosto, 2022
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La cita más esperada del año en el calendario ciclista nos ha dejado una de las mejores ediciones de la historia que quedará para el recuerdo de todos

El Tour de Francia, una de las mejores competiciones deportivas del mundo y que atrae a miles de personas, ya sea desde el sofá de casa o a pie de carretera. Hay miles de historias por contar de la ronda gala, pero esta edición, la número 109, quedará enmarcada. La lucha entre Pogacar y Vingegaard, el espectáculo de Wout van Aert, el poderío de Jumbo-Visma, la batalla por el podio, los adoquines y, sobre todo, los monumentales puertos tanto en los Alpes como en los Pirineos. Han sido 24 días de lo más intensos. Nadie esperaba toda esta emoción después del pasivo inicio en Dinamarca, pero el Tour ha hecho su magia y nos ha devuelto a ese ciclismo de antaño que tanto esperábamos.

 

Pogacar, adiós al reinado

Tras ganar dos ediciones consecutivas, el joven ciclista esloveno llegaba a este Tour con el objetivo de seguir con su reinado. Tadej Pogacar se hizo un hueco en el paseo de la fama con esa victoria en la penúltima etapa de 2020 con una cronoescalada histórica con final en la Planche des Belles Filles. Una enorme sorpresa para un Tour que parecía en manos de su compatriota Primoz Rogilc. 36,2 kilómetros que permitieron al joven chico de 21 años (que en 2019 ya había sido tercero en la Vuelta) llevarse no solo el maillot amarillo, sino que también la clasificación de la montaña y la de los jóvenes. El inicio de una nueva era para el ciclismo.

Tras una victoria impensable, el joven Pogacar se consolidó con un 2021 repleto de victorias. Ganó la Tirreno-Adriático, el Tour de Eslovenia, la clásica Lieja-Bastoña-Lieja y, por si fuera poco, se llevó con un aplastante dominio el maillot amarillo por segunda vez. Solo Vingegaard pareció ponerle contra las cuerdas, pero lo cierto es que Tadej mantuvo el amarillo desde la octava etapa y volvió a quedarse con el maillot de lunares (montaña) y blanco (jóvenes). No faltaban motivos por creer que repetiría hazaña por tercera vez.

UAE Team Emirates team’s Slovenian rider Tadej Pogacar wearing the overall leader’s yellow jersey (C) celebrates as he cycles past Jumbo-Visma team’s Danish rider Jonas Vingegaard (R) to win the 7th stage of the 109th edition of the Tour de France cycling race, 176,3 km between Tomblaine and La Super Planche des Belles Filles, in eastern France, on July 8, 2022. (Photo by Marco BERTORELLO / AFP) (Photo by MARCO BERTORELLO/AFP via Getty Images)

De hecho, el esloveno se impuso con victoria en la sexta etapa para arrebatarle a Wout van Aert el maillot amarillo. UAE Team no tardó en querer mostrar su postura y ese triunfo fue toda una declaración de intenciones. Pero, por detrás, acechaba un Vingegaard que tras ser segundo en 2021 pretendía liderar junto a Roglic a Jumbo-Visma para lograr ese ansiado maillot que se estaba resistiendo. Aun así, el veterano líder cedió pronto, y sería el danés de 26 años el encargado de llevar el peso del equipo. Precisamente un equipo fuerte, con gregarios de lujo y un Wout van Aert de otro planeta. Empezaba la lucha entre Pogacar y Jumbo.

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La séptima etapa volvía a deparar un final en la Super Planche des Belles Filles. Esta vez sin cronoescalada, y con una rampa final de hasta el 24% de desnivel. Primera prueba de fuego para la pelea por el Tour. Vingegaard aguantó e incluso estuvo a punto de dejar a Pogacar, pero el esloveno supo sacar fuerzas de donde no había y por metros se acabó llevando la etapa. Primera batalla ganada por UAE, pero pronto se acabaría. El Col du Granon fue testigo de una exhibición en equipo de Jumbo-Visma. UAE, debilitado por las bajas, no pudo contener los ataques del equipo neerlandés, y Pogacar entró en una crisis que acabó aprovechando un Vingegaard más que consolidado. Le sacó casi tres minutos en uno de los finales más trepidantes que se habían visto.

Una etapa que fue definitiva. UAE no fue capaz contra el poderío de Jumbo-Visma, y a pesar de los ataques de Pogacar, Vingegaard siempre supo responder. Incluso superando a un esloveno que demostraba ser de este mundo. Pero precisamente Tadej demostró categoría, disfrutando hasta el último momento, felicitando al danés en cada uno de sus triunfos, y sacando una sonrisa cuando cualquier en esta situación haría lo contrario. Todo un caballero que necesitaba de esta competitividad para seguir creciendo sobre la bici. Veremos si cumple su promesa de volver a la Vuelta, pero está claro que ya piensa en la próxima edición Tour, y eso que queda un año.

 

 

Jonas Vingegaard ha llegado para quedarse

Llegó a Jumbo-Visma en 2019 sin hacer mucho ruido. Medio año antes trabajaba en una fábrica de pescado por las mañanas y entrenaba por las tardes. Un origen humilde para el actual campeón del Tour de Francia, que se ha convertido en el rival perfecto de Tadej Pogacar. Marcado además por la lesión que sufrió en 2017 tras una caída en el Tour de los Fiordos, el danés se ha repuesto y ha acabado liderando al mejor equipo de la actualidad. Excelente escalador, con gran capacidad de reacción y prácticamente indestructible. A sus 25 años, Jonas Vingegaard se ha ganado el corazón de todos.

Jumbo-Visma team’s Danish rider Jonas Vingegaard wearing the overall leader’s yellow jersey embraces his partner Trine as he celebrates after the 20th stage of the 109th edition of the Tour de France cycling race, 40,7 km individual time trial between Lacapelle-Marival and Rocamadour, in southwestern France, on July 23, 2022. (Photo by Tim de Waele / POOL / AFP) (Photo by TIM DE WAELE/POOL/AFP via Getty Images)

Esa etapa en la Super Planche des Belles Filles ya indicaba que sería un rival duro de roer, pero lo acabó demostrando con su exhibición (junto a su equipo) en el Col du Granon. Cuando Pogacar cesó ante los constantes ataque de Jumbo-Visma, el danés lo aprovechó para escaparse, dejando atrás a corredores como Nario Quintana, Romain Bardet y Geraint Thomas para terminar una etapa histórica. Una victoria muy necesitada para demostrar el poderío del equipo, que ya no soltó el maillot amarillo.

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El abrazo con Wout van Aert y con su pareja Trine Marie Hansen, la persona que se escondía detrás de las llamadas de Vingegaard sobre el rodete, son las imágenes que nos deja el entrañable corredor, que además demostró ambición (incluso al borde de la caída) en esa contrarreloj final viendo que la victoria del belga podía peligrar. Finalmente, no fue así y Vingegaard cerró su Tour quedando segundo en la etapa y demostrando que con trabajo las cosas pueden conseguirse. Así lo hizo él. Se apartó de las distracciones, decidió dejar a un lado las redes sociales y se centró en el objetivo del Tour.

 

 

Wout van Aert, el mejor ciclista del mundo

Pero el gran protagonista de este Tour ha sido Wout van Aert. El corredor belga ha demostrado ser el más completo del pelotón. Terminó el anterior Tour con dos victorias en las últimas dos etapas, y empezó esta edición con dos segundos puestos. Su primer triunfo acabaría llegando en la cuarta etapa, y repitió ganando en la octava etapa, y completó su hat-trick con el triunfo en la contrarreloj final. Y no acaba aquí. Durante las 21 etapas ha sabido estar todas partes. Desde escapadas, tirando del pelotón, e incluso llevando a rueda a Vingegaard.

Jumbo-Visma team’s Belgian rider Wout Van Aert wearing the sprinter’s green jersey cools off by spraying water as he cycles in a breakaway during the final kilometers of the 18th stage of the 109th edition of the Tour de France cycling race, 143,2 km between Lourdes and Hautacam in the Pyrenees mountains in southwestern France, on July 21, 2022. (Photo by Anne-Christine POUJOULAT / AFP) (Photo by ANNE-CHRISTINE POUJOULAT/AFP via Getty Images)

No pudo contener la emoción tras ganar en la contrarreloj. Y es que van Aert ha sido clave para Jumbo-Visma y ha sido la estrella del Tour. Para muchos, se ha convertido definitivamente en el mejor ciclista del mundo, para otros no sería capaz de luchar por una general. El debate está ahí y las opiniones dan para todo, pero de lo que no hay duda es que, sin él, esta edición no hubiera sido la misma. Van Aert ha sido sinónimo de espectáculo, ha animado la carrera, y su polivalencia ha sorprendido. Ya sabíamos que también competía en ciclo-cross y que era un corredor muy potente, pero nadie esperaba esa capacidad de meterse en todos los fregados y competir como el mejor.

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Jumbo-Visma y la importancia del equipo

Y, sin duda, una de las lecciones que ha dejado este Tour ha sido la importancia de tener un equipo preparado y fuerte. Jumbo-Visma merecía el triunfo. No solo por lo que venían haciendo en ediciones anteriores, donde la suerte no sonrió, sino por contar con el equipo más completo del pelotón. No solo hay que hablar de Vingegaard, Wout van Aert y Primoz Roglic (que acabó convirtiéndose en gregario), sino que los nombres de Sepp Kuss, Steven Kruijswijk y Christophe Laporte también han sido importantes para esas seis victorias de etapa del equipo. Tampoco olvidarse de corredores como Tiesj Benoot y Nathan van Hooydonck, que completaban un elenco de lujo.

Pero no solo los nombres son importantes, también lo es el trabajo que hay detrás, y Jumbo-Visma ha demostrado tener un buen control de las carreras y estrategia. No ha dado la misma sensación UAE Team, que llevaba un equipo joven, pero que se deshizo con el paso de las etapas. Solo Pogacar, McNulty y Bjerg (también quedó un Hirschi deslucido) han resistido contra las bajas y el fuera de control. Las bajas de Majka y Soler pasaron factura, y aunque el proyecto y el presupuesto son muy buenos, para el próximo Tour la principal clave estará en seguir reforzando el equipo.

Jumbo-Visma team’s Danish rider Jonas Vingegaard celebrates on the podium with the overall leader’s yellow jersey (C) flanked by Jumbo-Visma team’s Belgian rider Wout Van Aert wearing the sprinter’s green jersey (L) and UAE Team Emirates team’s Slovenian rider Tadej Pogacar wearing the best young rider’s white jersey (R) after winning the 109th edition of the Tour de France cycling race, after the 21st and final 115,6 km stage between La Defense Arena in Nanterre, outside Paris, and the Champs-Elysees in Paris, France, on July 24, 2022. (Photo by Marco BERTORELLO / AFP) (Photo by MARCO BERTORELLO/AFP via Getty Images)

Quien sí ha dado una buena imagen ha sido INEOS Grenadiers. Es cierto que son el equipo con más presupuesto y que no han podido competir por el maillot amarillo, pero terminan con un tercer puesto y ganando la clasificación por equipos. Geraint Thomas ha sido una de las sorpresas agradables, subiendo al podio e incluso cerrando con una gran contrarreloj. También el joven Thomas Pidcock (22 años) ganando la etapa en el Alpe d’Huez, además de Jonathan Castroviejo, de los grandes gregarios de todo el pelotón. Ha quedado deslucido Filippo Ganna en las contrarrelojes, y tampoco ha sido el mejor Tour de Adam Yates a pesar del décimo puesto.

 

 

Una bonita lucha por la general

Otro de los motivos de la emocionante Grande Boucle ha sido la lucha por la general. Ya hemos mencionado el tercer puesto de Geraint Thomas, pero corredores como Nairo Quintana, Romain Bardet, David Gaudu y Louis Mentjes (una de las sorpresas agradables del Tour) han animado la carrera. Ataques y presencia en fugas que han permitido abrir en foco y no solo centrarse en esa pelea entre Vingegaard y Pogacar. Corredores que quizá no pueden sentarse en la mesa de los dos líderes, pero que no han tenido miedo a intentar acercarse. Hemos vivido un Tour donde el atrevimiento se ha impuesto al conservadurismo del pelotón, y donde también han brillado corredores como Thibaut Pinot, Michael Matthews, Quinn Simmons, Magnus Cort Nielsen o Simon Geschke.

Ineos Grenadiers team’s British rider Thomas Pidcock celebrates as he cycles past the finish line to win the 12th stage of the 109th edition of the Tour de France cycling race, 165,1 km between Briancon and L’Alpe-d’Huez, in the French Alps, on July 14, 2022. (Photo by Thomas SAMSON / AFP) (Photo by THOMAS SAMSON/AFP via Getty Images)

Así que eso es todo. El repaso de uno de los mejores Tours de la historia. Hacía tiempo que el aficionado no disfrutaba tanto. Normalmente, las etapas iban acompañadas de una pequeña cabezadita (eso a veces es inevitable), pero esta vez la emoción de la carrera ha sido suficiente para estar enganchados y recordar otro ciclismo. Un ciclismo valiente, sin especular, y con ganas de ofrecer espectáculo. Miles de imágenes quedarán en nuestras mentes tras un mes de lo más intenso, así que la próxima edición ya tiene una tarea, no dejar de sorprender y hacernos vibrar como ha conseguido este 2022.

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