miércoles, 23 septiembre, 2020
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Este 25 de junio se cumplen 25 años del cabezazo de Esteban ¨El Gallego¨ González en Rosario que le dio un agónico título liguero a San Lorenzo. Gracias a este gol, el conjunto Azulgrana rompió un racha de 21 años sin poder salir campeón. La última vez había sido en 1974, cuando ganaron el Torneo Nacional de la mano de Osvaldo Zubeldía. El liderazgo de Passet y Ruggeri, la distribución de Galetto, la magia del brasileño Silas y los goles del Pampa Biaggio fueron las claves del equipo dirigido en aquel entonces por Héctor Veira.

Durante esos 21 años de sequía, el conjunto de Boedo vivió momentos muy complicados. En 1979 disputó su último partido (un 0-0 ante Boca) en el Viejo Gasómetro, que sería clausurado por la intendencia de la Ciudad de Buenos Aires, y ocupado por la última cruel y sangrienta dictadura militar. Dos años después, perdió la categoría y se convirtió en el primer ¨grande¨ de Argentina en descender. Tardó un año en regresar a Primera División, pero para volver a jugar en cancha propia tuvieron que esperar 14 años.

 

El Viejo Gasómetro representa un retazo de la historia que no se olvida en Boedo. (El Gráfico)

 

Momentos duros se vivieron en esa década en la que el club perdió parte de su identidad como institución. Una de esas olvidables campañas fue la de la temporada 1989-90, en la que San Lorenzo terminó en los últimos puestos del campeonato, merodeando otra vez un descenso que quién sabe cómo podría haber afectado al club de haberse consumado. Sin embargo, en medio de la oscuridad, algo comenzaba a cambiar, y después de contratar a Fernando Areán como entrenador en 1991, estuvieron cerca de disputar la final del torneo ante el recordado Newell´s de Marcelo Bielsa, al terminar segundos en el Torneo Clausura. Luego, el equipo clasificó a la Copa Libertadores de 1992 tras ganar la ronda clasificatoria, marcando por fin la vuelta del club a los primeros planos.

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Los Cuervos llegaban como uno de los candidatos a ganar aquella Copa Libertadores, tras golear 6-0 a Newell´s en Rosario en el inicio de la Fase de Grupos. Luego, El Ciclón bajó su nivel y después de una dura derrota por 4-0 ante la U. Católica de Chile, Areán fue despedido. Su reemplazó, Juan Carlos Carotti, logró llevar al equipo hasta los cuartos de final, pero allí fue eliminado por la Lepra.

El conjunto azulgrana despidió a Carotti tras la eliminación del torneo más importante de América. Luego de un corto periodo de Jorge Castelli como entrenador, San Lorenzo decidió contratar a Héctor Veira, una vieja gloria del club que salió campeón como jugador en 1968 y que ya había dirigido a los Cuervos en tres oportunidades anteriores.

Pero seguramente el momento más importante en casi una década y media fue lo que ocurrió el 16 de diciembre de 1993. Después de 14 años alquilando las canchas de otros equipos, aquel fue el día en el que se inauguró el Estadio Pedro Bidegain, más conocido como El Nuevo Gasómetro, en un partido amistoso ante la Universidad Católica. A partir de ese estreno, se empezó a escuchar el cántico: ¨El Nuevo Gasómetro ya está. Vamos a ganar. En cancha nueva otra vuelta quiero dar”.

Seis meses antes del título, San Lorenzo peleó el Torneo Apertura de 1994, pero se encontró con River. El conjunto Millonario, dirigido por Américo Gallego y con grandes figuras como Enzo Francescoli o Ariel Ortega, se consagró campeón invicto por primera vez en su historia, luego de golear por 3-0 a Boca en La Bombonera.

 

 

El debut del conjunto azulgrana en el Torneo Clausura de 1995 fue el 26 de febrero ante el Gimnasia La Plata de Carlos Timoteo Griguol, con quien luego pelearía mano a mano el torneo, en el Nuevo Gasómetro. El Lobo comenzó ganando el partido con un gol de penal de Pablo Morant, pero el Ciclón lo empató gracias a Rivadero. En la tercera jornada llegó la primera alegría del torneo, luego de derrotar a Ferro. A partir de ahí, comenzó una racha de cuatro triunfos consecutivos, entre ellos a Independiente y Racing, que se vio cortada al perder ante River en el Monumental.

El equipo de Veira alcanzó por primera vez el liderato del torneo en la Fecha 12, con un 1-0 sobre Deportivo Español. Para la jornada siguiente, San Lorenzo perdía la punta al empatar con Platense, pero luego la recuperó goleando por 3 a 0 a Huracán en el Clásico. Los Azulgranas estaban punteros con un punto de diferencia sobre el Lobo, hasta que, dos fechas antes del final, el conjunto de La Plata accedió al primer puesto después de derrotar 3-1 a Argentinos Juniors, con tres goles de penal en los últimos 15 minutos, y de que Vélez venciera a los Cuervos.

La última fecha llegaba con Gimnasia líder del campeonato, mientras que San Lorenzo estaba en el segundo puesto con un punto menos. El Santo debía visitar a Rosario Central en el Gigante de Arroyito, mientras que el Lobo recibía a un flojo Independiente en su estadio. El título para el conjunto de Boedo se veía muy complicado. ¨Yo le quiero comunicar a los hinchas de San Lorenzo que vayan a Rosario con fe, esto no se terminó (…) sabemos que la gente de San Lorenzo hizo todo con sacrificio. Se fue a la B y volvió a Primera, no tenía estadio y ahora tiene uno. Hay que tener fe. Hay que tener ilusión. Por eso quiero 25 mil o 30 mil personas con alegría y en familia a Rosario. Si se da, se da, si no, mala suerte¨, declaró el entrenador Héctor Veira en una entrevista con Canal 13 con Adrián Paenza, luego de la victoria 1-0 sobre Lanús en la anteúltima fecha.

 

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Luego de la arenga del entrenador de San Lorenzo, más de 25 mil hinchas azulgranas viajaron a Rosario con la ilusión de volver a ganar un título, con un oído en la radio para saber cómo iban Independiente y Gimnasia en La Plata. Transcurría el primer tiempo cuando Javier Mazzoni anotó el gol que permitía al Rojo de Avellaneda vencer por 1-0 al Lobo. Mientras, en el Gigante de Arroyito, el conjunto de Boedo buscaba insistentemente el gol que le asegurara el campeonato. Primero lo tuvo Carlos Netto de penal, pero lo erró. Hasta que un centro de Paulo Silas encontró poéticamente la cabeza de Esteban González, que le dio al club su primer título en 24 años y terminó de una vez con el peso de la historia para gritar, bien fuerte, que el Santo estaba de vuelta.

 

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