domingo, 9 junio, 2019
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Hay clubes que viven toda su vida en las divisiones bajas, pululando en lo profundo del underground futbolístico y que logran juntar jugadores que viven por y para la institución (los llamados obreros del balón); y que sueñan con ser, algún día, un equipo de primera. Existen otras instituciones, sin embargo, que pudieron vivir dicha experiencia en su momento, la de remarla desde abajo para poder codearse, aunque sea por un ratito, con los mejores conjuntos de su país. El actual Club Social, Deportivo y Cultural Español en su momento hizo historia y actualmente se encuentra, luego de varias idas y vueltas, en la Primera B Metropolitana -la tercera categoría argentina-, mientras sus hinchas, nostálgicos, observan aquellas fotos que ya se tornan amarillas y sueñan con volver, algún día, a ese sitio de honor.

Los comienzos

Nacido un 12 de octubre de 1956, el Club Deportivo Español tenía una mirada altruista: quería ser la institución que reuniera a la mayor cantidad de inmigrantes españoles del país bajo su seno, porque, como es sabido, España fue durante siglos quien mandó sobre estas tierras, y, quien más quien menos, la mayoría de los argentinos posee ascendencia española, más si se toma en cuenta la gran masa migratoria que arribó a principios del siglo XX y, sobre todo, entre los años 30´ y 40´, durante y luego de la guerra civil que destruyó y dejó en tinieblas por varias décadas al país ibérico.

 

Se estima que solo entre los años 1900 y 1950 a la Argentina habían arribado más de un millón de españoles. De hecho, en la actualidad viven en el país -según un censo realizado en el 2010-, más de 94 mil personas nacidas en España.

 

Habiendo reunido nada menos que unos 2000 socios en su primer año de existencia, llegó el tiempo de afiliarse a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) en 1957, donde dejaron en claro que estaban para grandes cosas: en su primera campaña finalizarían terceros, mientras que lograrían alzarse con el título un año más tarde, haciendo de local en el estadio de Huracán. y, dos años después, volverían a pegar un salto, al ganar el torneo de la C -o Primera Amateur-, llegando así, en cuatro años de historia, a la segunda categoría del fútbol argentino.

 


En 1961, y debido a los éxitos conseguidos en aquellos gloriosos primeros años, el Deportivo Español decidió viajar a su “tierra patria” para disputar una gira que contó con varios partidos. Jugó ante el Elche (3-4), Murcia (1-1), Athetic de Bilbao (0-5), Pontevedra (2-2) y Real Madrid (2-6).  

 

Luego de mantenerse como uno de los mejores conjuntos de la divisional, en 1966 daría el gran golpe, ganando el reducido de 10 equipos por el segundo ascenso a la Primera División. La liguilla se jugaría durante el verano de 1967, dado que había que reestructurar a la máxima categoría, y el “gallego” -bautizado así por la prensa, dado que en la Argentina se le da ese apodo a los españoles, aún sin ser propiamente venidos de Galicia- ganó con suma comodidad esa instancia, derrotando en cuartos de final a San Telmo (2-1 y 3-2), en semifinales a Temperley (doble 2-0) y en la final a Nueva Chicago, 2-0 en la ida (Pérez y Rudzky) y 3-2 en la vuelta (Valledor x2 y Veglio), haciendo las veces de local en el estadio de Atlanta, dado que todavía no tenían su propia cancha.

Además de los nombrados anteriormente, jugaron en aquel histórico equipo nombres importantes como Emilio Pasos y Mazri, y en las campañas anteriores a este ascenso había sido el caudillo del medio un hombre que años más tarde lo ganaría todo con Estudiantes de La Plata: Carlos Salvador Bilardo. Así, el sueño estaba cumplido, y solo quedaba disfrutar del mismo. Español se convirtió en el primer club en jugar en todas las categorías de nuestro fútbol, algo insólito hasta ese momento.

El primer paso en la A

¿Qué mejor manera de cumplir tu primera década de existencia que haciéndolo ante los grandes de Buenos Aires? Eso fue lo que le pasó al cuadro gallego. Pero su paso no duró más que un suspiro, y si bien trató de pelear, varios de sus mejores jugadores se había marchado y se hizo casi imposible la resistencia. Terminaría anteúltimo en el Grupo B de la primera fase del Torneo Metropolitano 1967 , a cuatro puntos de Banfield, que era el último conjunto que logró la salvación dentro de la zona, y tuvo que jugar el Reclasificatorio de Primera, minitorneo disputado por los mejores equipos de la Primera B y los peores de los dos grupos de la A. Allí, los rojos volvieron a quedar lejos de todos, sellando de esta manera el triste retorno a la segunda categoría. En esa campaña el equipo de la colectividad española se daría el gusto de igualar como visitante 0-0 ante Independiente y de ganarle por 3-1 a River en el Monumental.

Dos de sus jugadores importantes de aquella primera campaña en primera tendrían luego exitosas carreras. Carlos Veglio se iría a San Lorenzo (ganando varios torneos locales, antes de alzarse con la gloria internacional en el Boca de Lorenzo) y Christian Rudzky -de nacionalidad checoslovaca- pasaría a Estudiantes, donde sería el propio Bilardo quien lo tentó. Él sería parte del tricampeón americano, como para mostrar la buena madera de los “españoles“.

El golpe del descenso fue muy duro, y Español de un día para el otro volvió a la C, donde permaneció siete años. Logró volver a la B en 1979 y desde allí todo sería alegría tras alegría: el 11 de febrero de 1981 inauguraría, por fin, su estadio (llamado simplemente España) luego de navegar durante su corta historia por distintas canchas. La inauguración sería encima con un resonante triunfo por 1-0 ante uno de los grandes de Galicia, el Deportivo La Coruña.

Los gloriosos años del Español

Para aquel entonces la escuadra del Bajo Flores ya contaba con más de 25.000 socios, haciéndolo uno de los clubes más imponentes del ascenso argentino y de toda la Argentina en general. Y en 1984 logró relegar, entre otros, al Racing Club de Avellaneda -que había descendido la temporada pasada a la segunda categoría- para volver nuevamente a la A. Tan grande fue la campaña del Español, que ganó su zona con 16 puntos de diferencia con respecto a la Academia, en una época en la que solo se daban dos puntos por victoria.

El conjunto españolista, que contaba en sus filas con jugadores de la talla de Pedro Catalano, José Luis “Puma” Rodríguez, Nelson Agoglia y Walter Parodi, sería la gran sensación a finales de la década, logrando resultados muy destacados: sería tercero en la temporada de su retorno a la máxima división (1985/86), a diez puntos de un River que ese año se llevaría no solo el certamen local, sino también la Libertadores, Interamericana y la Intercontinental.

Luego de unas campañas irregulares (siendo básicamente un conjunto de mitad de tabla) volvería a ocupar el último lugar del podio en la temporada 89/90, la denominada campaña de los “penales” (ya que los encuentros daban tres puntos por triunfo, y si había empate se definiría el partido por tiros desde el punto del penal, donde el ganador se llevaría dos unidades y el perdedor uno), por detrás de Independiente y Boca, pero esta vez a 18 unidades de ventaja, llegando a quedar muy cerca de disputar la Copa Libertadores, ya que perdería con River apenas por 1-0 en el global en la ronda de perdedores de la Liguilla clasificatoria para dicho torneo.

En el Clausura de 1992, y asediado por el promedio, volvería a realizar una enorme campaña, y pelearía el título con Newell´s de Bielsa (el campeón) y el pujante Vélez. Ya comenzaba a ser considerado como un cuadro de buen juego, con una defensa muy sólida, siendo muy difícil enfrentarlos. Seguiría pisando fuerte Español en el fútbol argentino, logrando el quinto lugar en el Clausura 1993 y una cuarta ubicación en el Clausura 1994, lo que le permitiría a los bonaerenses disputar dos veces la Copa Conmebol: en 1992 vencieron en octavos nada menos que a un Vélez embrionario, que dos años más tarde ganaría la Libertadores y la Intercontinental con Bianchi como entrenador. Sería 0-0 en Liniers y 2-0 en el España. En cuartos perdería por penales ante uno de los gigantes continentales, Olimpia de Paraguay, luego de dos igualdades en cero.

En 1993 sería uno de los tres argentinos en entrar (junto a San Lorenzo y Huracán), pero no pasaría de ronda, ya que en octavos de final caería en dos cotejos muy cerrados con el Sportivo Luqueño de Paraguay (1-1 y 1-2).Ya en esa etapa quedarían conformados los grandes ídolos del pueblo gallego: Catalano, Batista, Sergio Zanetti (hermano de Javier), Bustos, Luongo, Albornoz, Michelini, Parodi, Caviglia y Castillo, entre otros. En 1995 volvería a ser cuarto y, desde allí, comenzaría una debacle económica que terminaría por comerse al club, haciendo que en 1998 se tuvieran que cerrar sus puertas, a la vez que terminaría yéndose a la B Nacional luego de 14 años de lucha, garra, sacrificio y buen fútbol en la A. El Deportivo sería apenas una de las caras visibles de los peores momentos vividos en una Argentina que, de la mano de Carlos Menem, se había abrazado al neo liberalismo, cuyo fracaso quedaría en evidencia en el año 2001.

Dejaron tras de sí historiales dispares antes distintos equipos, pero pueden darse el lujo de decir que aventajan en el mismo a instituciones como Ferro, Racing, Argentinos y igualan con Vélez. Su máxima goleada fue en el Clausura 1992 (5-0 a Talleres de Córdoba) y además les ha ido relativamente bien ante los denominados “grandes”, ya que ante ninguno tienen una gran diferencia en contra.

La actualidad

El club se salvaría de la quiebra gracias a los socios y a la ayuda del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, pero aún así los cimbronazos de los años anteriores se harían sentir con fuerza. En el 2000 el Deportivo bajó a la Primera B, ascendiendo en el 2002 pero volviendo a descender en la temporada siguiente, y finalmente terminaría bajando a la Primera C, la cuarta división.

Su masa de socios en esos años dorados sufrió una gran sangría, bajando de 20.000 en 1980 a solo 1.900. La ilusión del Club Deportivo Español sigue siendo la misma: volver a ser es la meta.

15 temporadas en primera y 3 en el Nacional B (más varias en la vieja Primera B) avalan a una institución que supo ser modelo de integración, y en donde ahora, sabiendo que no pueden caer más bajo y sufrir más de lo que sufrieron, quieren recordar aquellos buenos viejos tiempos.

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Juan Pablo Gatti
Me estaba por retirar del periodismo -no iba a ser una gran pérdida la verdad- pero TLB apareció para salvarme la vida. Escritor de corazón, podcastero amateur y contador de historias por vocación. Orgulloso del equipo que supimos formar y deseoso por seguir creciendo en este mundo tan competitivo.

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