viernes, 26 febrero, 2021
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Por Juanjo Montero

El bueno de Radomir Antić nació en Žitište, una ciudad serbia que está cerca de la ciudad rumana de Timisoara, hace 71 años. Como futbolista de la extinta Yugoslavia jugó primero en el Sloboda Uzice (1967 al 1970) para después darse a conocer en el Partizán de Belgrado (1970 al 1977), donde conquistó un título liguero, el correspondiente a la temporada 1975/76. 

Dejó tierras balcánicas para primero probar suerte en territorio turco, en el Fenerbahçe SK concretamente, donde también ganó un título liguero en la única temporada que jugó allí (1977-78) para posteriormente ya venirse a España y jugar en el Real Zaragoza, donde empezamos a conocerle un poco más (1978-80). Terminaría sus días de futbolista en el Luton Town inglés (1980-84), dejando un muy buen recuerdo en territorio británico.

Pero permíteme que a partir de ahora te tutee…

Tu estancia en Inglaterra te cambió la forma de pensar. Venías de jugar de libre y tu andabas preocupado y le consultabas al entrenador que por qué no te ponía de esa posición, y Pleat te contestaba: «Raddy, yo entiendo que en Europa todos lo hacen y que Beckenbauer ha sido el mejor jugador de la época, pero cuando tenemos el estadio lleno, no tengo derecho a cambiar el sistema de juego y poner un hombre atrás de libre porque significa que admitimos que somos inferiores al rival». Qué bien aprendiste eso, ¿eh Rado? Porque años más tarde te lo trajiste al Atlético y por esa razón en la temporada del doblete, no nos sentimos nunca inferiores a nadie.

De tu etapa en Inglaterra, en el ámbito personal, comentaste que fue como ir a la Universidad. Sí, porque allí aprendiste a hablar en inglés y también aprendiste lo que son los valores familiares y la planificación. Los ingleses sí que saben planificar, no como los españoles o los serbios, que vivimos al día. 

Pero volvamos al gol de tu vida, el gol ante el Manchester City. Aunque tú también recuerdas uno que le marcaste a Peter Shilton, pero el del Manchester City fue de auténtica leyenda. Íbais empatados a cero, en su campo, un resultado que les mantenía en primera. Estabas de suplente, entraste a quince minutos del final, hiciste una jugada por la derecha, Brian Stein centró, ellos rechazaron la pelota, que te vino a la pierna derecha en la frontal del área, y la metiste por la izquierda. Quedaban cuatro minutos para el final y les mandaste a segunda. Pleat nos dijo que lo superarían, porque eran un club grande, pero les costó siete años volver. La celebración desde Manchester hasta Luton fue increíble.

 

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Una vez retirado como jugador, comenzó su andadura de entrenador en el Partizán de Belgrado, donde consiguió dos títulos ligueros en sus dos primeras temporadas. No está nada mal, ¿eh Rado? Permaneció en el club yugoslavo hasta el año 1988. Volvió a España para dirigir al Real Zaragoza y realizó una muy buena temporada dejando a los maños en la 5ª posición y participando así en la Copa de la UEFA de la siguiente temporada. 

Entonces llegó el Real Madrid, le llamaron para sustituir a Alfredo Di Stéfano en la temporada 1990-91, y consiguió llevar al conjunto merengue a la 3ª posición. En la siguiente temporada, con unos números muy buenos en la primera vuelta pero con un juego muy pobre, según el presidente de entonces Ramón Mendoza, el cual no aceptaba que se hubiera desaprovechado la ventaja de hasta ocho puntos que distaba con el Barcelona. Por esto, siendo el campeón de invierno, título oficioso que se otorga a aquel conjunto que lidera la clasificación en la primera vuelta del campeonato, fue destituido del Real Madrid.

Estuvo una temporada en el Real Oviedo para sustituir a Javier Irureta (1992-93). Entonces llegó el verano de 1995, el verano al que a todos los atléticos empezaron a ilusionarse. Jesús Gil, uno de los presidentes más duros con los entrenadores, fichó a Antić. Y como diría Radomir en una entrevista muchos años después… “Elegí al Atlético de Madrid porque en aquel momento era el club más difícil del mundo”. 

El bueno de Radomir, armó un equipo letal que volaba en el terreno de juego, que iba ganando a sus rivales sin piedad. Los colchoneros dejaron en la retina noches de fútbol brillantes. Y, además, se sacó de la chistera a un jugador que nadie conocía, Milinko Pantić y virtuoso lanzador de faltas y córners que hizo de las delicias de los rojiblancos. 

En la actualidad Diego Pablo Simeone ha superado a Antić en números y títulos. Sin embargo, Rado fue el entrenador del milagro, el apellido que tendrá colgado por ese Doblete de por vida…porque nadie en junio de 1995 pensaba que en el mes de mayo del año 1996 el Atleti conseguiría un doblete histórico. 

Seguiste entrenando en numerosos equipos después de tu paso por el Atlético: el Real Oviedo, un paso fugaz por le Barcelona, Celta de Vigo. Llegaste a entrenar a la selección de tu país, a la que llevaste al Mundial de Sudáfrica de 2010. Sin embargo, vuestra actuación en aquel Mundial no fue muy allá, no pasasteis de la fase de grupos. Para finalizar tu carrera de entrenador, te fuiste a probar suerte a China donde dejaste de entrenar en agosto de 2015.

Te tenía mucha estima Radomir, y la noticia de tu fallecimiento fue una triste noticia para los que nos gusta el fútbol. Contribuiste a que este deporte fuera un poco más bonito aún.

Como siempre decías: “Un bratzo allá donde estés”.

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