lunes, 21 octubre, 2019
Banner Top

Los Toronto Raptors son los campeones de la NBA. Vamos de nuevo: los Toronto Raptors son los campeones de la NBA. En un triunfo que ejemplifica y, de alguna manera, culmina el proceso de globalización y expansión que ha tenido esta liga en el último cuarto de siglo, particularmente gracias a las primeras acciones del ex-comisionado David Stern que ayudaron a poner en pista al equipo de baloncesto más legendario jamás visto, el Dream Team de Barcelona 1992, la NBA tiene por primera vez en la historia un campeón más allá de las fronteras de los Estados Unidos.

Años de expansión

Cuando la NBA realizó su primera expansión internacional de la era moderna en 1995, los Vancouver Grizzlies acompañaron a los Raptors en aquella travesía canadiense en torno al deporte de la naranja. En un país donde el hockey sobre hielo es el deporte cultural por excelencia y que define incluso a la identidad de una nación, tener dos franquicias en la NBA parecía ser una tarea difícil de llevar a cabo con éxito.

Ejemplo de lo que los Raptors han tenido que sufrir desde su concepción y su temporada inaugural son los Grizzlies de Vancouver: nunca fueron capaces de clasificar a playoffs, ni de generar un feeling necesario con la comunidad y con sus fans para mantener una franquicia en una de las ligas deportivas más gigantescas del mundo, con números de asistencia decrecientes desde la primera campaña, perdiendo así su equipo NBA tan solo seis temporadas después de su fundación, momento en el cual la franquicia se mudó a Memphis, y los rastros de básquetbol profesional en la principal ciudad de la Columbia Británica y el resto de Canadá terminarían apuntando a un solo lugar: Toronto.

Los Raptors, por su parte, luchaban contra esa contracorriente cultural en un país que miraba de reojo al primo-hermano pequeño de los Maple Leafs de hockey -uno de los pesos pesados de la NHL- y de los Blue Jays en béisbol, franquicia que gozaría de dos títulos de la Serie Mundial de béisbol en los años previos a la llegada de los Raptors, algo que los posicionó como otro puntal fuerte de la escena deportiva en la ciudad.

Si bien el caso de Toronto no fue tan dramático como el de Vancouver, los Raptors tuvieron que luchar contra la burlesca mirada que llegaba desde los Estados Unidos. En una liga en la que se habla de mercados grandes o mercados pequeños según la historia de la franquicia, la importancia de la ciudad en la que está situada o la propensión de los jugadores más importantes de jugar en aquellos lugares considerados ¨grandes¨, Toronto, que como ciudad es una de las más importantes de Canadá, con una población diversa y cosmopolita, dotada de muchas de las características que hacen a un mercado grande e importante, siempre fue el lugar extraño, aquel al que los jugadores no querían ir, un lugar lejano y diferente, aún estando a casi dos horas en coche de ciudades como Detroit.

A tal punto llegó a ser Canadá un lugar no deseado por los jugadores estadounidenses, que la principal elección del Draft del año 1999 de los Vancouver Grizzlies, Steve Francis, se negó a jugar para la franquicia y pidió su traspaso al General Manager, disputando un total de cero minutos como Grizzly. Como este, varios casos se han desarrollado en la historia de ambas franquicias.

Los tickets para ver a los Raptors eran, durante esos primeros años, los más baratos de la ciudad, a veces a precios comparables con los del hockey sobre hielo junior, donde jugaban chicos de entre 16 y 19 años. Sin estadio propio, jugaron sus primeras temporadas en un injerto de pista de baloncesto situada en el SkyDome, la casa de los Blue Jays, en una presentación digna de un hangar más que de un estadio NBA.

 

El SkyDome parecía más un hangar que un recinto de nivel NBA

 

Historia Raptor

En 1946, cuando un grupo de empresarios que ya habían sido parte fundamental en la formación de la NHL se reunieron en Nueva York para discutir la creación de una liga similar de baloncesto, el nacimiento de la Basketball Association of America vio como el primer equipo ¨outsider¨ de la historia del básquetbol norteamericano se creaba junto con la competencia de origen que luego daría lugar a la NBA.

Los Toronto Huskies, cuya casa era el histórico Maple Leaf Gardens, competiría en aquella novel temporada para luego desaparecer ante los problemas económicos a los que la familia dueña del recinto, que los Smythe, de fuertes raíces ligadas al hockey, tuvieron que enfrentar en aquellos años. Se iba así la historia del primer equipo no oriundo de los Estados Unidos, hasta la llegada de la expansión internacional de 1995. 49 años tuvieron que pasar.

Entrados en la segunda etapa canadiense en el baloncesto profesional norteamericano, tras muchos años de paso no tan firme por la liga, la primer gran época de los Raptors tuvo un nombre en particular, el de Vince Carter. Fueron las primeras veces que la franquicia llegaba a ojos estadounidenses y en gran medida eso ocurrió gracias al jugador salido de la Universidad de North Carolina, que se convirtió en la primera imagen visible de la franquicia y que le dio una imagen pública mucho más pulida y referente a un equipo profesional y serio de baloncesto. Con picos de popularidad como la noche del torneo de volcadas del 2000 y la serie de semifinales de conferencia frente a los Philadelphia 76ers y al popular Allen Iverson del 2001, los Raptors tuvieron allí su bautismo ante el gran público norteamericano.

Tras una convulsionada y polémica salida de Carter rumbo a los Nets, recién en 2007 la ciudad de Toronto volvió a ver los Playoffs. Tras dos años y dos eliminaciones en primera ronda, Chris Bosh, la segunda gran estrella de la historia de la franquicia, ponía rumbo a Miami para formar aquel histórico Big 3 con LeBron James y Dwyane Wade y Toronto, otra vez, perdía a su líder. La órbita NBA parecía no pasar nunca por Canadá, siempre desviando su rumbo y eligiendo a alguna otra franquicia, alguna otra ciudad, pero nunca a Canadá.

Maple Leaf Sports and Entertainment (MLSE), el grupo empresario dueño de la franquicia dió la bienvenida a Masai Ujiri en 2013, quien venía de ser ejecutivo del año en Denver. Con aquella decisión, el cambio de cultura que la franquicia necesitaba fue automático. ¨El objetivo no es clasificar a los Playoffs, el objetivo es ganar un campeonato¨ expresó en su primera conferencia como General Manager allá por junio de 2013.

Con ese cambio de cultura cambió también, poco a poco, la percepción de la ciudad y de la franquicia que tenían en los Estados Unidos, cambió también de logo e instauró el lema ¨We The North¨, aquel que reconocía ¨sí, somos el norte y estamos orgullosos de ello¨ con el que lograron encolumnar no solo a una ciudad sino a un país entero.

La franquicia no solo cambió su logo con los años, si no también su identidad

 

Tras cinco temporadas sin pisar la postemporada, la nueva era de Dwane Casey devolvió a Toronto al gran baile. Si bien esta fue la mejor época, por resultados y por constancia, ver a LeBron James barrer por 4-0 al equipo por dos temporadas seguidas fue demasiado para Masai Ujiri, quien decidió revolucionar el interior de una franquicia que había llegado al límite de sus posibilidades y que necesitaba de un cambio, un segundo gran cambio sí quería llegar a mayores latitudes.

Un equipo global

Lo que ocurrió ésta temporada no fue casualidad, ni tampoco obra de un solo hombre. Las piezas del puzzle se habían armado para eso, y de qué manera. Y es que Toronto construye un plantel campeón sin un sólo número de lotería del Draft, aquellos que van desde la posición número 1 al 14, englobando a aquellos equipos que no clasifican a la postemporada.

Las acciones del reconocido como uno de los mejores ejecutivos de la liga llevaron a Kawhi Leonard, una superestrella que pasaba por un momento de incertidumbre debido a una confusa lesión en el cuádriceps, a ponerse el uniforme del equipo de Canadá en detrimento de uno de los hombres que quizás más crédito deba recibir por la posición que ocupa Toronto hoy en día, el mártir, el sacrificado DeMar DeRozan.

La ciudad y el país que lo vieron crecer y convertirse en líder, padre y figura de una comunidad entera ahora giró en dirección de Ujiri, quien culminado el canje tuvo que pedir disculpas por haber enviado al hijo pródigo a San Antonio. La llegada del entrenador novato Nick Nurse, reemplazando al flamante entrenador del año, también generó un cambio en la cultura interna del equipo, no sin antes levantar algunos cuestionamientos.

 

Postales del  SkyDome: a mediados de los 90, la imagen distaba mucho de lo que hoy son los Raptors.

 

A diferencia de su predecesor, Dwane Casey, Nurse propuso un estilo más fluido y menos estructurado en ofensiva, algo que continuó haciendo luego de haber comenzado a revolucionar el ataque en su época de asistente y aprovechándose de su inmejorable capacidad defensiva producto de una combinación de altura, versatilidad e inteligencia.

Sumado a aquellos casos, la llegada y posterior explosión de Pascal Siakam, un jugador al que el mismo Ujiri descubrió durante el desarrollo de un minicamp en tierras sudafricanas al que el jugador había asistido de casualidad, dio a Toronto una valiosa segunda opción en ofensiva. Norman Powell, otro jugador por debajo del radar y pick de segunda ronda conseguido a través de un canje con Milwaukee tuvo sus momentos importantes en la rotación. También Fred VanVleet, que no había sido drafteado y consiguió un lugar en el equipo luego de una Liga de Verano y un gran período de tiempo en la Liga de Desarrollo y un Danny Green que vino como complemento en el canje que llevó a Leonard y que se convirtió en lo que era, una opción de tiro de tres de élite en la liga, ampliarono aún más el horizonte ofensivo del equipo.

El combo se completó con la llegada del experimentado Marc Gasol a mediados del mes de febrero, un jugador ya no tan capaz de realizar desgastes físicos como sí lo hizo en sus mejores épocas en Memphis, pero alguien quien carga con una mente y una visión del juego prodigiosa, capaz de crear líneas de pase y un flujo ofensivo desde su posición de pívot a la altura de un base.

Flujo ofensivo que alcanzó niveles estratosféricos durante la temporada regular, llegando a ser el equipo de mejor promedio de tres puntos tuvo según NBA Stats y una defensa que, como se vio en estas finales y durante toda la postemporada, fue capaz de tragarse a todas y cada una de las combinaciones que se les arrojó, fueron las bazas de un equipo casi perfecto que se armó para llegar al codiciado trofeo Larry O´Brien y que también representó de manera perfecta la diversidad de Canadá y de Toronto en particular, siendo un equipo formado por jugadores de orígenes muy diferentes y de historias de vida aún más distanciadas.

Con un plantel armado con jugadores oriundos del Congo, de Camerún, de España, de Inglaterra y con un Presidente de operaciones de raíces nigerianas, nada de ésto hubiera sido posible sin ese proceso previo que David Stern comenzó años atrás, o al menos, no de esta forma.

Los Playoffs

Los Playoffs, largos y desgastantes física y mentalmente, tuvieron de todo: desde el susto después de la derrota ante Orlando en el juego número uno, el cuarto partido en Philadelphia, aquel que encontraba a los Raptors 2-1 abajo en la serie y que Kawhi Leonard definió casi en soledad evitando que las chances de Toronto se esfumaran, y el tenso momento entre los juegos 2 y 3 luego de estar 2-0 abajo en las finales de conferencia ante Milwaukee, el mejor equipo de la temporada; los Raptors supieron sobreponerse y salir airosos de un Este que recuperó algo de la ferocidad que siempre se le achacaba al ¨salvaje¨ Oeste.

Los ajustes de Nurse, las apariciones de Powell, VanVleet, Lowry, Gasol e Ibaka dependiendo del juego y de la serie, hicieron de Toronto un equipo al que nunca se le acabaron las herramientas y las opciones de doblegar a su oposición.

Aquel tiro de Kawhi Leonard en el partido número 7 ante Philadelphia es algo que normalmente a los Raptors nunca le ocurría. Acostumbrados a tener un equipo competitivo y a tener buenas campañas, en los Playoffs todo se volvía negro ante la sombra de LeBron James. Aquel tiro de Vince Carter 18 años atrás, también ante Philadelphia que no fue, los prejuicios a los que tenían que hacer frente y aquellos años de desencantos encontraron un fin en la temporada 2018-2019, cuando los Raptors se plantaron por fin en una Finales NBA frente a unos Golden State Warriors que llegaban con Kevin Durant en tre algodones.

En una serie en la que el equipo visitante consiguió ganar en cinco ocasiones, plagada de momentos icónicos como las lesión de Klay Thompson y la reincidencia que sufrió Kevin Durant, quien volvió a jugar tras una lesión en la pantorrilla y terminó rompiéndose el talón de aquiles, más las apariciones estelares de Leonard, VanVleet y Lowry, Toronto pudo cerrar el campeonato en el partido número 6 echando el cierre a una temporada histórica, perfecta, digna de una película.

En 1891, el canadiense James Naismith, un graduado de Educación Física de la Universidad de McGill, inventó la génesis del juego que hoy en día moviliza a millones de personas alrededor de él. Hoy, en 2019, al final Masai Ujiri tenía razón, y la órbita NBA finalmente pasó por Canadá. Los Toronto Raptors son los campeones de la NBA.

 

Tags: , , ,
Enzo Del Llano
Periodista. De Córdoba, Argentina. Convencido de que el deporte es cultura. Hincha del fútbol modesto y del básquetbol en todas sus formas. Estuve en Canadá y también me enamoré del hockey sobre hielo. Creo que la calidad debe ser más importante que la primicia, ese debe ser el camino.

Related Article

0 Comments

¿Qué te pareció la nota?

A %d blogueros les gusta esto: