martes, 12 noviembre, 2019
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Es el día de tu vida. Lo que siempre has soñado, por lo que más has trabajado está ahí. Es una oportunidad única e irrepetible. Estás a un paso de cumplir tus sueños, es el día más importante y nada puede salir mal…

Y sí, cuando “nada puede salir mal”, es cuando más hay que prepararse por si algo no va como esperabas. Los nervios son traicioneros y concentrarse no es fácil, estás ante la oportunidad de tu vida y no te están saliendo las cosas como pensabas.

Minutos más tarde, se acabó. Posiblemente en tu cabeza pasan pensamientos negativos, pero cuando algo está destinado para ti, no hay forma que las cosas no vayan a ocurrir. Incluso cuando piensas que ha ido todo fatal, la última palabra, no depende de ti.

Así comenzó la historia de quien es hoy el mejor asistidor de todos los tiempos de los San Antonio Spurs. William Anthony Parker Jr. había realizado unas pruebas ante el entrenador Gregg Popovich y nada salió como él pensaba. En su cabeza, su sueño de estar en la NBA, ya había terminado.

Pero él fue más allá de lo evidente y vio algo especial en ese chico de 19 años. Le dio una segunda oportunidad, para darle una primera impresión y esta vez todo funcionó. El 27 de junio de 2001, en el pick número 28, Tony Parker fue elegido para jugar con los San Antonio Spurs.

18 años más tarde, el joven que cruzó un océano casi al otro lado del mundo para alcanzar su sueño con 19 años está hoy en una ceremonia que lo hará inmortal.

 

 

La historia

Hijo de padre estadounidense y madre holandesa, nació el 17 de mayo de 1982 en Brujas, Bélgica. Su padre jugó baloncesto en la Loyola University de Chicago. Gran parte de su infancia la vivió en casa de sus abuelos, en esa misma ciudad.

A Tony le gustaba el fútbol y no pensaba en ser basquetbolista. Pero un día su padre lo llevó a ver un partido de la NBA de los Chicago Bulls, aquel equipo lo lideraba Michael Jordan. La magia de Jordan contagiaba a cualquiera y Parker no fue la excepción: tras ese juego terminó inspirado y con ganas de dedicarse al baloncesto, gracias a su ídolo, Jordan.

Su padre, quien también se dedicó al baloncesto, lleno de orgullo por la decisión de su hijo le enseñó todo lo que él sabía acerca de este deporte. Pero Tony, tendría más de un mentor en esta carrera. Su tío por parte de mamá, Jean Pierre, era un entrenador famoso de Francia.

Él se dedicó a formar e instruir al pequeño Parker y lo convirtió en el jugador que es hoy. No solo era su tío, su padrino: era su mentor, era como su segundo padre. Quien siempre estaba cuando más lo necesitaba, era su conciencia, la razón y quien lo animó a ir a la NBA.

Lastimosamente, el día del draft, el más importante, su tío no lo pudo presenciar, pues falleció en víspera de año nuevo, el 31 de diciembre de 1999. Era Jean Pierre quien tenía que estar presenciando el momento en el que Tony fue elegido por los Spurs, lo miraba desde arriba. Aunque físicamente no estaba, en el cielo un ángel le sonreía.

La admiración y el respeto era tanto que decidió honrar su memoria usando el número 9 en su espalda. El mismo que usó su tío durante su carrera como basquetbolista. Ahora, el dorsal número nueve de los San Antonio Spurs ya es inmortal.

 

 

El sueño en la NBA

Con el equipo de Texas ganó cuatro anillos de la NBA y consiguió ser el primer europeo nombrado MVP de las finales. Su llegada a la mejor liga de baloncesto del mundo fue un portal para jugadores europeos.

El sueño ha sido mejor de lo que Tony esperaba. A su llegada a San Antonio se ganó su lugar a base de esfuerzo y constancia, con su calidad, además formó parte del “Big Three” junto a Tim Duncan y Manu Ginóbili, Parker es y será siempre uno de los jugadores más emblemáticos e importantes de la historia del club. El 11 de noviembre de 2019, el trío más importante de la franquicia, pasó a ser inmortal al completo.

Parker jugó 17 temporadas como Spur, pero la última antes de su retiro la jugó para los Hornets de Houston, siempre con el dorsal 9 en su espalda.

 

 

El retiro

Tras anunciar su retiro el club decidió inmortalizar a Parker. Al AT&T Center estaba de fiesta. Frente a los otros inmortales Spurs, Tony se unió a esa selecta lista. El entrenador Popovich, en su discurso, se disculpó por haberlo exigido tanto, pero le recordó que todo ese sacrificio valió la pena, pues hoy es una leyenda.

Dicen que los homenajes tienen que hacerse en vida, para que la persona que lo recibe pueda disfrutarlo. Ante un público agradecido, un club que lo adora y unos compañeros que se hicieron familia como Duncan y Ginóbili, Tony Parker vio cómo su camiseta número 9, la misma que él decidió hacer inmortal en honor a quien siempre admiró, pasó a la eternidad del club.

La despedida fue emotiva y, como último favor, le pidió al público usar su imaginación: cerrar los ojos, pensar que estaban en un partido ante los Lakers de Shaq y Kobe, van ganando y el AT&T Center grita al unisono “Go Spurs Go”… La travesía de Parker llegó a su fin y se convirtió en inmortal.

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Yolanda Aguilar

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