sábado, 17 agosto, 2019
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El comunicado oficial emitido por el Orlando Pride el pasado día 7 de agosto dejó sobrecogidos a los aficionados del club y a todos los que seguimos la National Women’s Soccer League de Estados Unidos. Toni Pressley había sido diagnosticada con cáncer de mama. El viernes anterior se había sometido a una intervención quirúrgica, e iba a comenzar con la terapia en el Orlando Health, clínica sin ánimo de lucro que realiza labores comunitarias y que patrocina al club.

Erik John Ustruck, su entrenador y ex futbolista del equipo masculino, mostró su apoyo a la jugadora en aquel comunicado oficial del club:

“No podemos imaginar lo que debe haber supuesto esto para Toni, pero en nombre del club quiero enviarle todo mi apoyo a ella y a su familia. Todos los que formamos parte de Orlando Pride vamos a estar a su lado durante todo el tratamiento. Su salud y bienestar es nuestra máxima prioridad”.

Nacida un 19 de febrero de 1990 en Melbourne (Florida), la jugadora estadounidense se ha convertido en una de las defensas más relevantes de la NWSL, llegando a figurar en varias ocasiones entre las mejores futbolistas de la jornada. Su oportunidad para alcanzar la fama le vino tras despuntar, como capitana, en el equipo de su instituto: el West Shore Junior – Senior High School, uno de los pocos centros públicos que cuenta con un gran programa de deporte profesional.

Desde pequeña era una niña de físico atlético que, como se aconseja para todos los pequeños para su mejor desarrollo, participaba en varias disciplinas. Llegó a competir, alternándolo con sus entrenamientos como futbolista, en carreras de relevos de 4×100 metros – de las que fue campeona a nivel regional en 2005 – y en lanzamiento de peso, del que ganó un torneo de su distrito en 2007.

No quiso abandonar sus estudios, sino que se matriculó en Criminología en la Universidad del Estado de Florida. Allí comenzó a ganarse aplausos por su participación en el equipo de fútbol no como defensa, sino como delantera, lo que no extraña sabiendo que alguno de sus goles con las Orlando han sido elegidos como el mejor de la semana. Cuando le preguntaban en The Mane Land por este cambio en su carrera futbolística, esto fue lo que contestaba:

“Fui delantera desde pequeña, pero en mi último año en la universidad comencé a jugar como lateral izquierdo [antes de ser central]. Creo que fue por recomendación de mi entrenador, que comenzó a preferir que jugara en esa posición. Lo cierto es que se lo agradezco, porque estoy contenta con el cambio. Me gusta estar en la defensa, detener el ataque, cambiar la dinámica del partido. Es divertido”.

En el verano de 2008, tras una muy buena temporada en Florida, abandonó su tierra natal para jugar con las Boston Renegades, mientras continuaba con sus estudios en el norte. Su buena labor en el equipo la llevó a fichar por Washington Freedom Futures hasta 2010.

En ese año, Pressley fue elegida la Mejor Jugadora del Año en ligas universitarias y parte del once titular de la temporada, además de aparecer como la número 41 en la lista de mejores deportistas femeninas de estas categorías de una lista de 100.

Dos años más tarde, tras esta buena progresión, jugó con el Western New York Flash en la WPSL, tercera categoría en el fútbol femenino estadounidense que acerca a las jóvenes jugadoras a la élite, finalmente ocupando la posición en el campo que ha ocupado hasta ahora: la de central. Ayudó al equipo de Nueva York a conquistar el título de liga con un gol marcado en el último partido contra las Chicago Red Stars.
Fue elegida por Philadelphia Independence en el Draft de 2012, pero no llegó a jugar con ellas por problemas de plazos. ¿Qué podía hacer ante esta situación? Decidió aceptar la oferta de un club de Rusia, el Ryazan VDV.

“Una de mis mejores amigas de la universidad es estadounidense pero de familia rusa, así que decidí irme para allá con ella. Me alegro de haberlo hecho porque me dio mucha experiencia el jugar en otro tipo de liga. Cuando volví estaba más preparada para jugar en la NWSL”.

Al regresar del país extranjero, entre el 2013 y el 2014, estuvo con las Washington Spirit. Una lesión en la rodilla hizo que pasase buena parte del 2014 sin poder jugar. En febrero del 2015 año se anunció que regresaba al equipo donde había disfrutado de sus mejores minutos: el Western New York Flash. Pero, tan sólo dos meses después, fue enviada al Houston Dash.

Su temporada en este equipo llamó la atención de uno de los equipos más famosos de la NWSL, el Orlando Pride de Florida, su tierra natal. Fue elegida como la número 8 en el Draft de ese año, debut del equipo en la NWSL. No es de extrañar que se fijaran en ella, su estancia en las Houston Dash demostró las mejores cualidades de su juego.

Con su increíble físico, Pressley se anticipa muy bien a sus rivales, gracias en parte a su gran velocidad a pesar de su envergadura. Tiene muy buen juego de pies también, seguramente adquirido durante todos sus años como delantera, lo que le permite tener una gran interceptación en el área, con giros extraordinarios para enviar la pelota lejos de su portería, a dónde ella quiere. Sus bloqueos tirándose al suelo, sin hacer falta – apenas recibe amarillas –, sólo para detener la progresión de los rivales cerca del área, demuestran su valentía y confianza en sí misma. Además, tiene una gran capacidad de anticipación y un envidiable juego aéreo.

Su buen posicionamiento contribuye a desarticular el ataque del oponente, siendo capaz de interceptar y dar pases en largo para conectar con las atacantes de su equipo por las bandas – que recuerdan a sus días como lateral en la universidad – o por el centro hacia la delantera, rompiendo las líneas rivales. Así define la futbolista su estilo:

“Creo que tengo un juego muy físico, una de mis mayores virtudes. Soy capaz de pegarle al balón y sacarlo muy lejos, pero con un pase preciso, se me da muy bien. Por supuesto hay cosas que podría mejorar, en las que trabajo, pero esas otras cosas que se me dan bien son de las que más orgullosa me siento”.

En su primera temporada en el club vivió, como el resto de sus compañeras, la masacre de la discoteca Pulse en la ciudad del equipo. Semanas más tarde de que ocurriese organizaron un partido contra el Sky Blue FC cuyos beneficios destinaron a las familias de las 49 víctimas mortales. Las jugadoras llevaron camisetas con el símbolo del arcoíris que también fueron subastadas tras el partido para recaudar fondos destinados a las asociaciones relacionadas con el movimiento LGTBI de la zona. Pressley habló de lo afectada que se sintió por lo ocurrido, especialmente por ser parte de esa comunidad y por haber sido en un lugar del que ella ya formaba parte y que sentía como su casa.

Cuando comenzaba su segundo año en las filas de las jugadoras de Orlando fue traspasada un año a Canberra. En 2018 volvió a Florida tras la aventura australiana, donde sigue desde entonces. Ha conseguido la titularidad en un equipo lleno de estrellas: Alex Morgan, Marta – su pareja –, Ali Krieger o Carson Pickett. A pesar de los grandes nombres, no están teniendo una temporada demasiado buena. Son octavas en la tabla de nueve equipos.

Su carrera internacional con una selección Campeona del Mundo, como es Estados Unidos, se cortó en categorías juveniles. Formó parte activa, siendo titular en todos los partidos, de la selección Sub-20 yendo al Mundial que disputaron, y posteriormente en el Sub-23, pero desde entonces no contó para Jill Ellis.

Es la segunda futbolista de la entidad de Orlando que sufre de cáncer, enfermedad que muchos hemos tenido que vivir, durante generaciones, en nuestras familias.

Mason Stajduhar del equipo masculino, el Orlando City, superó un sarcoma de Ewing que le fue detectado en noviembre de 2017. Con sólo 20 años tuvo que enfrentarse a este diagnóstico y a una operación de rodilla que podía poner en peligro su carrera. Le vimos sin pelo mientras realizaba la exitosa terapia. Stajduhar, ya fuera de peligro, ha vuelto a los terrenos de juego esta pasada temporada, cedido por su club al Tulsa Roughnecks de la USL para que recupere su forma en la portería antes de debutar en la MLS. Sus actuaciones han recibido muy buenas críticas, sobre todo la del partido ante el Fresno FC.

A pesar del diagnóstico, Toni estuvo hace un par de semanas con los niños y niñas del área West Eau Gallie de Melbourne, su ciudad natal. Colabora con centros de la zona para promover el fútbol y los hábitos saludables.

Esperamos que la situación de Toni Deion Pressley siga el mismo camino que la de su compañero de club y que dentro de poco podamos dar la noticia en The Line Breaker de su recuperación, para poder seguir disfrutando de su gran juego en los campos de césped de América del Norte. Como ella misma dijo en su Twitter: “Volveré pronto”.

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Maria Valentina Vega
Traductora, redactora y entrenadora de fútbol Nivel 1

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