domingo, 12 julio, 2020
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“No existe vida sin muerte. No hay luz sin oscuridad. Hay que aceptar la mortalidad de los atletas, no combatirla. Así que estoy cómodo con eso. No sé qué hay después, pero lo sabré cuando me muera. Para mí es simple. No lo sé. Veremos.” – Kobe en el 2016.

Nosotros los seres humanos pensamos que las cosas, los momentos y las personas, serán para siempre. A veces se nos olvida, que de la noche a la mañana todo puede cambiar. Hoy estás, mañana quién sabe. Dejamos todo para “después” porque algo en nuestro interior nos dice queaún hay tiempo” y que todo lo que tenemos, por decir, por hacer o por vivir, puede esperar. 

En esa relación que existe entre el universo, el destino, el tiempo y el espacio, llega el día en el que todo eso que dejamos para después, ya no puede ser y no será nunca. Porque las cosas se hacen en el momento, cuando se tiene el tiempo y no cuando ya es tarde, porque en ocasiones no hay segundas oportunidades. 

Solo aquellos que entienden que los momentos tienen fecha de caducidad, saben apreciar cada segundo y cada instante de lo que les toca vivir. Son ellos mismos los que tienen la capacidad de soltar algo y no aferrarse, cuando saben que su momento ha llegado. Porque los tiempos del destino son exactos y cuando es hora de partir, no hay manera de retrasar lo que está destinado a ser. 

Tragedias como la muerte de Kobe Bryant, en un accidente aéreo solo nos hacen recordar, de una forma dura, que hay que saber apreciar a los nuestros, que la vida es un instante, que el tiempo no vuelve, que es mejor arriesgar todo y no tener miedo, porque el futuro es incierto; que no podemos esperar a que sea mañana porque, como dicen por ahí, “mañana nunca llega”. 

El dolor de la pérdida de un familiar es irreparable, no hay palabras que consuelen a quien está pasando por este proceso, pero aunque hoy ya no estén, los que nos quedamos acá tenemos que seguir. Porque, aunque duela, solo nos queda sonreír, tomar su ejemplo y mostrarle al mundo que en medio de la adversidad aún se puede encontrar fuerzas. 

El número 8, el número 24, el referente, la inspiración de toda una generación, el mejor jugador de baloncesto para muchos, el que hasta hace unos días era el tercer mejor anotador de la historia de la NBA (tras ser superado por LeBron), ahora se ha convertido en una leyenda eterna. Un hombre que le dio todo al deporte que amó y éste se lo devolvió con creces. 

A pesar de no haber sido perfecto, la gente lo recordará como tal, como el hombre que con su mentalidad era capaz de vencer todo, quien nos demostró que los límites existen en uno mismo y que solo es posible alcanzar el cielo si te lo propones, pero para eso hay que ser constantes y desearlo más que nadie para que la vida te dé todo lo que necesitas.

41 años de vida, 20 años compitiendo, cinco anillos con los Lakers, 18 veces elegido para el All Star de la NBA, dos oros olímpicos, 81 puntos en un partido ante los Raptors y 60 puntos en el último juego de su carrera. A los 17 años ya era jugador profesional, a los 22 ya había conseguido su primer título, ganó todo colectiva e individualmente, además de un Oscar. Un hombre destinado a ser tan grande como el legado que dejó. Siempre lo tuvo todo claro, siempre consiguió lo que se propuso y se retiró, cuando él quiso, en lo más alto, como el más grande, porque sabía que su momento había llegado. 

“Estoy listo para irme y quiero que sepas que ahora ambos podremos saborear cada momento que pasamos juntos, lo bueno y lo malo, nos dimos todo lo que teníamos…” 

También puedes leer:   De un fan para Kobe

Este es solo un fragmento de las palabras que Kobe Bryant le dedicó al deporte que tanto amó en el cortometraje titulado “Dear Baskteball”. Cuando después de 20 años de carrera, tras haberlo ganado todo individual y colectivamente, el fin llegó. Solo quedaba agradecer y seguir, pues él sabía que al tiempo no se le puede forzar. 

Es aquí, cuando estas palabras cobran sentido. Porque hoy entendemos que el día que dejó el basketball sabía que lo había dado todo y no hay forma de regresar, cuando sabes que te vas pero lo has hecho todo por algo y Kobe le dio todo al basket, a Los Lakers y a los que amamos este deporte.

La única razón que le hizo volver fue el motor de su corazón, su hija Gianna, con quien compartía la misma pasión y estaba destinada a ser la heredera del legado de un personaje tan inspirador como su padre. ¡Qué mejor mentor que una eminencia del baloncesto! Ambos estaban destinados a compartir momentos de padre e hija en la duela y ahora estarán juntos en la eternidad. 

“Si tuviera el poder de volver el tiempo atrás, jamás lo usaría. Piénsalo. Porque sino cada momento que pasaste no significa nada. Porque siempre podrías volver atrás y repetirlo otra vez. Entonces pierde su esencia, pierde su belleza. Las cosas tienen un final. Los momentos nunca volverán. Tener el poder de volver atrás es tonto para mí…”  

Esas palabras de Kobe en una entrevista previa a su retiro te hacen reflexionar. Ahora los que quisiéramos retroceder el tiempo somos nosotros, porque quisiéramos que todo esto fuera una pesadilla de la que pudiéramos despertar. Nos cuesta asimilar lo que ha sucedido y muchos todavía no lo queremos aceptar. 

El único jugador que tiene dos dorsales retirados: el 8 y el 24, Porque una figura tan grande como él no merece menos de lo que en vida recibió. Pero ahora que ya no está el mundo entero lo llora, porque como decía él: “los héroes vienen y van, pero las leyendas son para siempre” y Kobe será para siempre. Porque él siempre quiso ser Kobe y no el heredero de Jordan, simplemente quería ser Kobe. Y cuando eso se logra no hay más que añadir, pues tu nombre quedará en lo más alto siempre. 

A él lo llora el mundo, un país, un equipo, un  deporte, una afición, no solo una ciudad a la cual le dio tanto y se lo retribuían con cariño. Era imposible visitar Los Ángeles y no pensar que estabas en la casa de Kobe, porque era la imagen deportiva de la ciudad, el corazón de un lugar, que por fin este año entraba en la lista de los posibles elegidos al Salón de la Fama y que seguramente estará en el. 

Es difícil entender estos episodios que lastimosamente son parte de la vida. Después de unas horas de tratar de asimilar el hecho, me surge una incógnita: ¿cómo recordaremos a Kobe? Cada quién a su manera, sea un persona cercana o un fan. El impacto que ha generado su noticia, demuestra que cumplió su misión en esta vida: él quería inspirar y lo logró. La reacción del mundo entero nos muestra quién fue Kobe y qué tan grande es su legado.  

Una leyenda, un ejemplo, el mejor de la historia, la cara de los Lakers, el ganador de un Oscar, en fin, habrá mil maneras de recordarlo. Los Lakers ya tienen a su ángel más preciado en el cielo, desde donde estará sonriendo siempre, así es como lo recordaremos. 

“Diviértete. La vida es demasiado corta como para bajonearte y desanimarte” – Kobe Bryant.

Gracias por tanto, y hasta siempre Kobe y Gianna Bryant. 

Mamba Out

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Yolanda Aguilar

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1 Comment

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Alexander Hernández 04/02/2020 at 20:48

Leí otros parrafos sobre esto, pero ninguno tiene el toque y enfoque que vos le das. Excelente yoli, sos grande!!!

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