martes, 10 septiembre, 2019
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Siempre esas historias de equipos “chicos” llegando a las etapas finales de un gran torneo nos terminan cautivando. Sin querer siempre apoyamos al pequeño, al de las dificultades. Claro, hablar de Ajax como “humilde” es faltarle el respeto a una entidad que ha cambiado la forma de jugar al fútbol. En una época donde los petrodólares y las transferencias millonarias están a la orden del día, termina siendo fascinante ver como un conjunto lleno de canteranos y fichajes de bajo perfil acaba triunfando en canchas tan complicadas como Juventus Stadium o el Santiago Bernabéu.

Eso nos lleva a hablar de jóvenes que de la noche a la mañana están en boca de todos, como Van de Beek o los ya fugados De Jong o de Ligt, incluso de los Tadic o Ziyech. Ellos fueron las estrellas de un Ajax que obtuvo el doblete doméstico y se paró, contra todo pronóstico, en unas semifinales de Champions League. Con todo, poco se habla de la mente maestra de este proyecto: Erik Ten Hag, el que con su juego atrevido y dinámico ha conquistado los corazones de los hinchas que seguían las aventuras europeos del club de Amsterdam.

Este desarrolló toda su carrera profesional en su país, siendo las etapas en Twente lo más resaltante de la misma. El nacido en Haaksbergen hace medio siglo empezó su idilio con los banquillos en el filial del club de Enschede y luego como asistente de Fred Rutten en el PSV. Ascendía con el Go Ahead Eagles a la Eredivisie y su nombre empezaba a retumbar con fuerza en el entramado mediático tulipán. Luego de ello optaría por seguir un camino diferente.

A veces las personas tomamos una decisión que el resto no entiende. Bien dicen que los genios, muy en el fondo, son locos entusiastas. Eso lo vivió al marcharse a dirigir a una división muy inferior a la que por méritos le correspondía. Ten Hag tuvo una etapa de enorme crecimiento como director técnico en Alemania, trabajando con el equipo filial del Bayern Munich durante par de años y siendo campeón de la Regionalliga. En el gigante bávaro pudo compartir con Josep Guardiola, entonces DT del primer equipo, lo que le permitió crecer.

Fue el Utrecht el primer club al que dirigió en Eredivisie. Tras ver su capacidad al frente del mismo, Marc Overmars, nombre de peso en el organigrama del club ajacied, quedó encantado con su metodología de trabajo y manera de ver el fútbol y no dudó ni un segundo en apostar por él, todo esto incluso tras una mala temporada.

Su idea era atractiva y rápidamente se convirtió en un defensor del fútbol total, principio del juego encarnado por Johan Cruyff, símbolo del Ajax. Qué mejor forma de honrar su famosa filosofía que lanzando jóvenes talentos al primer plano continental, consiguiendo con ello la senda para volver a levantar el máximo trofeo continental, que ganó por última vez en 1995 con Van Gaal al frente.

La capacidad de Ten Hag de potenciar a jugadores, como Daley Blind o el propio Dusan Tadic, no debe causarle sorpresa a nadie. De hecho, el técnico pidió al serbio, de pasado en Groningen y de inconsistente paso por Inglaterra, y éste respondió con creces, superando las treintena de anotaciones en una histórica temporada.

Hasta ahora la apuesta le viene resultando a la perfección, pero su éxito no es ninguna casualidad. La realidad indica otra cosa: el holandés lleva años capacitándose para estar donde está, por lo que el debate sobre si merecía o no ser incluido en la terna final para el premio The Best está servido. A pesar de la pérdida de algunas de sus figuras vuelve a poner al equipo en fase de grupos del torneo de clubes más prestigioso de Europa. Todo vuelve a comenzar.

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Juan Zavala
Venezolano del 96. Literatura, geopolítica y deportes. Contando aquellas historias que tanto nos apasionan desde otro punto de vista.

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