sábado, 9 noviembre, 2019
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Con 1,73 mts y tomando impulso desde la última línea, Stacey Michelsen aparece en el grupo de jugadoras más dotadas técnica y físicamente del mundo. La defensora oriunda de Whangarei tuvo una carrera laureada desde sus inicios en los torneos sub-13 en Northlands, pero no pudo trasladar ese éxito a la selección nacional de Nueva Zelanda. Uno de los principales motivos se debe a que las oceánicas siempre estuvieron eclipsadas por las actuaciones de Australia, aunque en los últimos años la brecha de nivel entre ambos elencos se ha ido acortando, principalmente por el trabajo de la Confederación Neozelandesa.

Desde que era una simple chica, Michelsen tenía a Anna Lawrence como referente deportivo. Y no es para menos: la ex mediocampista de las Black Sticks fue capitana de la selección durante cuatro años, incluidos los Juegos Olìmpicos de Sydney 2000. Mientras crecía y se acercaba a la edad donde los clubes empiezan a tener en cuenta a los jóvenes prospectos, se mudó a Auckland para perfeccionar sus habilidades bajo el apadrinamiento de Tina Bell-Kake, considerada la mejor jugadora kiwi de la historia.

Allí no solo pulió detalles técnicos, sino que también forjó un carácter de líder y sin límites para sus ambiciones. Esto es lo que la llevó a ser convocada por las Black Sticks en 2009 con tan solo 18 años, en medio de un contexto de reestructuración por el lamentable papel de la selección en los Juegos Olímpicos de Beijing, donde finalizaron últimas. Se dio el lujo de vestir por primera vez la musculosa negra en Whangarei, su ciudad natal, ante familiares y amigas de la infancia, aunque sufrió a Las Leonas de Luciana Aymar (a quien considera la mejor jugadora no neozelandesa que haya visto) que las vapulearon por 7 a 3.

Luego de sufrir una hernia de disco en 2010 que la marginó unos meses de las canchas, todo fue sobre ruedas para Stacey. Disputó los Juegos del Commonwealth de ese año, meses antes de su debut mundialista en Rosario con 19 años; fue elegida Mejor Jugadora Joven en 2011 y en 2012 tuvo su estreno olímpico en los Juegos de Londres.

Pero en 2013 sufrió el primer revés de su carrera al romperse los meniscos de la rodilla derecha y quedar inactiva por más de 11 meses. Esto la obligó a perderse toda la temporada 2013/2014 y a llegar con poco ritmo a la Copa del Mundo de La Haya 2014, donde quedó fuera de la fase final por haber finalizado tercera del grupo A con su selección.

La rotura de meniscos y el largo tiempo de recuperación la obligaron a desarrollar un temple de acero a la hora de superar dificultades, que luego le serviría para soportar estar nueve meses fuera de las canchas tras sufrir la rotura del tendón de Aquiles luego de los Juegos Olímpicos de Río 2016.

Con ese camino que había comenzado siendo el ideal y que en tres años se desvirtuó completamente, llegaba Stacey Michelsen a Londres. Con deudas personales respecto a su performance en Mundiales y con parte de la deuda que comparten las 18 jugadoras seleccionadas por Mark Harger, antiguo head coach, con el pueblo neozelandés.

Tanto Harger como las kiwis sostenían que de Londres no podían volver sin una medalla, algo que ninguna selección neozelandesa había conseguido, ya que sentían que la etapa donde se quedaban mirando desde afuera el podio se había terminado. El punto de inflexión se puede marcar en dos momentos: el primero, luego de los Juegos del Commonwealth 2014, donde quedaron cuartas y Michelsen rompió en llanto tras el pitazo final, y el segundo, el oro que consiguieron en la edición de 2018 frente a Australia, la potencia histórica en Oceanía y con quienes compartieron el grupo D del Mundial.

El primer puesto en Gold Cost (la ciudad donde se celebraron los Juegos del Commonwealth) es lo que despertó al elenco kiwi y las hizo pensar que era posible llegar a los puestos más altos en una Copa del Mundo. Además, contaban con el adicional de tener a una de las tres mejores jugadoras del mundo, ya que Stacey integró la terna final de la Mejor Jugadora del Año 2018 junto a Lidewij Welten y la argentina Delfina Merino, quien se quedó con el galardón de la FIH.

A principios de 2018, luego de la segunda derrota de una serie de amistosos contra Argentina, Stacey Michelsen nos contó que la deuda pendiente que tenían era empezar a saber cuándo cerrar los partidos y cómo administrar los nervios.

Era indiscutible que Nueva Zelanda podía dar el salto de calidad en Londres, pero para eso debía tener a todo el plantel concentrado al 100% para no cometer errores infantiles o dejar de lado pequeños detalles, que pueden costar partidos y, en caso de estar en la etapa de eliminación directa, la vuelta a casa. Eso fue lo que terminó ocurriendo cuando en octavos de final, al igual que en su debut nueve años atrás, Las Leonas amargaban a Michelsen, esta vez con un modesto 2-0.

El siguiente desafío en la carrera de la defensora era la Pro League, formato que debutó este año y en el que las Black Sticks finalizaron sextas y quedaron fuera del cuadrangular final. Lo único rescatable fue que Stacey llegó a los 275 partidos con la selección, superando el record de mayor cantidad de apariciones que ostentaba Emily Gaddum con 274.

Pese a que sus 28 años indican que la veremos muchas temporadas más con la musculosa negra, todavía tiene mucho tiempo para su pasatiempo favorito: pasar días en la playa con su familia y sus amigos. También le gusta despejarse con su pareja, el ciclista y medallista de plata olímpico Sam Webster, y dar paseos en bicicleta de más de dos horas. Ella bromea con que sus expediciones son demasiado extensas para alguien cuyas carreras más largas sólo duran 42 segundos.

Sus números son sinónimos de muchas temporadas en actividad, pero Michelsen seguirá intentando conseguir esas medallas que se le vienen haciendo esquivas desde sus comienzos. Ella es el clásico ejemplo de que, a veces, el talento de los mejores referentes de cada disciplina no se condicen con los éxitos alcanzados a lo largo de su carrera.

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Facundo Osa
¡Buenas gente! Soy Facundo Osa, tengo 20 años y me gusta escribir de todo un poco. Últimamente estoy en una parte más polideportiva de mi escritura ya que me alejé del fútbol porque dejó de atraparme como antes. Así que ya saben, cada vez que vean alguna nota que sea de algún deporte que no frecuentamos tanto en la página, seguro sea mía jajajaja. Ya que están, síganme en Twitter (@FacuOsa) si no se quieren perder de nada del mundo polideportivo (especialmente rugby, básquet y automovilismo).

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