miércoles, 2 octubre, 2019
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El rugby no suele trascender su propia frontera. No cuenta con figuras reconocidas mundialmente por seguidores de otras disciplinas o por gente que ni siquiera le interesa el deporte. No existen exponentes como Michael Jordan, Maradona, Messi, Lebron James, Michael Schumacher o Roger Federer. Tampoco es un nicho, pero sigue sin tener ese tipo de relevancia a nivel global. Los ejemplos más sobresalientes son los de Hugo Porta en Argentina, Francois Pienaar en Sudáfrica y Dan Carter en Nueva Zelanda.

Pero hay un hombre en particular que, actualmente, resalta por sobre el resto y no específicamente por lo que hace dentro de una cancha, aunque no se trate de aspectos negativos como Mario Balotelli. Estamos hablando de Sonny Bill Williams quien, pese a ser reconocido como el rey del offload, su historia de vida y su compromiso con el Islam son más importantes que pertenecer al selecto grupo de 20 jugadores que ganaron dos Mundiales.

Nació en 1985 y creció en Auckland donde se referían a él como “el esquelético tímido niño blanco” y, al mismo tiempo, como “un talento deportivo nunca antes visto”. Pese a que su padre fue jugador de rugby, su madre fue la que lo acercó al deporte al cual le dedicaría su vida. Esta, junto con el amor que le brindó durante su infancia, fueron las principales razones por las cuales siempre sostuvo que quería ser un jugador profesional para poder comprarle una casa.

Con tan solo 17 años se mudó a Australia para jugar para los Canterbury Bulldogs de la National Rugby League, con 13 jugadores en vez del convencional de 15, convirtiéndose en el jugador más joven en firmar un contrato profesional. Estuvo seis años en el equipo donde jugó 71 partidos, anotó 31 tries y se erigió como uno de los mejores del rugby league.

Sin embargo, lo más importante de su paso por Sydney no fue su excelente desempeño deportivo, si no su primer contacto con el Islam. Se hizo amigo de unas familias que profesaban esta religión y que “siempre estaban felices, nunca los veías tristes”, según el propio Sonny Bill.

En 2008 decidió probar el rugby union en Francia al aceptar una oferta del Toulon, que tuvo que pagar 750 mil dólares neozelandeses a los Bulldogs por llevarse a un jugador con contrato vigente, el más caro del rugby league australiano de aquel entonces. Al igual que en Australia, en Europa entabló amistad con una familia tunecina islámica que vivía en una casa humilde con una sola habitación. En ese hogar pasó varias noches en las que terminó durmiendo en el piso después de horas y horas de charlas interminables.

Eso fue lo último que necesitó para convencerse y convertirse al Islam en 2011, mismo año en el que retornó a Nueva Zelanda para jugar en Crusaders, su primera experiencia en el rugby union de su país, luego de recuperarse de su problema de alcoholismo. En ese momento, la decisión religiosa de SBW generó polémica ya que no solo fue el primer jugador musulmán en vestir la camiseta de los All Blacks si no que se alejaba del estereotipo neozelandés. Allí las corrientes preponderantes son el cristianismo y el catolicismo ya que el Islam sólo cuenta con 60 mil adeptos.

“La gente no entiende el Islam. Nosotros queremos la misma aceptación que ustedes. Está bien que sean católicos, cristianos o ateos siempre y cuando su mensaje y propósito sea positivo para la comunidad”, explicó Sony Bill en una entrevista con John Fontain.

Sus convicciones fueron tan fuertes que en 2017 consiguió una cláusula en su contrato con Blues para llevar una camiseta distinta a la de sus compañeros. Presentó una objeción de conciencia a la Federación Neozelandesa de Rugby y, luego de ser aprobada, pudo tapar los logos del Banco de Nueva Zelanda (BNZ) y de Investec, empresa especializada en servicios financieros, ya que no puede ser la cara de empresas que incentiven cuestiones relacionadas con el alcohol y las apuestas.

Su conversión es un reflejo de su personalidad. Siempre dispuesto a ayudar a quienes más lo necesitan, entre 2009 y 2015 participó en siete peleas de boxeo cuyas ganancias fueron destinadas a una organización de caridad. Pese a que el principal objetivo era juntar dinero, Sonny Bill admitió que aprendió varias lecciones en su paso por el cuadrilátero que aplica a la hora de jugar al rugby.

“Cuando estás ahí arriba vas a lugares muy oscuros. Estás encerrado en una esquina mientras alguien te golpea y estás por tu cuenta. En la cancha sé que voy a pasar por situaciones similares con la diferencia de que tienes 14 hermanos que te ayudarán”.

En Argentina se ganó el cariño de la gente al aprovechar sus visitas por los partidos correspondientes al Rugby Championship para aportar su granito de arena. Estuvo en la cárcel N°48 con algunos compañeros de selección en una clínica que organizaron para los Espartanos, repartió agua en la maratón de 42 kilómetros de Buenos Aires y fue por su cuenta a la Villa 31, donde fue recibido con un asado.

En marzo de este año, luego de la masacre de Auckland donde fallecieron 51 musulmanes, fue la cara más visible de los pedidos de paz contra el Islam en Nueva Zelanda. Fue una de las 20 mil personas que se auto convocaron a rezar en Christchurch una semana después de la tragedia y se alió con una fundación con la que juntó 200 mil dólares para ayudar a las familias de las víctimas.

Pese a que fue noticia por las dudas que circulaban respecto a si iba a tener su lugar en la lista de 31 jugadores que irán al Mundial de Japón, SBW lanzó un tweet donde volvió a dejar en claro sus ideales. “Para los que dicen que estoy bajo presión mientras juego a un deporte que amo, revisen sus prioridades. Miren lo que pasa en el mundo. Chicos muriendo de hambre, madres solteras criando a tres niños, las atrocidades que afrontan los refugiados, el racismo. A eso le llamo presión”.

Facundo Osa
¡Buenas gente! Soy Facundo Osa, tengo 20 años y me gusta escribir de todo un poco. Últimamente estoy en una parte más polideportiva de mi escritura ya que me alejé del fútbol porque dejó de atraparme como antes. Así que ya saben, cada vez que vean alguna nota que sea de algún deporte que no frecuentamos tanto en la página, seguro sea mía jajajaja. Ya que están, síganme en Twitter (@FacuOsa) si no se quieren perder de nada del mundo polideportivo (especialmente rugby, básquet y automovilismo).

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