miércoles, 27 octubre, 2021
Banner Top

Por Jesús León.

Es reconocido en España que el piragüismo es uno de los deportes que está dando muchas alegrías en competiciones internacionales por el gran nivel de sus palistas. Esto se refrenda con los Juegos Olímpicos, donde en las últimas citas todos sus piragüistas obtuvieron mínimo un diploma olímpico. En todos ellos prevalece una leyenda que poco a poco se forja en el agua: Saúl Craviotto. El kayakista español estará en sus quintos JJOO con una nueva embarcación, el K-4 500 metros, con su embarcación y distancia favorita, el K-1 200 metros, donde intentará ser el deportista español con más medallas olímpicas hasta el momento. Una leyenda forjada en el agua, que ha ayudado al crecimiento del piragüismo español hasta su máximo esplendor en estos años.

Como muchos deportistas que se inician en un deporte, los comienzos de Saúl Craviotto en este deporte tuvieron lugar en Lleida, y con su club, el Sicoris Club. Esos inicios vienen aparejados por una notable tradición familiar en su deporte, pues su padre Manuel y su tío Víctor son piragüistas que también han competido a nivel nacional. Desde pequeño, Craviotto ha ido forjando una identidad y un estilo de palada que ha ido creciendo con grandes éxitos deportivos en campeonatos de España e internacionales.

Ese gran nivel que ofrecía Saúl Craviotto en sus competiciones nacionales se reflejó en una cita importante para su carrera deportiva: el Campeonato de Europa de Milán (Italia) en 2008. Junto al piragüista gallego Carlos Pérez Rial ‘Perucho’, Craviotto logró la medalla de plata en la modalidad de K-2 500 metros, sólo superado por los alemanes Ronald Rauhe y Tim Wieskötter. En ese mismo año, el palista ilerdense debutaría en sus primeros Juegos Olímpicos.

La ciudad de Pekín sería la eclosión de un piragüista forjado en cada regata, en cada palada y en cada segundo remado en su país. Junto a su inconfundible compañero, Craviotto y ‘Perucho’ lograron la medalla de oro en la modalidad de K-2 500 metros, consiguiendo así llegar a la cima del olimpismo en este deporte. En las aguas de Pekín empezó a erigirse una nueva leyenda del deporte español, que no se quedaría sólo en tierras chinas.

 

También puedes leer:   Cuando la guerra se mete en los Juegos Olímpicos

La distancia de 200 metros: su máximo esplendor como piragüista en Londres y Río de Janeiro

La carrera de Saúl Craviotto siempre ha estado unida de grandes éxitos deportivos entre 2010 y 2012, en su distancia favorita como son los 200 metros. Tanto Londres 2012 como Río de Janeiro 2016 fueron sus años más dorados en el mundo del kayak internacional. La cita europea deparó sólo una competición en una de las embarcaciones, como fue el K-1 200 metros, en este caso ya sin su compañero Carlos Pérez Rial. No obstante, el piragüista ilerdense logró la presea de plata y finalizó en segunda posición en dicha final, sólo por detrás del británico Edward McKeever.

La intensidad y la máxima igualdad entre los palistas hacen que se provoquen empates en las finales olímpicas. Prueba de ello fue la final olímpica en Río de Janeiro en 2016 en K-1 200 metros. En una final igualada, Craviotto logró el empate en la medalla de bronce, registrando un tiempo de 35,662 segundos, al igual que el alemán Ronald Rauhe. Pero no sería la única alegría en la cita brasileña, ya que logró su cuarta medalla olímpica y su segunda de oro, gracias al K-2 200 metros junto con el piragüista gallego Cristian Toro. Un tándem perfecto, que llevó a la embarcación española a ganar otro metal olímpico.

Pero la gran excelencia de Saúl Craviotto en el mundo del piragüismo no sería posible sin la ayuda de las personas que más han estado con él, y también de un nombre propio: Miguel García. El entrenador asturiano, que también fue kayakista y logró una medalla de bronce en el Mundial de Ciudad de México 1994 en la prueba de K-1 200 metros, ha sido un importante director técnico en la carrera de Craviotto. Ambos forman un tándem perfecto que ha puesto al piragüismo español en la cima internacional, con una gran base de trabajo en las concentraciones que realizan en Madrid, Sevilla o en Trasona (Asturias), donde Saúl reside y compagina su deporte con su profesión de Policía Nacional.

La cita olímpica de Tokio 2020 llega para Saúl Craviotto con un reto importante no sólo para él, sino también para el piragüismo español: la embarcación del K-4 500 metros. No estará sólo en este camino, pues el también medallista en Río de Janeiro Marcus Cooper y sus compañeros Carlos Arévalo y Rodrigo Germade intentarán lograr la medalla olímpica en esta categoría. Su valía y buen hacer en esta embarcación ya le ha dado a Craviotto alegrías en forma de medallas en 2018, con la medalla de oro en el Europeo de Belgrado (Serbia), o el más reciente metal en la Copa del Mundo de 2020 en Szeged (Alemania). 

No sabremos si serán sus últimos Juegos Olímpicos, pero lo que sí sabemos es que Saúl Craviotto es y será un gran referente no sólo en el piragüismo español, sino en todo el deporte español. Todo ello, también tendrá un premio añadido, siendo el abanderado español junto a la nadadora Mireia Belmonte en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Tokio. Es Saúl Craviotto: un rey en el agua con el objetivo de poner a España en la cima del piragüismo mundial, otra vez.

  • ¡Hola! Esperamos que hayas disfrutado del artículo. Antes de que te vayas queremos recordarte que estamos preparando cosas grandes, pero necesitamos la ayuda de nuestros lectores para hacerlas realidad. Por eso, si te gusta lo que hacemos en The Line Breaker, abrimos un canal para que consideres invitarnos a un café y así ayudarnos a mantenernos en pie.
(Visited 50 times, 2 visits today)
Tags: , , , , ,

Related Article

The BreakerLetter

Archivos

Nuestras Redes

INSTAGRAM

Mis Marcadores