sábado, 12 octubre, 2019
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El seleccionado samoano del 2010/2012 fue uno de los mejores de su historia por los logros que consiguió y el impacto que generó en el país. Ese equipo terminó tercero en el grupo D del Mundial 2011 derrotando a Fiji y a Namibia y fue capaz de ganarle a Australia, Escocia y a Gales por 26 a 19 en el año en que el Dragón se había conseguido el Grand Slam en el Seis Naciones.

Por todo esto, a esa camada de jugadores se la consideró una generación dorada al mando de Seilala Mapusua y Mahonri Schwalger. Sin embargo, con el correr de los años, su rendimiento fue cayendo en picada por la mala gestión de los dirigentes de la Unión de Rugby de Samoa (SRU por sus siglas en inglés) que, básicamente, hicieron todo lo posible para que el deporte se cayera a pedazos.

Los conflictos comenzaron en la Copa del Mundo de 2011, ya que los representantes de la Unión se habían tomado el viaje como si fueran unas vacaciones, como declararía Schwalger semanas después en una entrevista. Desde el presidente Su´a Peter Schulster, a quien se lo acusó de pasar todas las noches en el bar del hotel, pasando por su hermano Lefau Harry Schuster, quien no dejaba de traer conocidos a la concentración, hasta el manager del equipo Tuala Mathew Tavea, quien desaparecía por dos o tres días porque no quería estar en Nueva Zelanda.

Todas estas demandas fueron redactadas por el equipo y enviadas directamente al Primer Ministro Tuilaepa Sa´ilele Malielegaoi, que citó a todos los encargados que eran mencionados en el informe. El único castigo que trascendió fue el que le impuso el alcalde de Leauva´a a Tavea por deshonrar el título de Tuala que le habían otorgado. La ciudad natal del encargado del equipo lo multó con 100 cerdos, cuyo pago se transformó en 2000 talas, divisa samoana, que en ese momento equivalía a 530 libras y representaba el costo del centenar de animales.

Por parte del presidente de la SRU Su´a Peter Schulster, cuando se le preguntó por qué había descuidado su imagen durante el Mundial y no había estado enfocado en el equipo respondió sin problemas: “Mi trabajo es socializar. ¿Qué tiene de malo?”. Como si esto fuera poco, él y sus amigos que involucraba en las concentraciones y en las veladas de alcohol se alojaron en hoteles cinco estrellas. Pasaron más de ocho años y todavía no se sabe con exactitud el origen de los fondos con los que se afrontaron esos gastos.

Esta fue la punta del iceberg ya que los jugadores declararon que ese contexto los distraía y no les permitía enfocarse al 100% en su deber dentro de las canchas. Luego de la entrevista en la que brindó todos los detalles de esa Copa del Mundo, Schwalger no volvió a vestir la camiseta de Samoa. Era el principio de lo que se avecinaba en el rugby de la isla.

El segunda línea Dan Leo, que en ese momento era el delegado de la Organización de Jugadores de rugby del Pacífico, denunció que gran parte del plantel samoano vivía en la pobreza. Esto estalló luego de que se diera a conocer que en un amistoso con Inglaterra en Twickenham iban a cobrar 1200 talas (740 libras) cada uno de los 18 millones y medio que iban a recibir la SRU, mientras que los europeos iban a recibir 24,7 mil libras cada uno. Esto, sumado a que el rugby no les permitía tener un trabajo estable por fuera del deporte, los dejaba en una encrucijada difícil de salir.

Pero los problemas económicos no iban a terminar ahí. En noviembre de 2017, con el Primer Ministro Tuilaepa Sa´ilele Malielegaoi establecido como presidente de la Unión, la SRU se declaró en bancarrota por lo que World Rugby (WR) tuvo que intervenir. La situación se tornó tensa no solo por el hecho de que el 43% del dinero del presupuesto de 11 millones de libras que declaró la SRU ese año provenía de WR sino que, una vez que analizó el caso a fondo, WR declaró que Samoa no estaba en quiebra como se había autoproclamado.

Además, la SRU tampoco había cumplido con los plazos que WR había establecido para consolidar un plan de alto rendimiento con la infraestructura adecuada, para el cual se le habían depositado un millón y medio de libras adicionales al presupuesto. Sumado a las 160 mil libras anuales que donaba una empresa china con sede en Shanghái, que aportaba dinero “en agradecimiento al pueblo y al gobierno samoano”, no había ninguna explicación posible para que las demandas de WR no se cumplieran.

El panorama se complicó aún más cuando la SRU tampoco supo explicar el paradero de las 185 mil libras que le había pedido al pueblo samoano, sí, al ciudadano común y corriente, en un momento donde el 20% de la población estaba por debajo de la línea de pobreza. De más está decir que nadie se hizo cargo de esta situación, más si tenemos en cuenta que en 2014 la International Rugby Board (IRB) citó a los dirigentes en dos ocasiones para que rindan cuentas de los balances de la Unión y en ninguna de las dos se presentaron.

Así fue como WR también asesoró a la SRU a la hora de elegir al nuevo head coach del seleccionado al presentarle una lista con los que creían que eran los diez mejores candidatos para ocupar el puesto. El elegido fue Steve Jackson, quien ocupaba el sexto lugar de ese repertorio y tuvo que armar un equipo nuevo en menos de un año, fue designado el 20 de septiembre de 2018, para la Pacific Nations Cup y la Copa del Mundo.

Por todo lo mencionado, es posible ver que Samoa resurja cual Ave Fénix en este Mundial aunque, con excepción de Rusia, el resto de los rivales del grupo A serán los favoritos cuando los enfrenten.

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Facundo Osa
¡Buenas gente! Soy Facundo Osa, tengo 20 años y me gusta escribir de todo un poco. Últimamente estoy en una parte más polideportiva de mi escritura ya que me alejé del fútbol porque dejó de atraparme como antes. Así que ya saben, cada vez que vean alguna nota que sea de algún deporte que no frecuentamos tanto en la página, seguro sea mía jajajaja. Ya que están, síganme en Twitter (@FacuOsa) si no se quieren perder de nada del mundo polideportivo (especialmente rugby, básquet y automovilismo).

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