sábado, 16 octubre, 2021
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En Inglaterra, las academias formativas tienen un techo de cristal. Un tope en lo que a formación potencial se refiere, y en lo que respecta a sacarle todo el “jugo” a esa joven promesa que está empujando con fuerza para sobresalir. Y ese tope suele estar alrededor de los 16 o 17 años. Pues el famoso U23 que tanto se comenta, no es más que una herramienta empleada para hacer probaturas, para que los jugadores del equipo senior, por así decirlo, que están saliendo de lesión puedan coger rodaje, o incluso para aquellos que están apartados, que al final no hacen más que jugar contra otros U23. Todos tenemos seguramente en nuestra cabeza lo que sucedió hace unos meses cuando Danny Drinkwater bajó al U23 del Chelsea a jugar, y perdió la cabeza. 

Lo que supone un gran impedimento para que los jóvenes tengan competición regular, profesional, y contra futbolistas que no van a jugar con medias tintas, pues se están jugando mucho más que un simple partido entre filiales. Esto es algo que plantean algunas voces críticas con el sistema inglés, entre ellas Ferrán Soriano, director ejecutivo del Manchester City. Y más allá de tratar discernir sobre si deberían o no pasar a formar parte del sistema profesional inglés, e integrarse en League Two -por ejemplo-, o adoptar el sistema alemán -su tope máximo está en la tercera división- o el español -su tope máximo está en segunda-, quiero aprovechar para hablar del puente aéreo que se ha formado entre los canteranos de Inglaterra, y la Bundesliga.

Desde Jadon Sancho a Jude Bellingham, pasando por Reiss Nelson, Ademola Lookman, Jonjoe Kenny, Rabbi Matondo o Reece Oxford. Teniendo, en último lugar, a Ryan Sessegnon, que pasó de una meteórica aparición en el Fulham a quedar relegado al banquillo, y a viajar a Hoffenheim a re-descubrir lo que es jugar al fútbol con constancia y regularidad.

 

El niño que tiene un Récord Guinness y no es por su precocidad

El apellido Sessegnon está relacionado con el fútbol. Su hermano Steven también empezó en el Fulham, como él, su hermano mayor Chris es un jugador semiprofesional y tienen un primo llamado Stéphane que llegó a jugar para el PSG y el Sunderland entre otros. Pero la clave la tiene Steven. Empezaron juntos en un club local llamado Wandgas FC, y con 9 años entraron en la Academia del Fulham, donde Ryan comenzó jugando de delantero centro, aunque pronto sería trasladado a la banda izquierda, donde se asentó definitivamente.

 

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Y como si de un “ochomil” se tratara, y fuera Kilian Jornet intentando alcanzar la cima con la mayor celeridad -y quizá temeridad- posible, Ryan Sessegnon escaló en las categorías inferiores del Fulham como un auténtico cohete.

Con 15 años ya estaba jugando con el U18 del Fulham, y en agosto de 2016 ya estaba debutando con el primer equipo del club londinense, consiguiendo marcar su primer gol como profesional el 20 de ese mismo mes, ante el Cardiff City en Championship, habiendo incluso partido como suplente. Aquello le convirtió en el primer jugador nacido del 2000 para adelante en marcar gol en alguna de las cuatro categorías profesionales inglesas y en el jugador más joven en marcar gol en toda la historia de Championship. Derrumbó la puerta sin necesidad de petar previamente, dejó los cimientos del fútbol temblando, y se acomodó a sabiendas de que no daría nunca un paso hacia detrás.

En 2017, tras acumular 7 goles y 4 asistencias en menos de 2000 minutos -más de un gol generado cada dos partidos-, los dos equipos de la ciudad del río Mersey, Liverpool -del que es fan- y Everton, como Manchester United, o Bayern o RB Leipzig se interesaron por él. Es más, podía salirles exageradamente barato, ya que no tenían que pagar más de 2 millones de libras, pues todavía no había cumplido los 17 años en ese entonces y tampoco tenía un contrato profesional. La situación se solucionó en junio de 2017, con 17 años y un mes, cuando firmó su primer contrato con el Fulham, renovando -por así decirlo- hasta el verano de 2020.

Y como lo suyo siempre fue de romper récords, estadísticas, y copar portadas, el día en que cumplía 50 partidos disputados con el Fulham, el 21 de noviembre de 2017, marcó un hat-trick, el primero de su carrera, convirtiéndose en el primer jugador -otra vez- de 17 años en marcar un hat-trick en alguna de las 4 ligas profesionales inglesas desde que lo hiciera Dele Alli en 2014. Al término de esa temporada, habiendo jugado indistintamente como lateral, interior y extremo, y consiguiendo una espectacular cifra de 15 goles y 6 asistencias en 4000 minutos -manteniéndose cerca del gol producido por dos partidos jugados-, es galardonado con el premio al Jugador del año en Championship, el Jugador Joven del año en Championship, la inclusión en el Equipo del Año en Championship y el “Apprentice of the year” -galardón para jugadores que transcurren su primer año como profesionales-. Y consiguiendo, a mayores ascender a Premier League en Wembley -con una asistencia suya en la final-.

En octubre de 2018 conseguiría marcar su primer gol en Premier League -en una derrota, para estar a tono con el resto del curso del Fulham-, siendo una vez más el primer jugador nacido en los 2000 en marcar en dicha categoría. Y en agosto de 2019, habiendo descendido a Championship unos meses antes mientras demostraba ser un jugador digno de la principal categoría del fútbol inglés, el Tottenham decide apostar por él pagando hasta 25 millones de libras al Fulham. Será entonces cuando su travesía comience.

Solamente completará seis partidos de liga, para un total de menos de 350 minutos, habiendo pasado por la primera lesión importante de su carrera, una lesión en el tendón de la corva que no le permitió debutar hasta noviembre. Y en cuanto llegó la pandemia, no volvió a aparecer en las convocatorias del primer equipo, pues Mourinho no contaba excesivamente con él. Lo que causó que, como se suele decir, el resto sea historia. Cedido sin opción de compra y con él mismo pensando ya en volver para ganarse un sitio en la rotación del primer equipo del Tottenham, llegó a Hoffenheim para la temporada 2020/21, donde ha sido llegar y besar el santo. 

Ya ha sido nominado por la afición en varias ocasiones a jugador del mes, ha conseguido 2 goles y 2 asistencias en 950 minutos, y ha destacado especialmente como lateral izquierdo muy llegador, honrando así las comparaciones que se llevan haciendo con Gareth Bale desde el momento en que pisó el fútbol profesional.

 

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Sus aptitudes y características

Siendo un jugador evidentemente diferente a Gareth Bale, el estilo futbolístico que impera en Alemania le beneficia especialmente. Allí donde se favorecen que los laterales jueguen mayoritariamente bien pegados a banda, pisando mucha línea de fondo, y siendo una parte crucial en la formación de las jugadas. Así se explica que promedie 30 pases por partido, con un 82% de acierto en sus pases en corto, dejando 9 pases clave, con cerca de uno por partido.

Aunque este último dato requiere una puntualización muy en su favor. Desde diciembre ha jugado 9 partidos de Bundesliga, consiguiendo 8 pases clave en 572 minutos, teniendo así una media de uno cada 71 minutos, más o menos como Andrej Kramaric, la absoluta estrella del equipo.

Eso sí, no ha desoído tampoco sus labores defensivas, teniendo el tercer mejor porcentaje de acierto en sus entradas del equipo, entre aquellos que promedian más de 2 por partido. Además, es el 2º del Hoffenheim que no es central ni mediocentro defensivo en intercepciones por partido, siendo el 5º de todo el equipo en intercepciones totales.

Destaca además por sus enormes condiciones físicas, habiendo alcanzado los 33 kilómetros por hora en velocidad punta este curso, y acumulando un total de 120 kilómetros recorridos sobre el césped. Tiene que mejorar su juego en largo, pues aunque supere el 80% en pases en corto no alcanza el 50% en los pases en largo, al igual que trabajar mejor su físico en cuestiones de resistencia y acumular cargas en los choques con el rival en los “uno contra uno” a los que se enfrente. Pero Ryan Sessegnon ha vuelto a encontrar un lugar donde demostrar sus cualidades como futbolista de élite, y eso hace temblar a las defensas de todo un continente que ya conoce su nombre.

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En el 2004 el baloncesto me abrió las puertas de la imaginación, y Manu Ginóbili fue quien se encargó de que nunca más se volvieran a cerrar. La velocidad con la que mis dedos teclean historias nunca ha menguado, y la pasión de revivir relatos de sudor y sacrificio es la motivación mas grande que mueve mi redacción. Soy alemán, español y gallego, sin orden, y desde 2012 vivo ligado al traqueteo de las teclas de mi ordenador.

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