domingo, 20 septiembre, 2020
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Las memorias cargadas de motivaciones especiales siempre tendrán un lugar especial en la historia, tal vez porque nos identificamos con los equipos o jugadores que trabajan muy duro para tener éxito y que ante adversidades logran cumplir sus sueños. Ya anteriormente les contamos acerca del término walk on a través de otra historia increíble de superación, que refiere a un atleta universitario que no es becado pero que a la vez forma parte de un equipo deportivo universitario.

La historia de Rudy Ruettiger cumple con creces todos estos requisitos. Daniel Eugene Ruettiger nació el 22 de agosto de 1948 en Joliet, Illinois, Estados Unidos, y fue el tercero de catorce hermanos, en una típica familia estadounidense de clase media de los años 50´. Después de terminar la preparatoria, Rudy, como todos lo conocían, se enlistó dos años en el ejército de los Estados Unidos, para luego trabajar dos años en una planta generadora de energía eléctrica.

Desde que Daniel era niño, en la casa de los Ruetiger había algo común, la afición por el fútbol americano, particularmente por los Fighting Irish de la Universidad de Notre Dame, una afición que era alimentada sobre todo por el padre de la familia. Al crecer con esto, al chico le nació un sueño por dentro, el de jugar algún día para los irlandeses.

Pero no todo sería tan fácil. No salió de la preparatoria con buenas notas, lo que hacía prácticamente imposible que pudiera lograr ingresar a Notre Dame; aun así, tomó las maletas y fue al campus de la universidad a solicitar información. Después de aplicar fue rechazado por primera vez. Una charla con el sacerdote John Cavanaugh le dio un lugar en el Holy Cross College, escuela a la cual se inscribió con la ayuda de Cavanaugh para que pudiera mejorar sus notas de la preparatoria e intentar ser transferido a la universidad que el chico quería.

Rudy estudió 2 años en Holy Cross, donde cada semestre aplicaba para ser transferido pero seguía siendo rechazado, algo que le ocurrió hasta en tres ocasiones; agregado a esto, fue diagnosticado con dislexia. Finalmente, en su cuarto intento, fue aceptado y transferido.

El sueño estaba a la mitad, pues ahora que era un estudiante oficial, había que hacer las pruebas del equipo y lograr ingresar al plantel, a pesar de ser visiblemente más pequeño que los demás, y mucho más delgado, pues pesaba 75 kilos. Después de demostrar un increíble esfuerzo y dedicación en los días de prueba, el coach Ara Parseghian lo aceptó en el equipo de prácticas, como todo walk on que logra ingresar al equipo.

El coach Ara tenía cierto aprecio por Rudy, esto debido a su actitud entregada en las practicas donde era golpeado por el equipo principal sin siquiera quejarse, pues podía decirle a su familia y amigos en su ciudad que ya era parte del equipo. Pero para la mayoría, si no se ponía el uniforme, no era parte del equipo, y nuestro estudiante tenía en realidad cero posibilidades de lograrlo, aunque su actitud compensaba su nula capacidad física.

Para la temporada de 1974, Ruettiger llevaba meses siendo golpeado en los entrenamientos y Ara fue reemplazado por Dan Devine, quien siguió impulsando al chico a esforzarse y a dar lo mejor. 

Todo el esfuerzo se vería recompensado cuando para el último partido de la temporada, y a petición del capitán del equipo Pat Sarb, quien le pidió al entrenador Divine que Rudy jugara en su lugar porque se lo merecía, el pequeño se vestiría de jugador para salir por el túnel del inmenso estadio Notre Dame con el número 45. Así, el partido del 8 de noviembre de 1975 ante Georgia Tech fue el escenario para cumplir un sueño, que aún no terminaba.

El partido estaba en sus momentos finales y Notre Dame ganaba con comodidad, por lo que Devine hizo una señal, la misma que Rudy había esperado desde niño. Devine le dio la orden de entrar al campo para los últimos segundos del partido. Ya dentro, y después de dos jugadas, tras el kick off de reinicio y un pase incompleto, capturó al quarterback de Georgia Tech, en una jugada que hoy en día es conocida comothe Rudy play. Era su momento y el de nadie más. Se lo había ganado

Al terminar el partido, fue sacado en hombros del estadio por sus compañeros, convirtiéndose en el primer jugador en la historia de Notre Dame en ser cargado en hombros. Hasta el día de hoy, solo dos jugadores han sido merecedores de esto.

La historia de Ruettiger puede ser vista, con sus tintes de Hollywood, en la película de 1993 Rudy protagonizada por Sean Austin, que aunque no refleja la realidad de la historia de manera totalmente fidedigna, si acerca mucho a la historia verdadera. Además, su presencia en la gran pantalla no se quedó ahí, sino que su hazaña formó parte de un documental muy reciente llamado Rudy Ruettiger: the walk on.

Así de simple, porque la historia de Rudy Ruettiger se transformó en la epítome del rol que el término walk on significa en el fútbol americano colegial estadounidense. La suya ha pasado de generación en generación como la historia del chico que cumple su sueño, una historia de superación para los jugadores universitarios de tal magnitud que, casi 45 años después, sigue asombrando a todos. 

También puedes leer:   Brandon Burlsworth, el walk on más grande de la historia
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