viernes, 7 junio, 2019
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En 1958, Marinus Michels, más conocido como Rinus, dejaba el club en el que había nacido y crecido para el fútbol profesional. En los Países Bajos fue un “one club men” del conjunto ‘ajacied’, demostrando su tremendo amor por la entidad de Ámsterdam. Su amor por la ciudad le obligaría a seguir viviendo allí tras una vida entera y comenzó su larga carrera en los banquillos, en el Door Wilskracht Sterk, un club que hoy por hoy milita en la tercera división neerlandesa. Empezaba su carrera solo seis años después de colgar las botas y pronto le llamaría el Ajax para seguir creando historia en su club de toda la vida.

En 1965, el Ajax de Ámsterdam llamó a su puerta para que se convirtiera en nuevo técnico y relevara a Vic Buckingham, en la que había sido su segunda etapa en el club, esta vez con menos suerte. De la etapa del entrenador inglés, Michels heredó un equipo joven y presto a aprender al lado de un antiguo mito del conjunto ‘ajacied’, pero sobre todo a un espigado delantero, Johan Cruyff, que había debutado el año anterior. Con apenas 18 años y mucho que ofrecer, el “flaco” daba sus primeros pasos en el club de su vida y sería clave en la estrategia que llevó a los neerlandeses a conquistarlo todo en los años siguientes.

Rinus Michels buscaba dotar al equipo de cierta seguridad defensiva y capacidad para ejercer un control físico del partido, por lo que se basó en su profundo conocimiento de la educación física para convertir a un puñado de jugadores técnicos, con buen pie y con mucho talento en portentos físicos capaces de aguantar los noventa minutos el ritmo frenético que impondría el Ajax durante la segunda mitad de los sesenta. La superioridad física, unida a la calidad de los Keizer, Suurbier o Cruyff, hicieron que el equipo de Ámsterdam no tuviera quien se le pusiera delante y lograra parar su meteórico crecimiento. La espina llegaría en 1969.

Por primera vez en la historia del club neerlandés, el equipo de Michels se plantaba en la final de la Copa de Europa. Con un equipo de lujo, logró demostrar, ronda tras ronda, que iban muy en serio también en el terreno de los títulos internacionales.

Tras dominar al Nürnberg en dieciseisavos de final, el equipo de Cruyff y cía se enfrentaría a Fenerbaçe, Benfica y Spartak Trnava para plantarse en la final ante el poderoso Milan de Nereo Rocco. El equipo italiano había dominado el fútbol de su país con un juego estructurado, que consistía en dominar todas las facetas de la defensa, añadiendo jugadores a esa parcela y dominando desde la destrucción del sistema de juego rival. El ya conocido como “Catenaccio”.

A pesar de que la palabra proviene del italiano (significa candado), el sistema de juego es una evolución posterior de un estilo creado en los años 30′ por el austriaco Rappan. Uno de los ideólogos de este sistema de juego y de los grandes vencedores auspiciados por el mismo fue Nereo Rocco, con un Milan que, a pesar de acabar tercero ese año en el Calcio italiano, conseguiría dominar el juego físico y eléctrico de los neerlandeses en la final de la Copa de Europa celebrada en Madrid, consiguiendo convertir cuatro goles ante los de Michels. A los ‘ajacied’ se les escapaba la primera final europea de su historia frente a un equipo que los ganó en todo.

A pesar de la decepción, el Ajax no paró en su empeño y consiguió llegar a la final solo dos años después, en 1971. Con un plantel muy cambiado y evolucionando hacia una estética más desarrollada, la inclusión de jugadores como Neeskens, Mühren o Haan convertían al ya de por sí peligroso equipo de Michels en una apisonadora. Con grandes rivales en el camino, como Celtic o Atlético de Madrid, el Ajax se presentaría de nuevo para opositar a campeón de Europa en Wembley, ante el Panathinaikos de Puskás. A pesar de la capacidad demostrada por los griegos, dos goles del Ajax (Van Dijk y Haan) hicieron imposible el sueño del conjunto verde.

Desde la llegada de Rinus Michels en 1965 y hasta su salida hacia Barcelona en 1971, el equipo logró hacerse con cuatro títulos de Eredivisie y con tres KNVB Beker, títulos a los que añadirían la Copa de Europa de 1971.

Una auténtica apisonadora de rivales que consiguió paso a paso poner al Ajax en la élite europea y en la historia del fútbol de manos de un Rinus Michels, que logró entender el talento de una generación única y aplicar con criterio sus conocimientos del juego y del rendimiento deportivo.

Los éxitos siguieron para el Ajax, en manos de entrenadores como Kovacs, que los llevaría de nuevo a ganar en Europa, en pleno apogeo del fútbol de Cruyff, Neeskens y compañía, mientras Michels seguía su carrera en el FC Barcelona, donde llegarían más tarde ambos, solicitados por el propio técnico neerlandés. Una semilla cuidada con esmero por uno de los grandes iconos del fútbol en Europa y que consiguió hacer germinar uno de los más grandes clubes en la historia del fútbol.

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Miguel Ángel Ruiz
Nací en Valladolid en 1988, pero me entregué al fútbol diez años después. Me declaro alumno de las escuelas de Cruyff, Menotti, Bielsa y Guardiola. Consumidor de fútbol internacional y amante del fútbol histórico, con especial atención a Países Bajos, Inglaterra y España, aunque solo sufro en clave azulgrana y blanquivioleta. Cuento historias sobre todo esto y más en diversos medios web y podcast.

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