lunes, 21 octubre, 2019
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La comida en Nueva Orleans es sagrada. No es un misterio que la ciudad del sudeste del estado de Luisiana es conocida por sus suculentos platos que ocupan un lugar predominante en la cultura popular de allí. Pero así como se cocinan los tradicionales Gumbo o los cangrejos de agua dulce, los Pelicans también están cocinando su propia receta dentro de los pasillos del Smoothie King Center.

Cuando el 20 de junio David Griffin posaba sonriente ante las cámaras con el cartel que lo mostraba como ganador de la lotería del Draft de la NBA de 2019 en el que las franquicias eligen a los mejores prospectos juveniles del mundo, el actual Vicepresidente de Operaciones de los Pelicans se encontraba festejando su cuarta obtención de la primera elección para su equipo tras hacerlo en tres ocasiones para Cleveland (2011, 2013 y 2014). Aquello fue un bálsamo luego de la salida de la mayor estrella de los Pelicans, Anthony Davis, a Los Angeles Lakers durante el pasado verano.

Su llegada a Nueva Orleans ocurre luego de un período de dos años sabáticos en los que Griffin volvió a encontrar una conexión con el juego que había perdido tras una etapa en Cleveland que había resultado extenuante. Tener al mejor jugador del mundo en LeBron James viene acompañado tanto con el privilegio de saberse candidato al título, como también con la responsabilidad y urgencia que aquella posibilidad exige. En una entrevista concedida al famoso periodista dueño de las grandes primicias en cuanto a traspasos y breaking news en la liga, Adrian Wojnarowski, Griffin explicó que esos dos años alejado del baloncesto le permitieron volver a enamorarse del deporte, y le dieron la ¨habilidad de ver las cosas de otra manera de encarar las cosas de una forma más fresca¨.

Esa frescura de la que habla Griffin es la que le ha permitido encarar este proyecto, el tercero en su carrera en un cargo ejecutivo dentro de un equipo, de una manera diferente a las demás. La persona que eligió a Griffin para el trabajo fue Gayle Benson, dueña de la franquicia que ocupó el cargo máximo tras el fallecimiento de su esposo, antiguo mandamás de los Pelicans. Benson, tiene como prioridad número uno la de poner a los Pelicans en posición de ganar un anillo, y eligió al ex General Manager de los Cavs para llevar a cabo una tarea inédita en la historia del equipo que desde su creación en 2002 tiene como mejor resultado unas Semifinales de Conferencia que datan de 2008 y 2018.

ZION, EL TERREMOTO

El de los Pelicans es un proyecto que en los últimos meses se ha visto envuelto en una de las narrativas más dominantes del último verano NBA. La llegada de Zion Williamson, un superatleta de 2 metros y 130 kilogramos de músculo y potencia proveniente de la Universidad de Duke. Un verdadero tanque que viene convirtiendo cada acción en un highlight reel desde su época en la secundaria.

Ahora, como bien ha sabido demostrar la historia, la obtención del primer pick no es sinónimo de éxito asegurado. En 2013, los mismos Cleveland Cavaliers eligieron al canadiense Anthony Bennett en la primera posición tras realizar una gran carrera colegial que invitaba a verle como uno de los grandes jugadores a futuro. Las esperanzas que el mundo NBA tenía sobre él se esfumaron rápidamente al ver como el pivote no pudo cumplir con las expectativas mínimas y fue traspasado a los Minnesota Timberwolves, quienes posteriormente terminaron cortándolo. Greg Oden, otro pivote, también dominante a nivel universitario, vivió una situación similar, acusado por unas lesiones que terminarían por retirarlo de la actividad profesional nueve años después de llegar a la NBA, habiendo dejado una imagen extremadamente menor a la que el resto de la liga esperaba.

Al hablar de Zion, Griffin no habla del número uno del draft. Ni del superatleta del que muchos dicen no haber visto nada igual desde LeBron James. Griffin habla del novato como un ser humano. Decía Griffin a Wojnarowski: ¨en aquel momento (reunión post draft con el entrenador Alvin Gentry), sentí una enorme sensación de gratitud de que ese ser humano iba a unirse a nuestra familia. El jugador en sí mismo, va a crecer y evolucionar con el tiempo y con suerte se convertirá en un gran jugador, esperamos que sea un gran jugador algún día, pero él está dedicado a su propia grandeza. Y mirarlos interactuar entre ellos y entender como fue criado para verse a sí mismo como una parte de un equipo, fue realmente un momento especial¨. Añadía Griffin sobre Gentry: ¨Él es el único ser humano que podría haber sido el entrenador de nuestro equipo en ese momento¨.

CULTURA, FAMILIA

Mientras los medios especializados que cubren la NBA a diario posicionan a Williamson como el máximo candidato a ser nombrado como Novato del Año, las expectativas que la franquicia tiene sobre él son las que tiene sobre cualquier rookie del equipo. ¨No viene para salvar nuestra franquicia¨, comentaba Griffin en una entrevista con Sports Illustrated. Zion llegó para ser parte de una familia.

Familia es una palabra recurrente en el léxico de Griffin, que tiene su justificativo en algo mucho más abstracto, pero importante a nivel macro. Es que el enfoque que Griffin ha decidido darle al proyecto se basa en un proceso holístico con el que intenta construir de manera orgánica, desde un inicio, un entorno y una química de grupo que se parezca a la de una familia. El enfoque parte de una idea en la que visualizar a dónde se quiere llegar es tan importante como el trabajo previo que se realiza. ¨Si lo puedes ver lo puedes creer… Hemos visualizado con gran interés el ganar. y empezamos a conectar con esa energía y esa sensación¨, decía Griffin a Wojnarowski.

Conectar con energía y sensación. Habla de crear, por sobre todas las cosas, un ambiente en el cual se pueda desarrollar una visión de éxito. Más allá de los resultados, de cualquier estadística o de los esquemas defensivos u ofensivos que se utilicen en cancha, es la visualización de un qué y un cómo que excede lo que ocurra en la pista. ¨Puedes cambiar la visión de ti mismo y tu circunstancia simplemente creyendo en ello. Y eso es lo que pasó. Tienes que crear la energía que permita eso¨. Decía esto mientras reconocía que haber ganado la lotería del Draft era, hasta cierto punto, una cuestión de suerte.

El modelo que quiere implantar en los Pelicans tiene su reflejo en los San Antonio Spurs, una franquicia que ha sabido crear una cultura general exitosa y estable que se reinventa y sigue produciendo equipos competitivos a pesar de estar ya a varios años de su época dorada. ¨Lo que quieres aprender mientras creas en miras a un campeonato es como crear esa cultura y ese entorno que se retroalimenta de una manera sustentable, como tiene San Antonio¨.

Una cultura que se retroalimenta y sea llevada a cabo por los jugadores, quienes incorporen esa idea, y que sean ellos mismos los portadores de esa cultura que pase de jugador a jugador, temporada a temporada. Una cultura en la que el equipo sea más importante que el éxito personal y, en el caso de New Orleans, cuenta con jugadores experimentados que puedan enseñar y traspasar esa forma de actuar a las piezas más jóvenes. JJ Redick, Jrue Holiday y Derrick Favors son renombrados veteranos en la liga conocidos por ser grandes jugadores de equipo. Son ellos los que deberán ayudar a los Williamson, Hayes, Ball e Ingram a entender y a desarrollar una idea colectiva que les permita crear las oportunidades de brillar.

El plan de Griffin, en conjunto por supuesto con el General Manager Trajan Langdon, es el de lograr que el desarrollo y la evolución individual del jugador sea acompañada además por la creación de un carácter que sea el motor que mueva todo lo demás.

¨Estando en un mercado pequeño, se trata de la comunidad, de la gente con la que te encuentras todos los días. Lo que hacemos es llevar adelante las esperanzas y los sueños de la comunidad, y Nueva Orleans era el lugar perfecto para hacerlo.¨ David Griffin

Si bien Griffin toca un tema que va más allá de los resultados y los números, todo aquel que trabaja en la NBA está ahí por un último objetivo máximo de vencer, de ser mejor que todos los demás. Como dijo Masai Ujiri, Presidente de Operaciones de los Toronto Raptors, los últimos campeones, todos están ahí para ganar, y Griffin ya lo hizo en Cleveland.

¨Tenemos que hacer un gran trabajo como franquicia para aislar ese ruido (el externo) y crear nuestra familia de una manera en la que podamos ser abiertos y directos con nosotros mismos con respecto a nuestras expectativas. Lo que aprendimos en Cleveland con LeBron, Love e Irving y todo aquel sinsentido que vino con tener un equipo de esa magnitud nos va a ayudar¨.

En una etapa en la que el individualismo que reina en las sociedades no es indiferente a la mejor liga de básquetbol del planeta. Los jugadores se toman mucho menos tiempo para cambiar de equipo buscando una satisfacción personal que puede estar o no motivada por el dinero, a diferencia de lo que ocurría años atrás en los que los proyectos y las relaciones entre jugador/franquicia se encontraban en un punto más homogéneo.

Ese estado en el que se encuentra la liga hoy en día, hace poco posible ver casos de equipos creados desde un nacimiento como fue el caso de los Spurs de Ginóbili, Duncan y Parker en el que jugadores jóvenes son moldeados para crear un núcleo en el que cada uno de ellos quiera jugar para el otro y crear una cultura ganadora que ellos mismos serán encargados de potenciar en un futuro, manteniendo un proyecto y renovando a los jugadores más importantes.

Un ejemplo sobre lo expresado en el párrafo anterior es el de Kawhi Leonard, vigente Jugador Más Valioso de las Finales y el cuál es suficiente para entender la época que se vive hoy en día. Leonard, quien luego de su turbulenta salida de San Antonio encontró en Toronto una franquicia modelo que no sólo le cuidó y ayudó a mejorar de su lesión, sino con la que además ganó un campeonato y estaba en condiciones de ofrecerle pelear por otro, decidió dejar una situación que muchos consideran inmejorable para ir a jugar a la que es su casa, en Los Ángeles y bajo las órdenes de Doc Rivers. No fue suficiente la calidad humana y competitiva que los Raptors ofrecieron ante el deseo personal de querer jugar en su lugar natal. Hace unos años, dejar una situación semejante hubiese sido algo realmente raro, pero no lo es hoy en día.

Otra estrella, y además la que unirá fuerzas con Leonard en su etapa en los Clippers, Paul George, pidió el traspaso luego de haber firmado con los Oklahoma City Thunder un contrato de cuatro años por 137 millones de dólares en julio de 2018. Un año después, no le importó el contrato, sino que primaron las ganas de unirse a otro jugador para intentar ir a por un campeonato, dejando atrás al equipo con el que había extendido su contrato poco tiempo atrás.

Hoy, Nueva Orleans tiene en sus manos la posibilidad de llegar a construir un núcleo joven capaz de crecer en conjunto y mantenerse como uno de los mejores equipos de la liga de proyectarse como marca su potencial, y eso puede ser una gran ventaja en esta liga.

Los mismos jugadores dan fe de lo que está sucediendo en la franquicia. ¨La cultura ha cambiado desde que Griffin llegó. Siento que la vibra, la actitud en el centro de entrenamiento y con el staff ha sido diferente. Se siente que la gente está lista y ansiosa. Ha sido así desde que Griff ha llegado aquí¨, comentaba Holiday, el base titular del equipo a ESPN.

¨Nuestro trabajo será hacer sentir (a los jugadores) tan parte de la familia como ellos puedan, de tal manera que no puedan imaginar hacer esto en cualquier otro lugar¨. Así iniciaba Griffin su periplo en New Orleans en la conferencia de presentación ante los miembros de la franquicia.

Es pronto y apresurado pronosticar en qué posición acabarán los Pelicans a final de temporada. La falta de experiencia y la necesidad de hacer funcionar a una gran cantidad de jugadores nuevos es algo que puede ser un lastre durante una temporada por demás larga en la que la madurez de un equipo suele ser un atributo importante para sortear los altos y bajos del maratón que es la temporada regular, pero lo que sí es seguro es que New Orleans será un equipo extremadamente divertido de ver y de analizar el comportamiento y la evolución del equipo en el camino.

¨Estamos en el negocio de competir por el campeonato. Este será el último día que van a escuchar a un miembro de operaciones usar esa palabra. Esa no es una palabra que puedas usar. Sí los demás quieren usarla allá ellos…tu no dices la palabra campeonato, te ganas el derecho de tener a otra gente diciendo eso de ti, por las acciones que hagas…Vamos a trabajar para ser mejores que ayer¨

Merecerlo para luego apropiarse de ello era el mensaje, marcando claramente una manera de comportarse y de entender el proceso. Así cerraba Griffin su presentación como Vicepresidente de Operaciones. Los Pelicans saben a dónde quieren llegar y cómo hacerlo. Ahora queda esperar y ver si serán capaces de lograrlo. Mientras, habrá que sentarse y disfrutar del proceso.

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Enzo Del Llano
Periodista. De Córdoba, Argentina. Convencido de que el deporte es cultura. Hincha del fútbol modesto y del básquetbol en todas sus formas. Estuve en Canadá y también me enamoré del hockey sobre hielo. Creo que la calidad debe ser más importante que la primicia, ese debe ser el camino.

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