viernes, 7 junio, 2019
Banner Top

Hace más de seis años el Portsmouth se declaró en bancarrota por segunda vez en tres temporadas. Ya antes del comienzo de la campaña 2009-10 de la Premier League el club se encontraba en crisis económica. Para sanear sus deudas tuvieron que vender a sus mejores jugadores como Glen Johnson, Peter Crouch o Niko Kranjčar.

Los días pasaban, las finanzas se agotaron y el club admitió, el 1 de octubre, que no les habían pagado a algunos de sus jugadores y personal. Esa primera semana de octubre fue sumamente movida para el club, con los medios de comunicación reportando que un acuerdo estaba a punto de cerrarse para que Ali Al-Faraj tomara el control del mismo, cosa que finalmente ocurrió. Sin embargo, debido a los problemas financieros, la Premier League colocó al club bajo un embargo de transferencia, por lo que no se les permitió firmar ningún jugador.

Tuvieron que hacer frente a una petición de liquidación por parte de HMRC, institución encargada de recaudar impuestos y pagos en el Reino Unido, y a quien debía considerables sumas de dinero en salarios, bonos a jugadores y varios acreedores.

Después de descender de la Premier al final de la temporada 2009-10 —los nueve puntos restados por su situación financiera empeoraron las cosas—, el club fue despojado de otros 10 puntos en febrero de 2012 y fue bajado debidamente a la Championship, la segunda división del fútbol inglés.

Poco tiempo después fueron relegados de nuevo, a la Football League One, y otra vez, en 2013, a la Football League Two. Comenzaron la temporada 2013-14 en la cuarta división del sistema de ligas del fútbol Inglés por primera vez desde finales de 1970.

Con el Pompey en el fondo de la Football League, se llegó a un acuerdo con la Fundación de Seguidores del club para que tomaran el control de la institución en abril de 2013. Después de varios años de gestiones que iban desde lo cuestionable hasta lo desastroso, el Portsmouth se convirtió en el club más grande del país propiedad de los fans.

Lo que sucedió después fueron tres temporadas sin pena ni gloria en la League Two, donde casi siempre permanecía de mitad de tabla para abajo. Pero hubo un punto de quiebre la temporada pasada.

Portsmouth se había asegurado el ascenso con tres partidos aún por disputarse, lo cual provocó que se reabriera el debate sobre cómo se debe gestionar el club dentro y fuera del terreno de juego para no volver a caer en un pozo sin fondo.

No fue sólo un alivio porque los seguidores lograron recaudar los fondos necesarios para salvar al club, también hay una infinita gratitud por parte de la comunidad por la preservación de Fratton Park y el hecho de que el club esté libre de deudas —contra todo pronóstico—.

Los nuevos dueños del Portsmouth pagaron cerca de 7 millones de libras a los acreedores del club en septiembre de 2014, con los que saldaron sus deudas con dos años de anticipación y tan sólo un año después de haber tomado el control. Ahora representan un “sí” más para el modelo de propiedad precedida por los fans y un ejemplo de cómo puede llegar a ser exitoso, aunque nada de esto pudo haberse logrado sin el número más grande de asistencia a un estadio en Cuarta División y una grada negada a disminuir semana tras semana.

El éxito del modelo de propiedad del Portsmouth era la razón por la que los rumores de una posible toma de poder alertaran a más de uno, al menos a aquellos que han seguido de cerca el progreso del club.

La noticia de que el ex-presidente ejecutivo de Disney, Michael Eisner, compraría al club causaba inquietud. No sólo Eisner es un empresario con un perfil global, también es un hombre ridículamente adinerado que buscaba mejorar al Portsmouth con una fuerte inversión. Atrás han quedado los días oscuros cuando Pompey era objeto de miradas codiciosas de magnates de bienes raíces de Dubai, corredores de bolsa y empresarios de dudosa procedencia.

Aunque el potencial de una gigantesca inversión para el club parecería algo que no debe pensarse dos veces, el interés de Eisner por el Portsmouth arrojaba un sinfín de importantes preguntas. Según la web oficial de la Fundación, la encuesta sobre la potencial toma de poder demostró que el 86% de los fans creían que era importante que la Fundación retuviera una parte de la propiedad y un 95% le gustaría ver, como mínimo, la creación de un grupo de consultoría de fans.

En el caso de un club propiedad de la comunidad también existe la pregunta fundamental de si hay un precio lo bastante elevado como para justificar su venta. En especial, para un club que fue llevado al precipicio por caprichosos dueños e intereses privados, el valor de tener un equipo dirigido por y para sus seguidores no puede ser fácilmente superado o igualado con una suma de dinero.

El precedente del AFC Wimbledon, también propiedad de los fans, es la evidencia de que un modelo de este tipo puede funcionar en el nivel al que el Portsmouth estaba a punto de ascender. Sin embargo, operan bajo circunstancias muy distintas, lo cual dificulta las comparaciones directas entre ambos. Mientras que Wimbledon empezó desde cero en 2002 con una infraestructura más acorde a su posición, el Portsmouth tiene un viejo estadio que tal vez requiera de una fuerte inversión que, siendo realistas, los seguidores no podían costear. La suya era una situación compleja.

Después de ganar el título de la League Two en el último partido de la temporada 2016-17, se convirtieron en el quinto club en ganar los cuatro primeros niveles del fútbol inglés.

Los fans del Portsmouth demostraron ser fans leales, incluso cuando el equipo estaba en las catacumbas de la Cuarta División, aunque también es cierto que no van a permanecer para siempre con las mismas ganas.

“La conclusión para mí como fan de Pompey es que, históricamente, el Portsmouth ha sido un equipo que al menos compite en la Championship, e intenta siempre subir a primera“, opina Colin Farmery, representante de la Fundación.

Somos dos veces campeones de la FA Cup, hemos ganado la liga dos veces y alcanzado cinco finales coperas, así que somos un club relativamente grande en términos del fútbol inglés. La lucha es constante, mientras se intenta regresar a ese nivel, te rompes la cabeza para ver cómo generarás fondos para competir a esas alturas. Con esto no critico el modelo de propiedad en el club, todo lo contrario, de hecho es más una crítica indirecta al modelo que el fútbol inglés posee en general”.

Al asimilar la oferta de Eisner había factores prácticos inmediatos que considerar para los fans. Aunque ha habido una inversión emocional colectiva en este modelo, los seguidores tendrían que decidir si se mantenía o mejoraba el Fratton Park sin la ayuda del exterior. Al final del día, el beneficio de que los fanáticos sean los dueños del Portsmouth les permite tener la última palabra sobre el futuro del club y poder exigir lo justo.

Eisner entendió que es el dueño de un club cuya comunidad representa el corazón y alma del mismo. Actualmente se ubican en puestos de playoff de ascenso a Segunda División, luchando con equipos de gran historia como Sunderland o Charlton Athletic. Mucho ha pasado en estos 120 años y sus seguidores lo saben. Merecen algo mejor.

 

Tags: , , , , ,
Juan Zavala
Venezolano del 96. Literatura, geopolítica y deportes. Contando aquellas historias que tanto nos apasionan desde otro punto de vista.

Related Article

0 Comments

¿Qué te pareció la nota?

A %d blogueros les gusta esto: