domingo, 9 junio, 2019
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El deporte en general está lleno de sorpresas. En la mayoría de los casos, tienden a maravillar al entorno en general porque acaba rompiendo el libreto pre-escrito y terminan escribiendo una historia sublime, de esas que muchos aficionados (especialmente los adeptos a un club o atleta) no olvidarán.

En la temporada 2001-2002, quien fuera asistente de Bobby Robson y Louis Van Gaal, José Mourinho, asumió las riendas del Porto a mitad de temporada para sustituir a Octavio Machado luego de un paso exitoso por el Unión de Leiría. Para la campaña siguiente, el nativo de Setúbal pudo armar el plantel a su medida para enfrentar los retos planteados. Una mezcla entre futbolistas experimentados (Jorge Costa, Costinha y Vítor Baía) y jóvenes con sed de triunfo (Ricardo Carvalho, Paulo Ferreira, Maniche, Deco, entre otros) era ideal para buscar cumplir los objetivos.

La Copa UEFA estaba en el horizonte y ganar la liga era una obligación. Tras tres años sin poder conseguirla, era imperativo titularse. A final de la zafra, Los Dragones consiguieron todas las metas planteadas con el triplete pequeño (Liga, Copa de Portugal y Copa UEFA) y comenzó a llamar la atención del mundo.

Para la campaña 2003-2004, el cupo en la Champions League estaba asegurado gracias al título en el campeonato doméstico y, aunque no tenían la etiqueta de favorito, eran un adversario de cuidado. ¿Sus rivales en la fase de grupos? Real Madrid, Olympique de Marsella y Partizán de Belgrado, su primer adversario en la justa. En tierras serbias, consiguió un empate 1-1 con gol de Costinha, mientras que los locales igualaron las acciones a los 54´ por medio de Andrija Delibašić.

En la segunda fecha, le tocó enfrentar al conjunto Merengue, el de la era galáctica, en el antiguo Estadio Das Antas. Los dirigidos por Mourinho inauguraron la pizarra a los 7´ a través de Costinha. Pero Iván Helguera, Zinedine Zidane y Santiago Solari se encargaron de darle la vuelta al marcador.

Un solo punto de seis posibles complicaban el panorama para el club luso. No obstante, una victoria en Francia cambió el trayecto de un barco que se dirigía hacia aguas turbulentas. Como visitante, venció 2-3 al Marsella y las esperanzas de pasar de ronda aumentaron. Y la situación fue a mejor cuando sumó los tres puntos en casa contra la oncena gala. Ya allí tenían un pie puesto en octavos. Una victoria contra el Partizán y el empate frente al Madrid finiquitaron la obtención del boleto.

En la siguiente fase, el Manchester United, el todopoderoso equipo de la Premier League, era el rival a enfrentar. Una diana en el último suspiro en Old Trafford en el duelo de vuelta le concedió el pasaje a cuartos, donde jugaron contra el Olympique de Lyon.

 

 

Contra la oncena francesa el desafío no fue tan duro como contra los diablos rojos. Una victoria 2-0 en casa en la primera llave allanó el camino en la eliminatoria y en la vuelta, un 2-2 le dio la clasificación a semifinales.

El Deportivo La Coruña era el equipo revelación en Europa en los últimos años  y también aspiraba a dar el batacazo de llegar a la final, para así llevarse la Orejona. Pero una patada inocente de Jorge Andrade a Deco, cuando este estaba en el suelo le costó la tarjeta roja. Cabe recordar que el zaguero pasó por las filas del Porto y compartió vestuario con el ex jugador del Salgueiros, Barcelona, Chelsea, entre otros. Dicha baja fue muy importante para el cuadro gallego y le terminó costando el pase a la final. 1-0 en el global y el Porto pisaba la última instancia por primera vez desde 1987.

 

 

En la final le esperaba otro cuadro sorpresa, el Mónaco, dirigido por el ahora campeón del mundo, Didier Deschamps. Gelsenkirchen, Alemania, era el escenario para un partido inesperado. Un equipo del principado que llegaba con varias lesiones y que no pudo contener el hambre de los pupilos de Mourinho. Al final del encuentro, el 3-0 se dibujaba en el electrónico con tantos de Carlos Alberto, Deco y Alenichev.

 

 

Luego de ese día, los Dragones se convirtieron en vendedores por excelencia. Mourinho, Carvalho y Ferreira partieron al Chelsea; Deco al Barcelona, Valente al Everton, Costinha y Maniche al Dinamo de Moscú (los últimos tres, dos años más tarde), entre otros.

De ahí en adelante, el club blanquiazul se convirtió en uno de los clubes referencias en el negocio del balompié: comprar barato o en sudefecto, formar; potenciar y vender caro. Pepe, James Rodríguez, Radamel Falcao, Jackson Martínez, Hulk, Fernando, Bruno Alves, entre muchos otros, fueron fichados por montos bajos que no superaban los diez millones de euros y sus traspasos se concretaron por el doble o el triple.

Otra cosa muy importante que se consiguió es que Mourinho puso a los entrenadores portugueses en el mapa futbolístico mundial e también inspiró a muchos. Técnicos como Marco Silva, Leonardo Jardim, Paulo Fonseca, Jorge Jesús, Nuno Espíritu Santo, entre otros, pertenecen hoy a un grupo selecto de personas que dirigen en ligas importantes. Todos ellos tienen algo común, The Special One inclusive: no tuvieron carreras brillantes como futbolistas.

En la vida, no solo en el deporte, hay puntos de inflexión. Para el Porto y muchos de los que formaron parte de ese éxito, este fue el momento cuando sus vidas cambiaron.

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Fernando Cámara
Caraqueño (1986), residente en Lisboa. Periodista. Gerente deportivo FIFA/Cies. Durante 7 años escribí de fútbol para Pantalla Deportiva, el diario El Nacional de Venezuela, entre otros. Además de hacer radio en diferentes emisoras. Intenté dirigir un equipo de fútbol sala amateur, pero siempre terminábamos en el tercer tiempo.

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