miércoles, 1 diciembre, 2021
Banner Top

 

Esta es la historia de Piermaro Morosini, jugador italiano que sufrió un paro cardiaco que le dejó sin vida en un partido. Ese fue el final de una corta vida sumida a la tragedia. A sus 25 años dejaba el mundo tras vivir cosas que nadie desearía, pero ante las cuales Morosini nunca cedió, y siguió siendo un hombre admirable. A raíz de su fallecimiento, el fútbol italiano se movilizó en favor de alguien muy especial para él, y sobre todo, para evitar más tragedias.

 

La vida es muy cruel

Piermaro Morosini nació en Bérgamo en 1986. Como muchos niños se interesó por el fútbol y entró en la cantera de Atalanta, un club que en esos momentos subía y bajaba con asiduidad entre la Serie B y la Serie A. Pero ese no es el caso. En cuanto a Piermaro, llegó a la sub-19 del cuadro de La Dea, aunque acabaría recalando en el filial de la Udinese. Se dirigía ya hacia el fútbol profesional, pero no acabó cuajando en el equipo y serviría como moneda de cambio entre varios clubes italianos, empezando con una serie de cesiones.

Pero justamente, antes de adentrarse en el fútbol, sufrió los reveses más duros de su vida. Con 15 años, mientras jugaba en la cantera del Atalanta, falleció su madre. El amor de una madre es incondicional, y sin el cuesta mucho seguir adelante. Más aún cuando lo has tenido y lo pierdes sin apenas tener conciencia de lo que vale. Pero Piermaro no bajo la cabeza. Aun así, dos años después, cuando tenía 17, sería su padre quien le dejaba. No solo Piermaro se quedaba huérfano, sino también sus dos hermanos, Carla María y Francesco, que además ambos sufrían una discapacidad.

Entonces, con mucho por madurar, Piermaro se quedaba al cargo de sus dos hermanos. Ya no podían salir peor las cosas, pero Francesco, decidió suicidarse. El dolor en la familia era muy grande, y se quitó la vida semanas después del fallecimiento de su padre. La vida quería derrumbar a Piermaro, pero una vez más, tocaba afrontar la situación, superar adversidades, y no cesar. Y es que todo esto ocurría mientras daba sus primeros pasos en el fútbol profesional, por lo que, mentalmente, era admirable la capacidad del joven Pier.

También puedes leer:   Las noches mágicas del Hellas Verona 

 

Una carrera repleta de cesiones

Siempre es difícil contar este tipo de situaciones, porque meterse en su piel es muy difícil. Piermaro era muy joven, y como decíamos, estaba todavía empezando en el que era su deporte. Entonces llegaría en 2006 al primer equipo de Udinese. Además era un jugador con minutos en las categorías inferiores de Italia, pero en cuanto a clubes no le iba tan bien. El Bologna fue el primer equipo que requirió de sus servicios, pero tan solo jugó 16 partidos teniendo muy pocos minutos.

Un año después fichaba por el Vicenza. Este equipo apostó por él en sus mejores años como futbolista. El centrocampista en un principio había firmado por cuatro temporadas, pero finalmente fueron dos, ya que Udinese decidía repescarle y le fichó por 1,5 millones. Podría haber significado un buen paso para él, pero volvieron las cesiones. Un mes después de llegar a Udine, recalaba en el Reggina, y en el mercado de invierno, volvía a Udinese para fichar por el Padova como cedido. Todo esto en la 2009/10, y una temporada después, volvía al Vicenza, eso sí, con otra cesión. Volvería a contar con minutos, aunque al año siguiente fichaba por el Livorno.

Di Natale y el gran gesto del fútbol italiano

Fue en el Livorno donde por desgracia jugaría sus últimos partidos. El 14 de abril de 2012 el Livorno jugaba ante el Pescara como visitante. En ese Pescara jugaban jugadores de la talla de Verratti, Inmobile e Insigne, y el Livorno empezó ganando 0-2. Pero llegaba el minuto 31 y Morosini quedó tendido en el terreno de juego. Intentó levantarse, pero no pudo y rápidamente acudieron las asistencias sanitarias. Suceso muy desconcertante para todos. Se le intentó reanimar y finalmente fue trasladado con una ambulancia hacia un hospital.

También puedes leer:   México 1971: el boom del fútbol femenino

Fue antes de llegar al centro hospitalario que Morosini falleció y el futbol italiano vivió una dura tragedia. Sobre todo sus compañeros. Piermaro tenía un carácter muy singular. Pese todo lo que había vivido transmitía una vibra muy positiva. No parecía que fuera alguien con una vida tan dura, y eso le hacía muy querido. Entonces, una vez se conoció su muerte, tanto los aficionados al fútbol como los mismos clubes vivieron ese momento con mucho dolor.

Se suspendió la siguiente jornada en motivo de luto, y tanto Livorno como Vicenza decidieron retirar el número 25 en su honor. No solo eso, sino que con la marcha de Piermaro su hermana se quedaba sin un sustento tanto económico como moral, por lo que apareció la figura de Lorenzo Di Natale. Él había sido compañero de Piermaro, aunque evidentemente con sus cesiones poco habían compartido dentro del terreno de juego. Aun así para Di Natale, Piermaro era alguien especial, y decidió cubrirle los gastos a su hermana. Así mismo lo hicieron también Atalanta y Udinese.

Una historia dura, que pese a no haberla vivido de cerca, te hace valorar lo que realmente importa. La vida quizá son dos días, pero se debe cuidar como si fuera eterna. Para Morosini la muerte de sus familiares no fue un obstáculo para seguir adelante, y nunca perdió ese cariño que tanto le caracterizaba tal y como decían sus compañeros. Una lección de vida para todos, ya seamos futboleros o no.

 

 

 

  • ¡Hola! Esperamos que hayas disfrutado del artículo. Antes de que te vayas queremos recordarte que estamos preparando cosas grandes, pero necesitamos la ayuda de nuestros lectores para hacerlas realidad. Por eso, si te gusta lo que hacemos en The Line Breaker, abrimos un canal para que consideres invitarnos a un café y así ayudarnos a mantenernos en pie.
(Visited 50 times, 8 visits today)
Tags: , , , , , , , , , , ,

Related Article

The BreakerLetter

Archivos

Nuestras Redes

INSTAGRAM

Mis Marcadores