jueves, 23 septiembre, 2021
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Por Sebastián Chittadini

Antes, tanto como veinte años antes de ser el hijo pródigo que vuelve a su casa, Pau Gasol irrumpía en los primeros planos del básquetbol de élite en una Copa del Rey disputada en Málaga en 2001. Aquel joven delgado y de enorme talento iba a dominar de manera insultante a sus rivales llamando la atención como un verdadero talento generacional. El resto, como todos sabemos, es historia. Y se sigue escribiendo.

Era otro mundo aquel. Caían las Torres Gemelas en Nueva York, Steve Jobs presentaba el Ipod, nacía Wikipedia, todavía no existía YouTube y nadie se imaginaba la dinámica de las redes sociales en las que hoy podemos seguir todos los pasos en la rehabilitación de un Gasol de 40 años que vuelve a Barcelona, donde todo empezó. 

 

 

Había una vez un número 16

Casi todos los números usados por los deportistas tienen una historia detrás, y el 16 de Pau Gasol no es una excepción. Es casi imposible encontrar una foto suya sin ese número especial, salvo las que lo muestran con el icónico 4 en la camiseta de la selección española. El inicio de ese romance obedeció a un hecho que un jugador joven que daba sus primeros pasos en el equipo profesional del FC Barcelona no podía eludir: la numeración de los equipos en las competiciones FIBA comprendía del 4 al 15, reservándose los números 16 y 17 a los jugadores provenientes del equipo filial. De hecho, Pau hizo su debut oficial en la liga ACB vistiendo el 17, pero sería con el 16 con el que se sentiría cómodo, y decidió llevarlo para siempre en su espalda como una marca registrada. 

Curiosamente, ese número encierra algunas casualidades que lo unen a quien más famoso lo hizo. En el Tarot, es el número de la carta de la Torre, algo que los 2.16 de Pau evidencian. También simboliza cambios importantes en la vida y nuevas circunstancias, algo que sigue moviendo a una leyenda del deporte a querer ganarle a las lesiones para cerrar su carrera como se merece. Las casualidades no terminan ahí, porque en el significado de los sueños en la quiniela, el 16 es el anillo. Y los dedos de Pau Gasol pueden presumir de dos de ellos.

 

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Así nace una estrella

No fue precisamente mágico el primer partido de Gasol entre los grandes. Podría decirse que una primera aparición que dura 29 segundos no es la más memorable, salvo para el protagonista y sus allegados. Aquel 17 de enero de 1999, la emoción fue intensa para la familia Gasol, tanto como para ver todos juntos el video que mostraba al hijo mayor en ese casi medio minuto de contacto con el parqué. Nadie podía llegar a sacar muchas conclusiones respecto a aquel flaquito de 2.15 y gran movilidad, mucho menos presagiar que su futuro iba a estar en la NBA o que iba a convertirse con el tiempo en el mejor jugador español de la historia.

Desde su debut con 18 años, ese jugador que hoy es leyenda solo jugó en el primer equipo del Barcelona entre 1999 y 2001. Fueron apenas 81 partidos en la ACB, con dos ligas y una Copa del Rey para su palmarés. Aquel jugador de movilidad poco habitual para su altura se convertiría en el MVP de la liga española en ese inolvidable 2001 con actuaciones fuera de lo normal, dando la sensación de que el básquetbol europeo le había quedado chico (pese a no haber podido ganar la Euroliga, uno de sus objetivos en esta vuelta a casa).  

Aquel Pau incipiente era absolutamente imparable. Pese a su juventud, tenía una llamativa fortaleza mental, capacidad para tomar decisiones y un talento superior a la media que hacía suponer que, eventualmente, podría irse a la NBA en algún momento. El recordado relator español Andrés Montes lo bautizaría como “E.T”, ya que nunca se había visto en el planeta del básquetbol español a un jugador de esas características. Aquella criatura de 216 cm de altura, 228 de envergadura y apenas 93 kilos tenía el arsenal completo: tiro de media distancia, manejo de balón, intimidación, capacidad de pase y movimientos en el poste eran algunos de sus recursos. Podía moverse literalmente por cualquier posición en la cancha con la misma velocidad con la que llegaría a los primeros planos del básquetbol mundial. 

 

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El despegue de “E.T”

Y un día llegó el que hasta ahora es el último partido de Pau Gasol con el Barça, ganando la liga frente al Real Madrid y recibiendo elogios del propio Sergio Scariolo, entrenador del equipo blanco y actual DT de la selección española. Tras el partido, el italiano no escatimó en el tamaño del elogio destinado a Gasol: apenas dijo que desde Drazen Petrovic que no se veía en Europa un jugador capaz de hacer tantas cosas en un partido decisivo. Los esfuerzos por frenarlo habían sido inútiles, tanto en una defensa zonal como en una combinada o con diferentes jugadores asumiendo el marcaje individual. 

Como era lógico, la NBA tampoco era ajena a la explosión de aquel talento al que venía siguiendo desde las selecciones juveniles. Pese a que quedaba flotando en el aire la duda acerca de su adaptación a la liga estadounidense, aquella temporada 2001 no podía terminar en otro lugar. Ese mismo verano, Pau Gasol decidía presentarse al Draft de la NBA y era elegido en el número tres por los Atlanta Hawks (sus derechos serían traspasados a los Memphis Grizzlies). Por aquel entonces, había quienes pensaban que se estaba apurando. Por ejemplo, el histórico Aíto García Reneses -su entrenador en el Barcelona-, quien pensaba que era mejor para Pau seguir un tiempo más en Europa para terminar de formarse y dar el salto con otra madurez. Otros, directamente, le auguraban un rápido retorno a España, hecho que se terminó dilatando dos décadas.

 

 

La joven joya partió a la NBA, un terreno que aún era desconocido para la gran mayoría (era apenas el segundo español tras el pionero Fernando Martín), con confianza e ilusión de destacarse.

“1 contra 1 con Kevin Garnett. Ahí tienen a Gasol con ganas de jugársela… ¡Brrrrrrr!”. Ese inolvidable relato de Andrés Montes todavía resuena y se puede ver en YouTube, ese maravilloso invento que vio la luz cuatro años después de que “E.T” aterrizara en la NBA.

Así comenzó a construirse una carrera que lo llevó a ser el único jugador europeo en la historia en ser elegido como Rookie del año, a jugar 18 temporadas y 1362 partidos, a ganar dos anillos de campeón con los Lakers, convertirse en un hermano para Kobe Bryant y jugar seis veces el All Star Game. En sus ratos libres, ganaría todo con la selección española y rompería todos los récords, abriría puertas a compatriotas en la NBA y se convertiría en el emblema de una generación y un país. 

Ahora, el extraterrestre vuelve a su casa y será dirigido por el lituano Sarunas Jasikevicius, con quien conformó una dupla soñada en aquella temporada mágica hace dos décadas. Mientras busca ganarle a la lesión en el pie que le impide jugar hace casi dos años, uno de los mejores jugadores europeos de la historia mira de reojo a la Euroliga y a sus quintos Juegos Olímpicos.

 

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Fuentes:

  • As
  • La Vanguardia
  • ESPN
  • Mundo Deportivo
  • El Guru del Basket
  • Solobasket
  • Piratas del Basket
  • El País
  • Basket en Zona
  • Marca

 

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Uruguayo, Licenciado en Comunicación, maestrando en Información y Comunicación. A veces soy docente, por lo general escribo y hago radio donde me dejen. Soy autor de dos libros y coautor de otros cuatro, me divierto en http://lacelestedeantes.com

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