sábado, 16 octubre, 2021
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Para algunos países, el objetivo de cada Juego Olímpico es obtener la mayor cantidad de medallas posibles. Para otros, la sola posibilidad de participar y codearse con los mejores atletas del mundo ya es suficiente. Con esa mentalidad, seguramente, habrá llegado Nijel Carlos Amilfitano Amos a Londres 2012 representando a Botswana en los 800 metros del atletismo masculino.

Amos nació un 15 de marzo de 1994 en Marobela. Cuando llegó a Londres –con menos de 20 años- no solo él era joven, también era joven la historia de su país en los Juegos Olímpicos. Botswana, país ubicado en el sur de África, empezó a intervenir en una de las citas principales del deporte mundial en Moscú 1980, solamente dos años después de la creación de su Comité Olímpico Nacional, establecido en 1978. 

Hasta la aparición de Nijel Amos en Londres, las mejores actuaciones olímpicas de los atletas de su país habían sido el séptimo puesto de Glody Duve en los 800 metros de Sydney 2000, la posta 4×400 que estuvo en la final de Atenas 2004 y la final para Amantle Montsho en los 400 metros femeninos en Pekín 2008.

En la Marobela natal de Amos, en cercanías con la frontera de Zimbabwe, el futuro atleta fue criado por sus abuelos y desde chico recorría hasta 7 kilómetros caminando para ir al colegio. “Perdí a mis padres siendo muy chico pero recuerdo una infancia llena del amor de mis abuelos. Pasaba la mayor parte de mis días en la granja”, recuerda hoy en diálogo con The Line Breaker. En los recreos también se destacaba en el fútbol, pero finalmente se decantó por el atletismo. “Jugué al fútbol la mayor parte de mi infancia y soñaba con algún día ser un futbolista profesional, pero Dios tenía otros planes para mí”, afirma. 

Fue un profesor de la secundaria, el señor Mafefe, quien le vio buenas condiciones y lo hizo inclinarse por las pruebas de 800 metros. Con 17 años llegó a hacer dicha distancia en 1:47 y allí empezó todo.

A pesar de su juventud y de ser casi un desconocido para la escena internacional, Amos llegó con confianza a Londres. Y es que solo unos días antes se había quedado con el oro en el Mundial Junior de Atletismo en Barcelona por sobre los keniatas Timothy Kitum y Edwin Kiplagat Melly.

Su objetivo para Londres no era ganar, era estar en la final. “Así que después de llegar a la final -diría años después- ya estaba feliz y no tenía nada que perder”. “En 2012 fui solo un niño corriendo libre. El cuerpo a esa edad responde bien y se recupera rápidamente para poder hacer más cada día”, confiesa Amos.

El 6 de agosto, poco antes de las 11 de la mañana, Amos lideró el Heat 1 en el Estadio Olímpico con un tiempo de 1:45,90 y clasificó a las semifinales. Al otro día, ya en la noche londinense, mejoró su tiempo (1:44,54) pero fue segundo del sudanés Abubaker Kaki. Y, finalmente, el 9 de agosto a las 20 horas llegó la serie definitiva.

El keniata David Rudisha -poseedor del récord mundial- era el amplio favorito y ocupó el carril 3. A sus costados, Nijel Amos (en el 4) y Timothy Kitum (2). Además de estos tres africanos, en la final estuvieron el etíope Mohammed Aman y el sudanés Kaki. Completaron el crédito local Andew Osagie y los estadounidenses Duane Solomon y Nick Symmonds. 

En un arranque parejo Amos cumplió con su cometido de ir en el pelotón de arriba, aunque se ubicó cuarto al pasar la primera curva. Eso no cambiaría hasta pasado el minuto de prueba, cuando Amos metió un sprint final tremendo para terminar solo por detrás de Rudisha, que con 1:40,91 marcó un nuevo récord mundial en la especialidad. Con el oro de Rudisha, Amos fue segundo, lo que le dio de esta forma a su país la primera medalla olímpica -sigue siendo así hasta la fecha de este artículo- y marcó un nuevo récord mundial junior. El podio lo completó Kitum, el mismo que había sido segundo de Amos días antes en el Mundial Junior de Barcelona.  

Mientras Rudisha festejaba se pudo ver a un extenuado Amos con la bandera celeste, negra y blanca de su país cobijándolo. Y hasta llegó a desmayarse y tuvo que ser atendido en uno de los consultorios médicos del estadio. 

Aprecié mi medalla pocos años después, y para ser el único medallista olímpico de Botswana me enorgullece saber que abrí las puertas de cara al futuro. Mostré las posibilidades principalmente a los jóvenes de todo el país haciendo saber que el lugar de donde vienes no puede determinar tu éxito”, reflexiona a poco de Tokio.

Al regresar a su país todo fue una gran celebración. Se realizó una gira por todo Botswana para mostrarle a su gente la medalla plateada. “Recibí muchas vacas como regalo y como niño que creció en una granja, esos fueron los mejores regalos”, confiesa.

En Río de Janeiro 2016 Nijel Amos no pudo repetir y se despidió rápido al ser séptimo en su serie. Las fallas en la preparación y las lesiones impidieron que Amos vuelva a estar entre los mejores. A la espera de Tokio, buscará que la suerte cambie. “Estoy en un mejor lugar ahora tanto física como mentalmente y mi entrenamiento ha ido bien, así que espero con ansias llegar a Tokio con la mejor energía positiva para sentirme como lo hice en 2012”, concluye el único medallista olímpico en la historia de Botswana.

Fuentes: 

Olympics.com 

Botswana National Olympic Committee

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Suipachero de nacimiento y amante del fútbol africano. Casi una década de periodismo con pasado en Diario Clarín y El Gráfico. Colaborador en Revista Don Julio y El Enganche. Apostando por un nuevo periodismo en The Line Breaker.

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