miércoles, 23 septiembre, 2020
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El Salvador es una pequeña ciudad ubicada al norte de Chile. Fue fundada como un asentamiento minero, que con el pasar del tiempo se convirtió en la ciudad que es hoy. Está emplazada entre el desierto más árido del mundo y la majestuosa Cordillera de los Andes. Además, se encuentra a más de 2000 metros de altura. Aquí viven no más de 9000 habitantes, en donde evidentemente a la economía la mueve la minería. Pero, como era de esperar, donde hay personas, hay fútbol. 

El Salvador cuenta con un club de fútbol, llamado Cobresal. El nombre sale al juntar la actividad minera con el nombre de la ciudad. Es un club relativamente nuevo, que llegó al profesionalismo en 1980 y tan solo cuatro años después llegó a primera, donde inmediatamente fue subcampeón y al año siguiente se clasificó para la Copa Libertadores. Se fue eliminado en fase de grupos, pero con un curioso dato: terminó invicto sin perder ningún solo partido. En 1987, de la mano del gran Iván Zamorano, se coronaron campeones de la Copa Chile ante Colo-Colo. 

Luego vinieron años irregulares, deambulando entre primera y segunda división. Caracterizándose por ser un club aguerrido, luchando por entrar a playoffs y de repente peleando abajo también. Además, siempre fue un club que se hacía muy fuerte de local gracias a la geografía en la que se encuentran. Pasado el 2010, los playoffs se acabaron en el fútbol chileno, y comenzaron los campeonatos cortos. Aquí, Cobresal tuvo que disputar la liguilla del descenso en más de una ocasión, pero logró mantenerse a flote. 

Casi un lustro después, en 2015, con Dalcio Giovagnoli al mando, comienza su campaña con un empate como local ante Universidad de Chile, los actuales campeones. Luego encadenaron buenos resultados que en la fecha 8 los tenían como punteros. En la jornada siguiente, el rival era Universidad Católica, otro de los equipos que peleaba la punta. Los del norte se pusieron en ventaja gracias a la anotación de su goleador Matías Donoso, mientras que los cruzados lograron empatar mediante el ídolo huaso Álvarez. Nelson Sepúlveda y el mismo Donoso convirtieron para que Cobresal consiguiera estirar las cifras. El pájaro Gutiérrez anotó el 3-2, pero antes de que se sembraran las dudas, nuevamente Donoso finiquitó el pleito afianzándolos en el primer puesto tras nueve cotejos disputados. 

Poco a poco, el pueblo minero comenzó a ilusionarse con lo que podía ser su primer campeonato nacional. Pero nunca todo es tan bueno. Un empate y una derrota mandaron al club al tercer lugar. El triunfo de Colo-Colo ante su clásico rival lo hizo tomar la punta, y la UC, goleando a Barnechea, superó por diferencia de goles al conjunto de El Salvador. Pero el sueño no se extinguió, y  en la fecha siguiente se hicieron fuertes de local contra la UdeC y aprovecharon los tropiezos de sus rivales para volver al primer lugar. 

Tal como antes, el primer lugar no es fácil, y tuvieron que viajar hasta Santiago para enfrentar a uno de los favoritos al campeonato, Colo-Colo. Minuto 3 y el local ya ganaba, fue un comienzo demoledor para los albos, que incluso contaron con la “suerte” de atajar un penal. Pero la visita no se quedó ahí y golpeó en momentos justos para matar al rival. Cuando se acababa el primer tiempo y al empezar el segundo, convirtieron los goles que decretarían el triunfo minero. Este triunfo, más la derrota de la UC, ponían a Cobresal cuatro puntos sobre el segundo con 12 por jugarse. 

Habiendo recuperado y mantenido la punta, un triunfo ante Ñublense y una derrota con O’Higgins llevaron a que los de El Salvador tuvieran dos puntos de ventaja con su perseguidor. Aquello hizo que le pidieran a la ANFP jugar la penúltima fecha como locales ante el ya descendido Barnechea, ya que había posibilidades de campeonar de darse ciertos resultados. El partido estaba programado para ser jugado en Santiago, pero dada la circunstancia, el pleito se cambió al norte. 

De manera simultánea, comenzó a rodar el balón en San Carlos de Apoquindo, con la UC-Iquique y en El Salvador, Cobresal-Barnechea. Los cruzados se pusieron rápidamente en ventaja, a los 10 minutos ganaban 2-0. En el norte, se respiraba gran nerviosismo, tanto así que a los 21 minutos John Santander silenció el estadio El Cobre. Minutos más tarde con un certero cabezazo Ever Cantero empató el partido. Poco duró la alegría, pues el 1-2 no tardó en llegar. En Santiago los cruzados ya ganaban 3-0 y trepaban a la punta a una fecha del final. Comenzado el segundo tiempo, Iquique anotaba el descuento. 

En el minuto 62’ de ambos partidos empezaba a cambiar el tono de la película. Por un lado, bajaban los nervios en Santiago con un nuevo descuento de la visita, y por otro, en el norte, Francisco Sánchez, el lateral de los locales, convertía el 2-2 que mantenía a ambos equipos igualados en el primer lugar. Tan solo 4 minutos más tarde, el volante iquiqueño César Pinares convertía el 3-3, dejando a Cobresal como puntero absoluto, teniendo aún que jugarse la última fecha. Los últimos minutos transcurrieron en ambos estadios y mientras la UC desperdiciaba un penal, Iquique se quedaba con un hombre menos. Los del cobre no iban a dejar pasar esa ayuda y Donoso, a los 82’, fusiló al golero de Barnechea desatando el descontrol y la algarabía local. El partido finalizó en el norte, y en Santiago aún faltaban los instantes definitivos. 

Tuvieron que pasar largos segundos de espera para que el juez pitara el final y un impresionante empate, que hizo que los del norte pudieran celebrar el título, dándole una alegría inmensa e inédita a los habitantes de El Salvador. Este título llevó al club a volver a disputar la Copa Libertadores del 2016, pero antes debía disputar el segundo semestre del campeonato nacional. 

Una vez alcanzado el inédito éxito, los problemas empezaron a aparecer. Dalcio Giovagnoli no renovó contrato por manejar ofertas de Arabia Saudita, por lo que tuvieron que cambiar de entrenador, además del éxodo de algunos jugadores. Un irregular segundo semestre, con dos entrenadores distintos, logró un 9° lugar, extraño para el campeón actual. Finalmente, en diciembre de 2015, dos meses antes del debut de Copa Libertadores, anunciaban el regreso de Giovagnoli, quien finalmente no fichó en ningún equipo y estuvo seis meses sin dirigir.

El 17 de febrero, Cobresal volvía a jugar la Libertadores como local ante nada menos que Corinthians. La historia acabó con 1-0 para la visita en tiempo suplementario. Pero volver a disputar la Copa, en su estadio, es una victoria que ninguna derrota anulará. El resto de la competición tuvo una tónica similar, una victoria ante Cerro Porteño en El Salvador y 5 derrotas, que para colmo finalizaron con un 0-6 en el Arena Corinthians. 

En mayo de 2017, poco después de dos años del histórico campeonato, se consumaba el descenso de Cobresal tras 15 años en primera. Una seguidilla de malos campeonatos, varios entrenadores y la incapacidad de mostrar el juego del año del histórico campeonato desencadenaron un doloroso final a una racha histórica en la élite.  Además, postítulo, el equipo cambió bastante, y a un conjunto con poco presupuesto que es desmantelado le es mucho más difícil volver a armarse. Figuras como Peric y Donoso no estaban para la Copa Libertadores, y Rodrigo Ureña, uno de los proyectos de aquel equipo campeón, se fue a Universidad de Chile, pero años después volvió al norte para luego dar el salto a Colombia. 

A finales del 2018 el club disputaba la liguilla del ascenso. En cuartos de final venció con los justo a Santiago Morning. En la siguiente fase se enfrentaba a un siempre favorito Santiago Wanderers. En Valparaíso ganaron los locales 2-0, sepultando las esperanzas de Cobresal. Para peor, en el minuto 1’ de la revancha, Enzo Gutiérrez anotaba el 1-0 para los de playa ancha, 3 a 0 en el global. De manera increíble, Cobresal daba vuelta el partido antes del minuto 20, cuando el joven Gaete abrió la cuenta y luego asistió al incombustible Cantero. Un gol más forzaba los penales. El partido estaba para cualquiera, y en los descuentos, en un córner, Cobresal pobla el área rival y el clásico “dos cabezazos en el área son gol” no falló. Mesías (un alcance de nombre) anotaba el 3-1 que devolvía al equipo a la vida. Pero nuevamente Ever Cantero aparecería y antes de que terminara el pleito, anotó el 4-1 que selló los pasajes a la final. 

La definición fue ante otro gigante dormido, su vecino Cobreloa. La ida, en El Salvador, finalizó 2-1 para los locales, y un empate en Calama llevó a Cobresal de vuelta a la máxima categoría. Todo esto de la mano del histórico entrenador chileno, Gustavo Huerta. 

El campeonato 2019 no alcanzó a finalizar en el fútbol chileno debido al estallido social, pero el club hasta entonces mostraba un muy buen rendimiento, con una sólida décima posición, donde solo por diferencia de goles estaban separados del quinto lugar. Este año, nuevamente, se interrumpió el campeonato nacional por culpa de la pandemia, donde solo se alcanzaron a jugar siete partidos. Hasta entonces Cobresal se ubicaba en el puesto 11, a dos puntos de las copas internacionales. 

Después de aquel título hubo un bajón en el club, tanto deportivo como institucional. Faltó aspirar a más y no conformarse solo con aquel logro, tal como el Leicester en Inglaterra no sacó el pie del acelerador y hasta antes de la pandemia peleaba por puestos de Champions.

El descenso fue un cachetazo. Sin embargo, poco a poco se logró la vuelta y un buen campeonato en primera división que se espera no sea una coincidencia y el equipo se consolide en la pelea por un cupo internacional. Pero aquel título no se olvidará jamás, ni siquiera el gran Iván Zamorano había sido capaz de hacer eso. 

Un club sin los salarios de los grandes ni las figuras de renombre logró imponerse, llenando un estadio, ubicado a más de 2000 metros de altura, entre la Cordillera y el desierto, al punto de que la mitad de la ciudad asistió a algunos pleitos. Ese amor por la ciudad y por el club, y la unión entre ellos, esa fuerza y temple minero, es la que permitió el increíble milagro en El Salvador.

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Matías Cruz
1999. Estudiante de Educación Física, pero escribo desde que tengo memoria. Vivo pensando en el deporte; entrenarlo, estudiarlo, analizarlo y escribirlo. Pero por sobre todo, amante del fútbol chileno y aquí estoy para contarlo.

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wayne rooney 07/09/2020 at 01:03

antonio conte

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