martes, 25 enero, 2022
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Mikel Guillén (Zaragoza, 1988) es un preparador físico que actualmente ejerce en el Aris Limassol, recién ascendido y uno de los históricos del fútbol chipriota, que vive un gran momento en el campeonato nacional. En los últimos años, además de sus pasos por clubes del ascenso español, ha tenido la oportunidad de ir a China, a la liga rumana y a la India, estancias que lo han enriquecido como persona y profesional. De esta y más experiencias nos habla en The Line Breaker.


 

¿Cómo fueron tus inicios en este deporte?

Pues, la verdad, siempre me ha encantado el fútbol. Siempre he sido socio del Real Zaragoza. Iba de pequeño al estadio con mi padre, siempre ha sido el equipo de mi vida y el de mi ciudad. Equipo del que siempre seré y bueno, estaba acabando la carrera, tenía que hacer las prácticas y decidí hacerlas en el club, en la escuela de los niños pequeños. Entonces ahí conocí a Javi Suárez, actual segundo entrenador del primer equipo de Real Zaragoza, e hice muy buena relación con él. A día de hoy tengo una muy bonita amistad con él y me llamó un día porque un amigo suyo necesitaba preparador físico para un equipo de Regional Preferente, con un proyecto bastante serio y ambicioso para ascender a Tercera División.

En mis inicios ascendimos a Tercera División, allí renové con SD Borja, mi primer equipo, y luego me fui a SD Ejea, donde hicimos play-off. Luego firmé con el Ebro, fuimos campeones de liga en Tercera División y se logró el ascenso a Segunda B. Regresé a Ejea, volvimos a clasificar a play-off y surgió la oportunidad de irme unos meses a China. Firmé por tercera vez con Ejea, hicimos play-off y ya al siguiente año me voy al Deportivo Sariñena y es ahí cuando aparece la posibilidad de ir a India. Allí estuve casi cuatro temporadas, a los pocos días me salió lo de Dínamo, donde estuve hasta mediados de marzo. Regresé a España y fue cuando firmé con Aris.

 

¿Qué tan preponderante es el papel de preparador físico en el fútbol actual?

Bueno, depende mucho del entrenador el papel que quiera otorgarle. Hay entrenadores que prefieren que el preparador físico haga el calentamiento y prepare a los jugadores de la mejor manera posible para la parte principal. Ya luego el entrenador se encarga de hacer todas las tareas y diseñarlas, solo o junto con el segundo entrenador. Hay otros que quieren que se encarguen también del tema de prevención de lesiones, de fuerza compensatoria y el trabajo complementario de los jugadores que juegan menos de X minutos cada partido, y luego hay entrenadores que le dan casi todo el peso del entrenamiento, evidentemente preparando las tareas con ellos y diseñándolas.

 

Has sido parte del campus de Javi Martínez, campeón del mundo y exAthletic y Bayern Múnich ¿Qué tal la experiencia?

La experiencia muy bien, muy positiva y enriquecedora también. La verdad es que, a nivel profesional, muy contento, porque está organizado por un muy buen amigo mío, que es Miguel Ángel Catalán. Estuve cinco años en el campus, al que le han dado un montón de premios por la buena organización y por cómo se trabaja ahí. Javi también venía todas las semanas, hacía acto de presencia una o dos veces para que los niños jugaran. Interactuaba con los niños, lo que le daba al campus un valor añadido y muy bien la verdad. Muy contento, había muy buen ambiente y, a nivel de trabajo, todo muy profesional. A los niños, aparte del fútbol, lo combinaban con idiomas, con visitas culturales, con conocimiento de juegos tradicionales. Les inculcaban como hacer cosas y a participar en la organización del campus, que ayudaran en temas de limpieza, tenían que hacerse todos los días la cama, a tener la tienda muy bien organizada y ayudar en tareas de cocina o actividades que, el día de mañana, tendrán que hacer cuando se independicen.

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En un momento dado decidiste dejar todo y marcharte a China ¿De qué manera recuerdas tu etapa en Sichuan?

Fue mi primera experiencia en el extranjero, tenía creo que veinticinco o veintiséis años. Fue a raíz del campus de Javi Martínez, porque trabajando allí vinieron unos inversores chinos a interesarse por cómo estaba funcionando y como se trabajaba en el campus. Me vieron trabajar y le preguntaron al director Miguel Ángel Catalán por mí. Les había gustado la manera de interactuar con los niños, cómo era como entrenador y bueno, al mostrar mucho interés por mí, decidí dar el paso. Fui primero a Pekín hasta diciembre con ese club (Beijing Huawen FC) y justo, cuando vinieron mi familia y mis amigos a verme en Navidades, mientras aterrizaban, los representantes se pusieron en contacto conmigo. Había un equipo (Sichuan Jiujiuai) para ascender a Segunda División, con un presupuesto bastante alto y, a nivel profesional, querían un preparador físico y bueno, que les gustaba mi perfil y que querían contratarme. Fui allí, di el paso e hice la pretemporada con ellos, todo el mundo acabó muy contento y yo también. Mantengo relación con el que era el segundo entrenador y, por cuestiones de terceras personas y demás, pues el contrato se rompió y fue una experiencia muy positiva. La verdad que me encantaría volver ver a trabajar en China y, sí se pudiera, en Pekín, porque me encantó la ciudad, la cultura y me adapté muy bien y muy rápido.

 

Tú periodo en Bengaluru fue muy positivo ¿Qué te queda del paso por India?

Es la experiencia más larga que he tenido hasta hoy fuera de España y, verdad, que muy contento. En mi paso por Bengaluru el equipo consiguió muy buenos resultados y muy buenos logros deportivos. El primer año quedamos primeros de liga y ganamos la Copa, luego el segundo año quedamos primeros de liga y ganamos el campeonato ante Goa, primera vez que alguien lograba ganar ambos. En el tercer año hicimos play-off y nos eliminaron en las semifinales, nos pusimos en la vuelta 0-2 y nos tenían que meter cuatro goles, pero nos anularon el segundo gol por un fuera de juego que no era y, al final, nos encajamos tres goles y nos eliminaron. Hicimos tres años seguidos play-off y, bueno, el último año decidí decidirme irme con Carles Cuadrat como muestra de fidelidad por todo lo que me ayudó durante mi estancia allí y, sobre todo, porque fui su apuesta personal cuando era segundo de Albert Roca. Él fue quien me entrevistó y él fue el que apostó por mí cuando estaba aquí en Tercera, con Sariñena.

 

Actualmente se encuentra en Aris Limassol ¿Cómo se dio el contacto para integrar el cuerpo técnico de Liasos Louka?

Pues la verdad que lo que hablo mucho con la gente de mi entorno y bromeo es que, al final y en este mundo, te cambia la vida una llamada en el momento menos esperado. Yo estaba en la peluquería, a punto de irme a Mallorca, donde tengo un muy buen amigo viviendo allí y justo me sonó el teléfono y era representante de Carles Cuadrat, que me ayudó también para ir al Dínamo. Me dijo que bueno, que me fuera a Mallorca, pero que al siguiente día tenía que volver porque había bastantes opciones de firmar allí. Nada, el club manifestó desde el primer momento mucha voluntad de que quería firmarme, les gustaba mucho mi perfil y preguntaron al Dínamo, tomaron referencias con Albert Roca (primer entrenador cuando llegué a la India). Muy contento de cómo se dio todo.

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¿Cómo es su situación actual en el equipo chipriota?

Bueno, de la situación que tengo actualmente puedo decirte que es un equipo que ha ascendido este año de Segunda División, es un club histórico en Chipre y ya llevamos catorce partidos de liga. Hemos hecho el mejor arranque de su historia y ahora mismo estamos a pocos puntos del primer lugar (Apollon Limassol). Es un club que lo compró un empresario ruso, muy profesional a nivel organizativo y, a mi parecer, el más organizado en el que he estado. Estamos quince personas en el cuerpo técnico con el míster y la verdad es que tiene confianza en mí, se fía de todo lo que digo, de las propuestas, de mi forma de trabajar, de los ejercicios. Me deja trabajar y, la verdad, que muy contento y muy bien en el vestuario. Físicamente, los jugadores han mejorado bastante y muy contento en el aspecto físico, porque se nota que cuando competimos el equipo rinde, mantiene los esfuerzos durante todo el partido.

 

En Chipre, además, coincide nuevamente con Carles Cuadrat después de su aventura india ¿Qué tal su relación?

Bueno, para mí Carles es como si fuera mi segundo padre. Es mi padre en el mundo del fútbol. Fue el que apostó por mí, como te he dicho antes, para ir a India. Tengo una relación con él súper cercana, lo considero mi amigo, nos llevamos muy bien. Somos muy compatibles y, sobre todo, lo somos en el tema deportivo. Vemos el fútbol de la misma manera, se fía de mí al cien por cien en cuanto a diseño de entrenamientos, siempre ponemos en común todo lo que vemos. Debatimos en cada partido, cada entrenamiento, el cómo sacar el máximo partido de cada tarea para que sea lo más específica posible, dentro de lo que queremos conseguir. Super contento de seguir trabajando con él, que quiera seguir contando conmigo para proyectos futuros y muy contento de tener su amistad.

 

A principios de año estuviste en Dínamo Bucarest, uno de los grandes del país ¿Cómo se vive el fútbol en Rumanía?

La experiencia con Dínamo fue corta pero muy intensa y bonita. Al final te das cuenta, nada más llegar, de la repercusión que tiene y la masa social que sigue al Dínamo. Fue literal porque, cuando fui, estaba el COVID-19 en una situación parecida a la que se está ahora, muchos contagios y que se tenían que hacer pruebas PCR antes de salir de cualquier país y para ir a cualquier país. De hecho, fue llegar al aeropuerto, en el control médico, y me preguntaran qué hacía ahí, y cuando dije que trabajaba en el Dínamo Bucarest, la verdad, la gente súper amable e interesándose por el hecho de que iba a trabajar allí, que apoyaban mucho al equipo y que tuviera mucha suerte. Luego, cuando vas a las instalaciones de la ciudad deportiva, y ves que cada jugador tiene una habitación, las condiciones de entrenamiento muy buenas y el apoyo que recibe el club, pese a la situación en la que están ahora (penúltimos en la clasificación), es incondicional.

Muy positiva la experiencia, me trataron también muy bien, el director deportivo Mario fue muy amable conmigo, predispuesto a ayudarme en todo lo que me pudiera faltar, resultando una experiencia muy positiva. Ahora en el Aris Limassol tengo a dos futbolistas rumanos (Gabriel Simion y Mihai Radut) y con ellos, la verdad, que les digo lo mismo, que me encantaría volver a Rumanía a trabajar. Me encantaría volver al Dínamo en otras situaciones y disfrutarlo. Volver al fútbol rumano, porque me sorprendió mucho el nivel, sobre todo el primer entrenamiento. Me acuerdo de que, cuando vi cómo jugaban los rondos (estos de calentamiento de seis para dos) a un ritmo muy alto, muy activo y con jugadores de mucha calidad, la verdad que me llevé una opinión y una sorpresa muy buena del nivel del fútbol rumano.

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A la hora de atacar la preparación física de los jugadores ¿Cuál crees que sea el factor clave?

Bueno, es un campo bastante amplio, en el cual hay que tener en cuenta muchísimos factores al final, por lo que hay muchos factores claves. Por ello creo que el factor más claro y determinante puede ser muy fácil de decir, pero hay que tener en cuenta un montón de situaciones, y es sacarle el máximo rendimiento a cada uno de los jugadores, en cuanto a perfil de cada uno, y que lleguen en las mejores condiciones al partido. Creo que es un factor clave el que sean capaces de hacer la mayor cantidad de metros posibles y cantidad de esfuerzos posibles de intensidad. Es el tema de recuperarse antes que el rival y el tema de decisión y de finalización, en cuanto a aspectos técnicos, y tomar decisiones en fatiga. Aparte de eso, hay mucho trabajo detrás de prevención de lesiones, fuerza compensatoria, de tema de nutrición. Todos los esfuerzos que realizan los jugadores los comparto con la media de los partidos y así puedo reducir el riesgo lesivo y los sobre entrenamientos. Por ello hay muchos que, para mí, tienen mucha importancia.

 

Cada vez hay más jugadores y entrenadores españoles en ligas y academias de todo el mundo ¿Cómo observas esta situación?

Bueno, se comenta en todos los sitios donde vas que los españoles estamos muy bien vistos, de cómo trabajamos, como preparamos los entrenamientos, de cómo gestionamos el nivel humano, la profesionalidad y la dedicación que solemos aportar en ello. Creo que también fue a raíz de que cuando ganamos el Mundial (Sudáfrica 2010) que los profesionales españoles del mundo del fútbol empezamos a ser muy bien muy bien vistos, y la verdad que es muy positivo para las personas que nos dedicamos a esto.

 

¿Alguna anécdota/experiencia curiosa que nos puedas contar?

Anécdotas curiosas hay muchas. Ahora mismo no se me ocurren muchas, aunque a raíz de lo conversado, puedo comentar, como anécdota, que después de cada entrenamiento tengo siete parámetros que controlan la carga de cada jugador, en temas de volumen, y siete parámetros más a nivel de intensidad. Son catorce parámetros, catorce indicadores y números que tenemos para después de cada partido y de cada entrenamiento y, al final, los tomo de cada uno de los jugadores. La anécdota curiosa es que, después de cada entrenamiento, tengo que meter más de trescientos números en la base de datos para saber las cargas individuales de cada jugador. Como te he dicho antes, lo comparo con la media de los esfuerzos que se tienen todos los partidos oficiales que han jugado, parámetros tipo distancia total, de distancia por minuto, metros de alta intensidad por minuto, aceleraciones y desaceleraciones.

 

 

 

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Venezolano del 96. Literatura, geopolítica y deportes. Contando aquellas historias que tanto nos apasionan desde otro punto de vista.

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