viernes, 7 junio, 2019
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Pocas imágenes más impactantes nos dejó el mes de marzo de 2011 que ver como el mar engullía la parte noreste de Japón. El 11 de marzo de 2011 se producía un tsunami que arrasó poblaciones enteras y que sería noticia durante varios meses, debido a los daños en el reactor nuclear de la central de Fukushima.

Pero vayamos un poco más atrás en el tiempo -poco más de diez años-, y en el espacio (400 kilómetros hacia el sur). Estamos en Matsumoto, en la prefectura de Nagano, dónde el Parceiro Nagano, el equipo de la capital, era el club de mayor nivel. Matsumoto era una de esas ciudades de Japón con un buen —y nuevo— estadio pero que ni, al final, fue sede mundialista ni era utilizado por ningún club. El Yamaga Club, el mejor equipo de la ciudad, no dejaba de ser un buen equipo de categoría regional cuyos jugadores quedaban en el pub Yamaga para tomar unas kirin… hasta 2004.

El Yamaga Club pasó a llamarse Matsumoto Yamaga F.C.¸ de la mano de los nuevos propietarios, una sociedad sin ánimo de lucro llamada Alwin Sports Project. En Matsumoto se empiezan a dar los pasos para dar un uso al estadio, un uso profesional, y de paso llegar a J-League a medio plazo.

Del 2004 al 2009 fueron años de regional, de campos duros, con poca gente en las gradas y la miel en los labios. Años de caer en las diferentes fases de ascenso a la Japan Football League —por aquel entonces el tercer escalón del fútbol nipón y cuarto hoy en día— y de darse a conocer en la Emperor’s Cup eliminando a Shonan Bellmare o a Urawa Reds… hasta que en 2009, por fin, logra el ascenso.

En 2010, la temporada del debut en categoría nacional, la campaña en la que se convierte en miembro asociado a la J League, lo que le daba la opción de ascender al fútbol profesional, y la temporada en la que se mantiene sin problemas en la recién estrenada categoría.

 

 

2011, el cielo y el infierno en el mismo año

En marzo el tsunami llegó. Matsumoto no fue zona afectada, está en el interior del país y no sufrió los daños ni la catástrofe de manera directa, aunque sí lo hizo de  manera indirecta. Y lo peor estaba por llegar… R.C.D. Espanyol, Sevilla F.C., Sport Lisboa e Benfica o la selección de Camerún tienen un detalle trágico en común con el club de la modesta ciudad de la prefectura de Nagano.

No fue en un partido oficial ante miles de espectadores, si no en un entrenamiento como otro cualquiera del mes de agosto. Casi 400 partidos al máximo nivel con Yokohama Marinos y 40 con los samurái blue. En el tramo final de su carrera decide bajar dos escalones para seguir disfrutando del fútbol. Es el líder de la zaga, como lo fue en aquel equipo en el que compartió vestuario con Nakata, Ono o Inamoto y que cayó en octavos de un Mundial.

Hace calor, las temperaturas en Japón en los últimos días son especialmente altas y las radios y televisiones repiten una y otra vez los consejos típicos. Los hospitales reciben todos los días algún afectado por un golpe de calor. El calentamiento acaba de terminar y comienza la parte principal del entrenamiento. Naoki cae al suelo, no reacciona… dos días después, el 4 de agosto de 2011, Naoki Matsuda fallece. Aquel dorsal número “3”, su número 3, del Mundial 2002 no vence en esa última lucha. Otro golpe para el club.

La vida tiene que seguir. La plantilla se conjura, los golpes te deben hacer más fuerte, hay alguien a quien dedicar el éxito, alguien que nos observa desde arriba… y lo hacen. En su segunda temporada en la categoría finalizan en cuarta posición. Sólo ascienden dos equipos, aquellos que finalicen entre los cuatro primeros y sean miembro asociado de la J League. Sagawa Shiga, campeón, y Nagano Parceiro, subcampeón, no lo son. Machida Zelvia y Matsumoto Yamaga son equipos de J League 2.

Lo que ha llegado después ya es historia en Nagano. Duodécimo en la temporada 2012, séptimo y fuera de las eliminatorias por el ascenso por diferencia de goles en la 2013 y subcampeón en la 2014 con 83 puntos, 15 más que el tercero. El 2015 Matsumoto debutaba en JLeague. La experiencia fue escasa, ya que tan solo duró esa temporada. Sin embargo, el fútbol siempre da nuevas oportunidades y, tras tres años de intentos, el 2019 volverá a ver a Matsumoto Yamaga en JLeague.

En los primeros años de vida del club sus jugadores se reunían en un bar junto a la estación de tren de la ciudad. En 2019, el nombre de aquel bar se volverá a pasar por la primera división japonesa. Si algún día tengo la suerte de ir a Matsumoto tengo claro dónde me sentaré a tomar unas kirin.

 

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Dani
Nací en Valladolid y vivo donde me lleve mi profesión. Entrenador, analista y, a ratos, juntaletras que hace equipo pero no marca goles. Me encanta el fútbol extraño, el alejado de los focos, el de las grandes historias de jugadores y clubes pequeños. Mis desvaríos los encuentras también en http://futboldesdeasia.com

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