martes, 19 enero, 2021
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Por Leandro Fernández

En lo que va de este siglo futbolístico, pocos equipos han estado a la altura del Fútbol Club Barcelona en cuanto a cantidad y calidad de éxitos cosechados. Menos aún han sido los equipos que se acercaron al nivel de juego del conjunto catalán, que en su zenit no solo  aplastó a todos los rivales que se cruzaron en su camino, sino que también se transformó en  uno de esos equipos que van a ser recordados para siempre por el público como uno de los  más grandes de todos los tiempos. El Barcelona de Pep, de Xavi, de Iniesta, de Messi, cambió al fútbol para siempre.  

La diferencia entre el equipo catalán en su mejor momento y los demás, hacía pensar que su reinado a nivel mundial iba a ser tan implacable como prolongado. Es por eso que la debacle deportiva actual sorprende no solo por lo cercana en el tiempo que está a la época de los grandes éxitos, también lo hace por su dureza, por su estrépito. En estos últimos años, los azulgranas se fueron desangrando temporada tras temporada, hasta que se consumó la tragedia del vergonzoso 8 a 2 frente al Bayern Múnich.  

Las causas de la crisis del club sobrepasan ampliamente los aspectos deportivos. El  rendimiento del equipo solo es la cara más visible de un motón de factores que no se ven todos los fines de semana sobre el césped, pero que tienen una influencia incalculable en lo que sucede sobre el. En relación a esto, Ignacio Benedetti, periodista y analista de fútbol especializado en el equipo catalán, afirmó que el gran responsable de la situación deportiva del club es la directiva actual. 

Uno de los primeros lugares donde se puede ver la influencia dirigencial en la parte deportiva es en la elección del Director Deportivo. Bajo las últimas presidencias, algunos de los nombres que han pasado por este puesto son Zubizarreta, Robert Fernández y Pep Segura. Benedetti apuntó principalmente contra los últimos dos. Resumió la gestión de Fernández con el fichaje de Philippe Coutinho, al que compraron para sustituir a Andrés Iniesta. Para Benedetti este planteo es una locura, “son dos jugadores que juegan a cosas completamente distintas” sentenció.  

El siguiente en el puesto fue Pep Segura, quien según Ignacio “es un tipo que conoce mucho de  fútbol pero al que no le gusta el juego de posición, que es el método con el que el Barcelona ganó todo”. Segura es más afín de un estilo de juego con futbolistas con grandes físicos, con largos recorridos, “como el estilo de Pogba” sugirió Benedetti. Por lo tanto, sus contrataciones no están orientadas a mantener el estilo que caracterizó al Barcelona. A Segura le siguieron Eric Abidal y el actual director, Ramón Planes, que tampoco son afines al estilo. Pero más allá de que es cierto que en gran medida los directores deportivos son responsables de la situación actual, “el primer responsable es la directiva, que es la que los contrata” señaló Ignacio. 

Otra de las cosas que se le critica a la actual directiva es que desarmó la estructura de  entrenadores y especialistas que fueron parte clave en los éxitos del equipo en sus mejores  años. Destacan los casos particulares de Paco Seirul-lo y Joan Vilá, que fueron apartados de lugares de importancia dentro del club pese a ser respetados y reconocidos por su labor en todas partes del mundo. Benedetti comentó que estos cambios ocurren porque la actual directiva quiere “meter a su gente” en estos puestos, a pesar de que con eso se deje de lado el modelo de juego que tan buenos resultados dio.  

A estas polémicas se le suman los escándalos institucionales durante las administraciones de  Sandro Rosell y Josep María Bartomeu. Rosell dimitió como presidente del Barcelona a raíz de los problemas legales generados por el fichaje de Neymar, hasta el día de hoy la verdadera cifra que pagó el club por el futbolista brasileño sigue siendo discutida.  

Por el lado de Bartomeu, a principios de este año, el programa de radio ‘Què t’hi jugues’, de SER Catalunya informó que la directiva del club le pagaba a agencias de redes sociales para publicar contenidos difamando a jugadores del equipo, ex entrenadores y rivales políticos de la actual directiva. Benedetti contó que “Bartomeu llevó a cabo una auditoria externa para demostrar que el club no contrato los servicios de estas agencias. Sin embargo, la justicia encontró irregularidades y está investigando el accionar de la directiva”.  

Núñez vs Cruyff 

La frase “Más que un club” le calza perfecto al Barcelona. Es un lema del que la institución no  puede escapar, ni aunque algunos directivos hagan lo imposible para que el club sea solo un club y nada más que eso. Su vida política es un aspecto fundamental para entender los rendimientos deportivos del equipo en el último tiempo. Benedetti llegó a manifestar que no conoce un equipo en el mundo con la vida política del Barcelona. 

Para él “es una lástima que a veces no se tenga en cuenta eso para analizar los contextos. No hay que enfocarse solo en lo deportivo”. Ángel Iturriaga, historiador y autor de varios libros sobre el Barcelona, se remontó a los inicios de la politización de la institución. Relató que el club “ha estado implicado en la política catalana y ha defendido el catalanismo desde 1908, año en el que Joan Gamper pidió ayuda a políticos de la Liga Catalana para que le ayudaran a captar más socios para que el club no tuviera que desaparecer. Desde entonces, el club ha sido un actor político de primer orden”.  

Benedetti agregó que “hay que recordar que este es un club que siempre ha peleado por la igualdad de la mujer, por los derechos civiles de la gente en Catalunya, que por momentos se plantó frente a la dictadura de Franco. Por eso, Franco lo quiso estrangular económicamente y solo una gira a México en los años 60 lo pudo salvar, 30 mil dólares recaudaron, en ese momento era una fortuna”.  

Sin embargo, también hubo y hay directivos que buscan alejar a la institución de temas políticos y sociales. La llegada al poder de presidentes vinculados al sector inmobiliario, José Luis Núñez y Joan Gaspart, a los que han dado continuidad Rosell y Bartomeu, rompen con la tradición política del club, señaló Iturriaga. El interés de estos directivos tiene que ver más con lo económico, prefieren manejar al club como si fuera una empresa, “sin tener en cuenta aspectos emocionales, culturales o identitarios” comentó el historiador. 

Parte fundamental del panorama actual es la eterna disputa filosófica entre Johan Cruyff, entrenador del equipo desde 1988 a 1996, y José Luis Núñez, presidente desde 1978 hasta el año 2000. Ambas figuras coincidieron en el club y tuvieron numerosas discusiones debido a sus diferentes ideas de cómo manejar un club. Por el lado de Núñez, se apostó por una administración enfocada a generar ganancias económicas y no por un proyecto deportivo coherente.  

Según Ignacio, la contratación de Cruyff por parte de Núñez no respondió a la búsqueda de un  proyecto sólido y Ángel agregó que “fue una apuesta a la desesperada en tiempos de crisis, pero eso fue tras fallarle Javier Clemente, que era su favorito. Ahí se ve el criterio de este presidente y su directiva cuando dudaba entre técnicos diametralmente diferentes”. 

El historiador definió al holandés como alguien que representaba la apertura, la genialidad y la creatividad. Cuando Cruyff empezó a ganar campeonatos tomó las riendas del club para consolidar un modelo de juego y hacer más énfasis en los éxitos deportivos, a costo de enfrentarse Núñez por la forma en que debía ser manejado el club. La disputa es fácilmente resumida en una frase del entrenador dirigida al presidente “el dinero tiene que estar en el campo, no en el banco”. 

La moción de censura 

La interna política del club está en un punto de ebullición histórico. El pasado 17 de septiembre, por primera vez se llegó a las firmas necesarias para llevar a cabo una moción de censura contra un presidente de la institución, Josep María Bartomeu. Los desastres deportivos de los últimos años, la falta de proyecto y la amenaza de Lionel Messi de abandonar el equipo son algunas de las causas que lograron la recaudación inédita de 20.687 firmas. A esto le siguió el proceso de validación de las firmas, que asegura que no exista ninguna irregularidad. El siete de octubre, Jordi Farré, impulsor de la moción, comunicó a través de sus redes sociales que ya se habían validado las 16.520 firmas necesarias para validar la moción de censura.  

El siguiente paso es una votación en la que los socios decidirán si se censura a Bartomeu o no. Según La Vanguardia, el club propuso el 1 y 2 de noviembre como posibles fechas para realizar el referéndum. Iturriaga explicó que “en caso de que se llegue a votación, se necesita un 66% de los votos, algo francamente difícil. La oposición está harta y movilizada, pero no descartemos que los grupos de poder se movilicen una vez más para que el socio tradicional acuda a esa votación”. Aquí es donde aparecen los distintos factores que han perpetuado al Nuñismo en el poder durante tantos años, las conexiones con los medios de comunicación, las  características de los socios del club y las peñas de hinchas.  

La mayoría de los socios del club es gente mayor, entre 50 o 60 años, que tiene una concepción mucha más antigua, menos participativa y que cree cosas que la directiva le viene diciendo desde la época de Núñez” señaló Benedetti. A esto se suma que los peñistas son consumidores de medios de comunicación aliados a la actual dirigencia del club. Ambos entrevistados hicieron hincapié en la relación histórica del Grupo Godó, integrado por importantes medios de prensa, con los sectores poderosos del club, vinculados al Nuñismo.  

El historiador estima que alrededor de 14.000 peñistas tienen derecho a voto, por lo tanto “el  control del 90% de estos asegura un suelo de votos del que ya parten los candidatos oficialistas”. Según Benedetti, esta fidelidad de los peñistas se generó a través del regalo de camisetas y la preventa de entradas por parte de la directiva. 

Las peñas vienen sosteniéndose bajo esa estructura de intercambio desde hace muchos años. Yo no lo veo como un soborno ni como algo malo, al fin al cabo son agrupaciones de hinchas caracterizados. Pero a la hora de las elecciones el peñista vota al que le da todo. Es muy de política partidista” declaró Ignacio. La posición de las peñas no solo debe ser leída en clave de  la votación de censura, sino que también mirando a las próximas elecciones en el club.  

Nuñismo vs Cruyffismo  

El panorama electoral de las elecciones del año que viene aún no está claramente definido en cuanto a quienes van a ser los candidatos, pero más notorias son las posturas ideológicas que competirán por el poder. Por un lado el actual oficialismo, el ya nombrado Nuñismo. Por el otro, están los sectores de la oposición, vinculados a ideas “Cruyffistas” y con figuras denominadas como “antisistema”. Pasan los años dentro del club y la dialéctica política entre las ideas de Cruyff y Núñez sigue reapareciendo como si ambos personajes aún estuvieran vivos. Solo de esta forma se puede entender la relevancia histórica de ambas figuras y sus  diferencias filosóficas.  

Las dos figuras más fuertes dentro de la oposición parecen ser la del ex presidente Joan Laporta y Víctor Font. El primero aún no se ha presentado oficialmente como precandidato por falta de apoyos económicos que son requisito para poder postularse, mientras que el segundo ya está definido como precandidato para las próximas elecciones.  

Durante el mandato de Laporta (2003-2010), el club vivió una de las etapas más exitosas de su historia, con la obtención de numerosos títulos a nivel nacional e internacional jugando un fútbol revolucionario. Una de las razones de estos éxitos es el mandato “antisistema” que llevó a cabo el ex presidente. Benedetti explicó el porqué de esta característica: “Lo primero que hizo Laporta cuando asumió, fue decir “yo de fútbol no sé” y se comunicó con gente que si sabía, como Johan Cruyff. Eso es contracultural, los presidentes que asumen en los equipos se creen que saben de futbol”.  

Laporta modernizó el club, lo introdujo en el siglo XXI. Se despojó del victimismo histórico y pasó a tener un discurso desacomplejado. Devolvió el “cruyffismo” y apostó, independientemente de los resultados, por el modelo que luego dio los mejores años de la historia del club” destacó Iturriaga. Ignacio agregó que Laporta “recupera lo que para el catalán es importante, que es la catalanidad del club. Que el club marche al lado de ellos, en un momento en que no había referéndum para la independencia ni nada por el estilo. Que le haga sentir al catalán que ese es su club”. 

Laporta mantuvo una batalla desde el primer día de su mandato. Ignacio contó que cuando ganó las elecciones, gente del Grupo Godó lo convocó para tener una reunión en la que el flamante presidente les dijo que él no va a trabajar para ellos, que su trabajo es para el Barcelona. Iturriaga aportó que cuando Laporta ganó las elecciones, su vicepresidente era Rosell, algo que hacía pensar que sería fácilmente controlable. Sin embargo, se demostró que no se iba a dejar manejar y los medios comenzaron la campaña contra él muy pronto. Esto hizo que al final de su mandato, Laporta quedara muy desgastado, fueron 7 años de mucha confrontación” dijo Benedetti.  

Del lado de la actual dirigencia, aún no sabe cuál va a ser el candidato que va a presentarse como continuista, pero para ambos entrevistados, la persona que maneja al club como un “rey en las sombras”, es el ex presidente Sandro Rosell. Ángel comentó que Rosell pertenece a una familia con importantes conexiones a nivel de las élites catalanas y tiene el apoyo de las empresas que hay detrás de los grandes medios. A esto Ignacio le agregó que “Rosell ha construido un relato en el que lo llevan a juicio por ser presidente del Barcelona. Cosa que es falsa, a él se lo juzga por temas de Hacienda de cuando trabajaba para Nike”.  

Rosell renunció a la presidencia del club cuando empezó a ver que lo acechaba la justicia, pero no por eso dejó de ser influyente, “Rosell empieza a encontrar la forma de manejar al club a través de Bartomeu, que es un tipo con una personalidad muy manejable” declaró Ignacio. En una entrevista a Catalunya Rádio, Rosell manifestó sus intenciones de no presentarse como candidato a las próximas elecciones, pero dijo que pensaba “incidir en ellas”. Para Ignacio estas declaraciones quieren decir que “el candidato continuista va a contar con todo el apoyo  económico y social de la gente que está al lado de Rosell”. 

Esta estrategia es la que permite que “ante los ojos del hincha, Rosell no tenga ninguna responsabilidad de nada de lo que pase, si no maneja el club directamente, entonces siempre saldrá indemne. El Barcelona permite una posibilidad de negocios en la vida política de Cataluña y eso le gusta a Rosell”, razonó Benedetti. Todo el poder y los contactos que tiene Rosell, sumado a la base de votantes que tiene el oficialismo en las peñas, hace que sea muy difícil que la oposición pueda competir en las próximas elecciones.  

Iturriaga planteó que las posibilidades de la oposición pasan por que Laporta y Font unan fuerzas. “Ambos tiene diferentes propuestas, pero lo importante es que lo fundamental les une: Cruyff, Masía, recuperación del modelo, regeneración ética del club. Incluso Font fue un voluntario de la candidatura de Laporta en su tiempo y creo que es cuestión de tiempo que se unan”. Ignacio fue mucho más directo y afirmó que lo que separa a ambos candidatos es el ego, “uno de los dos va a tener que ceder a su aspiración inmediata de ser presidente por el bien de la institución”. 

Ante este complejo escenario electoral que promete ser una lucha encarnizada por el poder, el factor capaz de inclinar la balanza para alguno de los dos lados es nada más y nada menos que Lionel Messi. Para Benedetti, la retención del jugador argentino pese a sus intentos de cambiar de club puede ser leída como una victoria de Bartomeu por parte de ciertos sectores del electorado. Esta interpretación es reforzada por los medios de comunicación que no se dedican a explicar las causas por las que Messi se quiere ir del club, sino que “lo señalan como a un traidor” observó el periodista.  

En la entrevista que concedió a Goal, el capitán del Barcelona se encargó de dejar en claro sus  desacuerdos con Bartomeu. Las palabras de Messi tienen mucho peso y dejan al presidente en una posición comprometida, pero en clave electoral, esto aún no es suficiente. Para Ignacio, lo que inclinaría la balanza en favor de la oposición, es que Messi se pronuncie oficialmente a favor de su campaña. “Messi debería tomar el micrófono y empezar a hablar, ser mucho más como Maradona. Si él declara que se queda en el club si gana tal candidato, marcaría la diferencia” concluyó Benedetti.

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