jueves, 23 septiembre, 2021
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A veces, un traspié se puede transformar en lo mejor que te pudo haber pasado, aunque de eso recién te das cuenta una vez que estás en el “baile”. Algo así le sucedió al mediocampista argentino Marcelo Carrusca a mediados de 2012. Después de salir del club San Martin de San Juan, el Chelo tenía todo arreglado para continuar su carrera en Quilmes, pero distintas cuestiones hicieron que el habilidoso mediocampista surgido en Estudiantes de La Plata no pudiera firmar en el cervecero, pese a tener todo acordado de palabra. A pocos días del cierre del libro de pases, las opciones eran pocas y no muy buenas por lo que el panorama no era para nada alentador. Fue en esos tiempos de incertidumbre donde su representante le propuso un destino totalmente inesperado: Australia.

Carrusca, que además de Estudiantes había jugado en el Galatasaray turco, Cruz Azul de México y Banfield, de repente se encontró ante una decisión para nada fácil: probar suerte en una liga desconocida, en un país donde el fútbol no es siquiera el tercer deporte más importante. Tras consultar con algunos colegas argentinos que pasaron por la A-League y analizar la situación con su esposa, el enganche finalmente aceptó la propuesta del Adelaide United. Lo que él no sabía era que ese nuevo destino se transformaría en su segundo hogar. Hoy, a más de dos años de su retiro, el argentino sigue viviendo en Adelaide –tiene la doble ciudadanía- y dirige una academia infantil donde enseña a niños pequeños los secretos del fútbol sudamericano. Y alumnos no le faltan.

Durante su etapa en la A-League, Carrusca erigió su reputación como uno de los jugadores franquicias de la competición. Su llegada coincidió con el arribo de Alessandro Del Piero al Sydney FC, por lo que los reflectores apuntaban hacia otro lado en un primer momento, pero Chelo rápidamente se hizo el eje creativo de su escuadra y fue uno de los puntos altos de un equipo que se mostró irregular durante gran parte de la temporada 2012/13. En su primer año, el argentino finalizó el torneo con cinco goles en veintitrés partidos y fue escogido como parte del XI Ideal del certamen.  Al torneo siguiente, y ya con el catalán Josep Gombau en el banquillo, volvió a ser de lo más destacado del campeonato.

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Gombau, que venía de replicar exitosamente el modelo Barcelona en el Kitchee de Hong Kong, encontró en el enganche un intérprete adecuado para su idea de juego. Además, el arribo de los españoles Isaias y Sergio Sirio potenció a un team que, aunque volvió a perder rápidamente en los play-off, se preparaba para dar el golpe. Finalmente, eso ocurrió en la temporada 2014/15, cuando Adelaide United conquistó la primera edición de la FFA Cup, el torneo más federal del futbol aussie. El buen momento en la copa se prolongó también en la liga, con el equipo finalizando en tercera posición en la fase regular y alcanzado las semifinales, para caer derrotado 4 a 1 frente al Sydney FC.

La consagración definitiva ocurrió en la temporada 2015/16, aunque, otra vez, el comienzo no para nada prometedor. Tras la partida de Gombau hacia un nuevo destino, Adelaide escogió a la vieja gloria del Barcelona, Guillermo Amor, como su reemplazante. El ciclo de Amor –que hasta ese momento se había desempeñado como director deportivo del equipo- no tuvo un buen comienzo y Adelaide apenas si cosechó tres puntos en los primeros ocho partidos (tres empates y cinco derrotas). Pero, cuando todo hacía pensar de la temporada se encaminaba hacia un fracaso rotundo, un triunfo por la mínima ante el Perth Glory fue el puntapié inicial para una racha de de catorce partidos invictos (once victorias y tres empates) que posicionaron al equipo como serio candidato al título. El primer puesto en la fase regular le permitió al Adelaide United empezar a jugar directamente en las semifinales de los play-off y, en esa instancia, los de Amor se dieron el lujo de despachar al Melbourne City por 4 a 1. En la final esperaba el Western Sydney Wanderers de Tony Popovic, equipo que se había coronado campeón de Asía el año anterior y el equipo de Carrusca –quien en esa temporada había jugado todos los partidos y marcado cinco goles- y superó por 3 a 1 a su rival. Para el club de South Australia esta victoria no solo significó su primer título de liga, sino que además pudo limpiar una vieja mancha. En la Gran Final de la temporada 2006/07, el United cayó goleado por 6 a 0 frente al Melbourne Victory.

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A la luz de los resultados y por como jugaba el equipo, parecía que se iniciaba una nueva dinastía en la A-League, pero el sueño se terminó muy rápido. Al igual que sucedió en el campeonato anterior, Adelaide apenas si consiguió tres puntos en los primeros ocho partidos, pero, aunque en la novena fecha derrotó 2 a 0 al Wellington, en esta oportunidad no hubo racha ganadora. El cuadro terminó el campeonato con el peor registro de su historia, con apenas cinco victorias, ocho empates y catorce derrotas. Para completar el fatídico escenario, la actuación del equipo, tanto en la FFA Cup como en la Liga de Campeones de Asía, fue desastrosa.

Parte de esta mala campaña se debió a que el equipo no pudo contar con Marcelo Carrusca en la primera parte de la temporada debido a una lesión (y posterior operación) que lo privó de entrar en la lista de buena fe para la AFC Champions League. Esta y otras decisiones generaron un clima tenso entre los jugadores y el entrenador que llevaron finalmente a que, tras la finalización del campeonato, Amor dimita y se marche de nuevo a España.

Tras un breve período -donde se especuló con la posible llegada de Gabriel Omar Batistuta al banquillo-, finalmente el Adelaide optó por el alemán Marco Kurtz como nuevo DT y esto marcó el fin del ciclo de Carrusca en South Australia. Pese a esto, el jugador decidió permanecer en el país y firmó para el Melbourne City, la filial australiana del City Football Group, aunque su paso por el equipo ciudadano fue muy corto. A mitad de la temporada 2017/18, Josep Gombau se lo llevó al Western Sydney Wanderers para tratar de rejuvenecer un ciclo que había envejecido prematuramente. Las disputas entre el entrenador y los jugadores y la poca identificación de los hinchas de los Wanderers con Gombau no ayudaron a que nadie se sintiera cómodo y el WSW finalmente terminó ese campeonato en el séptimo lugar, sin siquiera poder acceder a los play-off. Para Marcelo Carrusca, esta fue su última experiencia como futbolista profesional. Aunque jugó un puñado de partidos en el West Adelaide de la liga estatal de South Australia, el ahora ciudadano australiano se dedicó de lleno a formar a los jugadores del futuro y a disfrutar de la vida en una ciudad a la que tomó como propia.

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Changarín de la palabra, termo de la A-League. Una vez me insultó toda la comunidad croata de Melbourne.

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