jueves, 23 septiembre, 2021
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El amor entre el afroamericano Lamont Marcell Jacobs Sr. y la italiana Viviana Masini nació en Vicenza, Italia, ya que el estadounidense estaba realizando sus servicios militares en el complejo militar de Caserma Ederle. Ella tenía 16 y él 18 y luego de casarse se mudaron a El Paso, en Texas, donde Lamont Marcell Jacobs Jr. nacería un 26 de septiembre de 1994. Sin embargo, ese amor adolescente que los había unido con tanta fuerza se rompería pronto: cuando el bebé apenas contaba con tres semanas de edad a su padre lo llamaron a cumplir servicio en Corea del Sur, por lo que su madre se iría a Desenzano del Garda, en Lombardía, para no estar sola. El fuego se terminaría de apagar con el pequeño teniendo tan solo seis meses de vida, quedándose definitivamente en su nueva patria. “Solo mis fibras musculares son estadounideses” expresaría Jacobs con el tiempo, quién no conoció a su padre hasta el 2020.

Los primeros deportes que Marcell empezaría a practicar serían el baloncesto y el fútbol. Y sería pateando balones en el deporte rey donde su vida cambiaría para siempre. Y es que su entrenador, Adriano Bertazzi, empezó a interesarse cada vez más en la sorprendente velocidad que poseía su pupilo, por lo que pensó que aquella cualidad se desperdiciaría en el deporte rey (aunque Marcell reconocería que no era tan bueno jugando), recomendándole que practicara atletismo, algo que comenzó a hacer a los 10 años.

A él le encantaba correr, siempre soñando con ser cada vez más rápido, aunque también se terminaría interesando en el salto en largo, donde ganó el campeonato italiano en el 2016, llegando a tener una marca de 8.07 metros en el 2017, siendo décimo según el ranking de la World Athetics aquella temporada. Llegaría a saltar hasta los 8.48 metros, pero como tuvo mucho viento a favor no pudo convertirse en una marca homologada.

En el 2015 comenzó a ser entrenado por Paolo Camossi, quién empezó a pulir sus habilidades, algo que lo ayudó a lograr la plaza para los Juegos de Río en el 2016. Sin embargo, una lesión en el muslo le impidió viajar a la cálida Brasil, hecho que empezaría a hacerse frecuente en los siguientes años, haciendo que, finalmente en el 2019 terminara por decantarse solo por correr, algo que terminaría por dar sus frutos apenas dos campañas después.

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En julio de aquel año Jacobs conseguiría llamar la atención con una marca en los 100 metros de 10.03 segundos, siendo, de esta forma, el tercer italiano más rápido de todos los tiempos. Sus marcas en los 60, 100 y 200 metros le alcanzaban para ganar de sobra en los torneos nacionales, sin embargo, internacionalmente los resultados eran más difíciles de conseguir, aunque lograría obtener el Campeonato Europeo Indoor de Torun, Polonia, en los 60 metros (con 6.47s) en ese mismo 2019, además de quedar segundo en los 200 metros en otra ciudad polaca, Bydgoszcz, con 10.39s. Pese a todo, a nivel mundial no terminaba de dar el gran salto, quedándose en las semis de los 100 y la posta 4×100.

Ninguno de estos resultados lo desanimó, sino que lo llevó a buscar mejorar cada día más. Cambio su modo de alimentación y su entrenamiento e, incluso, empezó a entrenar su parte mental. Además, durante la pandemia pudo encontrar ese amor que tanto necesitaba de su padre, el cuál ahora vive en Dallas. Aquel nuevo vínculo lo hizo más fuerte, haciendo que el encierro y aquellos duros meses del fatal 2020 no fueran tan malos. Para Jacobs la familia lo es todo y eso lo remarca en uno de sus tatuajes, en el cual se lee: “Familia. Donde nace la vida y el amor nunca se acaba”.

Su entrenamiento, durante el confinamiento, lo realizo en una casa cercana al lago de Garda, donde había una mini pista de atletismo. Quizás no fuera el mejor lugar del mundo para prepararse para una cita olímpica, pero Marcell aprovechó cada pequeño momento al máximo. Estaba enfocado.

Y llegó así el 2021, el año que cambió la historia de Jacobs y del atletismo en general. En el meeting internacional de Savona alcanzaría la marca de 9.95s, ganando tanto el título en los 100 metros y convirtiéndose, además, en el mejor velocista de la historia de su tierra. También lograría ganar el Europeo Indoor en los 60 metros con 6,47s, siendo ésta la mejor marca del año en aquella corta distancia, además de la mejor italiana de siempre.

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De esta forma llegó a Japón, siendo un desconocido para la prensa y el público en general, aunque internamente se tenía mucha fe. “Voy a Tokio a ganar una medalla. No está Bolt, no está Coleman, no hay un claro favorito, será una batalla. No puedo dejar de soñar ahora” le remarcaría al Corriere della Sera.

Jacobs no se guardó nada en los 100 metros. Ya en la primera ronda conseguiría superar su mejor registro, logrando los 9.94s, quedando solo por detrás (en el total) del canadiense -y favorito- Andre De Grasse, que hizo 9.91s. Y en la semifinales lo hizo aún mejor, con 9.84s, siendo tercero en su grupo -el más rápido de las tres tandas- escoltando al chino Su Bingtian y al estadounidense Ronnie Baker (9.83s), en lo que pareció más una final que otra cosa. Con aquel tiempo se convirtió, de paso, en el plusmarquista europeo de la historia. Parecía que poco le quedaba por hacer, pero aún faltaba un último paso.

La cena estaba servida, aunque nadie seguía contando con el italiano para conseguir la gesta. El calor era insoportable aquel 1 de agosto, pero poco le importó a un Jabobs que, en cuestión de 9.80 segundos, se convirtió en el mejor velocista del planeta, sobrepasando al compatriota de su padre, Fred Kerley, y a Andre De Grasse, ambos con su mejor marca personal, pero insuficiente para dar el golpe. De esta forma, Marcell se convertió en el nuevo ídolo italiano y en el sucesor de Usain Bolt. “Quizás mañana pueda imaginarme lo que están diciendo, pero hoy es increíble” le diría a Reuters al finalizar la carrera. Desde Linford Christie en Barcelona 1992 que un europeo no ganaba la máxima carrera del olimpismo. Parecía imposible batir a los jamaiquinos en la previa o a Kerley y De Grasse, pero él lo hizo posible.

Sin embargo, el italiano no se conformaría con lo conseguido. En la posta 4×100, junto a Lorenzo Patta, Fausto Desalu y Filippo Tortu, logró el pase a la final gracias a una marca de 37.95s, eliminando en el camino nada menos que al equipo estadounidense. El team a vencer en la última ronda era el jamaiquino, con Yohan Blake a la cabeza. Sin embargo, los papeles nuevamente se quemaron: los caribeños terminaron quintos y los italianos, con un registro de 37.50s, ganaron el oro apenas por ser una décima de segundo más rápidos que los británicos, que buscaban repetir la gesta de Atenas 2004, cuando habían sido los últimos campeones del Viejo Continente en llevarse esta carrera.

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Con 26 años, siendo padre de 3 hijos y habiéndose reencontrado con su progenitor, Jacobs puede decir, orgulloso, que ha conseguido todo lo que buscaba, aunque ahora el objetivo será mantenerse y mejorarse. ¿Hasta adonde podrá llegar el nuevo Hijo del Viento?

 

 

Fuentes

  • Stripes
  • Infobae
  • Olympics
  • La Tercera

 

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Me estaba por retirar del periodismo -no iba a ser una gran pérdida la verdad- pero TLB apareció para salvarme la vida. Escritor de corazón, podcastero amateur y contador de historias por vocación. Orgulloso del equipo que supimos formar y deseoso por seguir creciendo en este mundo tan competitivo.

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