viernes, 24 enero, 2020
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Por Luis Alfredo Lomelí (@_luislomeni)

 

El deporte, y el fútbol en particular, ocupa un lugar predominante en la vida de los mexicanos. Según la encuesta Afición al Futbol Soccer en México 2019, hecha por la encuestadora Consulta Mitofsky, en el último año el 57.4 por ciento de los mexicanos mayores de edad son aficionados al balompié. Es por eso que los medios deportivos son de particular relevancia. Sin embargo, los mismos continúan siendo dominados por los hombres.

Ramón Llopis-Goig, profesor de sociología en la Universidad de Valencia, menciona en su texto Masculinidades inductoras: Construcción de la masculinidad en el fútbol español, publicado en Sistema: Revista de ciencias sociales, que el fútbol es considerado “cosa de hombres” y es un espacio en el que los varones (futbolistas, entrenadores, aficionados y reporteros) comparten una experiencia en común y les permite verse y sentirse como hombres. Desde las categorías inferiores se les inculca a los niños ser viriles, competitivos y agresivos; conductas que construyen la masculinidad hegemónica contemporánea que a día de hoy aún predomina en el ambiente. 

La mayoría de los medios de deportes mexicanos parten de la premisa de que su audiencia está conformada en mayor medida por hombres heterosexuales. Ana Cruz Manjarrez, periodista de deportes, quien ha trabajado en medios como Juanfutbol o Referee, considera que todavía existen profundas diferencias de género entre hombres y mujeres en los medios, principalmente en los deportivos. Sobre todo, en las tareas que se les asignan a ellas.

Antonio Martín Cabello y Almudena García Manso, investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos, mencionan en su texto Construyendo la masculinidad: fútbol violencia e identidad, que el deporte se mantiene como un espacio para devolverle la hegemonía a la masculinidad, ya que es cada vez mayor la participación de la mujer en ámbitos que antes eran exclusivos de los hombres. “La afirmación “el fútbol es cosa de hombres” se materializa en la ausencia (cada vez menor) de mujeres y de varones públicamente homosexuales en la esfera futbolística”, señala el documento.

Andrea Sierra, reportera de deportes, mencionó que en una ocasión que un amigo suyo le preguntó si conocía a un locutor para un programa de radio en Chiapas. Ella le comentó que estaba interesada, pero le negaron el trabajo porque el productor estaba buscando hombres para el puesto. Un año más tarde, previo al Mundial de 2014, a una amiga suya la invitaron a hacer notas de color sobre el torneo. 

En un ambiente en el que la mayoría de los puestos directivos siguen siendo ocupados por hombres, es común ver que en estos lugares que la participación de las conductoras se limita a leer las publicaciones de los deportistas en las redes sociales o los comentarios de la audiencia acerca del medio, entre otras, mientras que rara vez participan en las mesas de debate ligadas al análisis y a la opinión sobre el juego. Los programas de televisión son muestra de ello.

Son numerosas las situaciones en las que las mujeres son insultadas por sus compañeros del set. Un ejemplo de esto fue lo sucedido el año pasado en el programa Los Capitanes, de la cadena ESPN, donde José Ramón Fernández le dijo a Miroslava Montemayor: “calladita te ves más bonita”. Otras cadenas como Televisa, publicaban anteriormente una revista llamada TD Book, donde se encontraban galerías de fotos de sus propias conductoras, además de rutinas de ejercicios y dietas realizadas por ellas. 

La doctora Hakim, de la London School Economics, ha hablado del término capital erótico, para referirse al atractivo visual que las personas pueden usar en su beneficio. La autora señala que eso es parte de utilizar los recursos que cada uno tiene en beneficio propio y que es igual de válido que el capital económico, social o cultural. Sin embargo, esto complica el panorama para aquellas mujeres que no cumplen con el estereotipo impuesto por la televisión: jóvenes, atractivas, blancas y delgadas o las que no están dispuestas a ser vistas sólo como un atractivo visual, quienes ven más complicado hacerse de un espacio en medios deportivos, principalmente en alguna televisora. 

En 2017, la conductora de TV Azteca, Rebeca Zebrekos, fue despedida por negarse a vestirse como le indicaban sus jefes. Zebrekos denunció en un noticiero de MVS, que en la televisora le solicitaron “vestirse de una forma provocativa”. Mencionó que en algunas ocasiones le pedían que saliera en traje de baño pese a que las condiciones climáticas que no eran favorables. El director de la sección de deportes, Ariel Rothstein, le comunicó que no se acoplaba a las ideas de la empresa y que “buscaban a alguien más joven y dispuesta a enseñar más piel”. 

Otras conductoras de programas deportivos han recibido críticas por sus publicaciones en Instagram, cuestionando sus conocimientos sobre el deporte, por parte de aficionados o de otros periodistas. El año pasado, Carlos Albert y Gerardo Vázquez de León hablaron durante un programa en vivo de las fotos de la presentadora Paty López, diciendo que: “lo único que hacía es enseñar las nalgas”. 

Según la Doctora Liliana Castañeda, académica de la Universidad de Guadalajara y feminista, otra de las muestras de machismo, es el machismo galante, que ocurre cuando un hombre ayuda a una mujer porque la cree incapaz de valerse por sí misma. “Lo que importa es la intención, si me ayuda porque es acomedido o porque me cree una inútil”, señala. 

En ese sentido, una de las reporteras entrevistadas mencionó que, en las coberturas, sus compañeros siempre la cuidan, lo que considera un trato beneficioso para ella. La Doctora Castañeda, por otro lado, considera que uno de los problemas es que las mujeres no se dan cuenta del machismo que viven. “Muchas dicen que hay equidad, porque hay muchas mujeres trabajando en los medios, pero no ven los puestos que tienen, la mayoría de los jefes son hombres, el sueldo, las actividades que realizan respecto a sus compañeros varones o si sus opiniones son tomadas en cuenta. No es que sean tontas, sino que a nadie nos gusta sentirnos víctimas”, dijo. 

Otra dificultad que las mujeres que hacen periodismo deportivo enfrentan es el hecho de que tienen que hacer un mayor esfuerzo por demostrar que saben de deportes. “Siento que algunas de las personas son un poco escépticas sobre los conocimientos que podemos tener las mujeres, especialmente en el fútbol, si te prestan atención, pero primero debes aclararles qué haces y para quién trabajas para darle valor a lo que haces, para que ellos te tomen enserio”, mencionó Ana Cruz Manjarrez, sobre el trato con los deportistas y las fuentes que cubre en su trabajo como reportera. 

Las actitudes machistas no solo son realizadas por hombres. Abigail Parra, reportera en MedioTiempo, dijo que muchas mujeres también cuestionan los conocimientos y el trabajo de sus colegas al decir que tienen un puesto o que consiguen una entrevista por “levantar las nalgas”. 

Las mujeres periodistas siguen sin ser tratadas como lo que son: periodistas. Se les sigue viendo como el atractivo visual de los programas, principalmente en la televisión. Es importante identificar y erradicar las muestras de machismo que no solo sufren las mujeres, sino también los hombres que no representan la masculinidad hegemónica y las personas de la diversidad sexual, para comenzar a modificar ciertos comportamientos que deriven, algún día, en un contexto social y deportivo capaz de incluir y dar voz a un grupo de periodistas más diverso, en el que el valor profesional de la persona prevalezca por sobre otros menesteres.

 

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