martes, 20 septiembre, 2022
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Por Matías Chircoff

El 2 de abril de 1982 quedó grabado a fuego en la memoria de todos los argentinos: ese día estalló la Guerra de Malvinas, donde no solo se perdieron la vida de muchísimas personas, sino también se abandonaron historias, presentes y futuros. Una de las tantas marcas que quedaron se posaron en el futbolista Luis Escobedo, que abandonó su posición profesional y fue a las islas a combatir.

 

 

Una vieja historia

Las Islas Malvinas son un territorio que está ubicado a 600 kilómetros de la costa patagónica, más precisamente en el Mar Argentino. Su extensión territorial alcanza los 11.718 km2 y la componen un total de dos cuerpos grandes de tierra y 200 más pequeños. Estos dos más resonantes son la Gran Malvina y la Isla Soledad. 

El conflicto por el territorio comenzó mucho antes que el inicio de la guerra: Luis Vernet fue declarado Gobernador de las islas el 10 de junio de 1829, pero cuatro años más tarde fueron usurpadas por los británicos. Justamente el 2 de abril (fecha ya mencionada) se dio lugar a la Operación Rosario, donde el ejército argentino tomó posesión nuevamente de las islas, pero ¿qué pasaba dentro del país en ese entonces?

Desde el 24 de marzo de 1976, Argentina se encontraba en un gobierno de facto que depuso los poderes constitucionales y bajó al gobierno de turno: con la salida de María Estela Martínez de Perón tomaron su cargo Jorge Rafael Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti de la junta militar. La Guerra de Malvinas fue uno de los últimos manotazos de ahogado para salvar un gobierno que se encontraba en baja de popularidad. Este golpe de estado duró hasta diciembre de 1983, donde se restableció la democracia con la llegada de Alfonsín.

 

 

 

Cambio de vida

Miles de personas, obligadas, dejaron sus vidas cotidianas para sumergirse en la Guerra de Malvinas, que duró 74 días, pero arrojó números aterradores: 649 muertos en combate y $1.630 millones de dólares de pérdida para el país. Entre todos los combatientes apareció la figura de Luis Escobedo, futbolista nacido en Santiago del Estero, pero criado en el Gran Buenos Aires, donde comenzó su carrera deportiva. 

Los primeros pases con la pelota los hizo con la camiseta de Los Andes, donde debutó en Primera División a los 17 años. El lateral derecho realizó todas las divisiones inferiores en el equipo de Lomas de Zamora, hasta llegar a entrenar con el plantel superior. Con 18, fue llevado al servicio militar obligatorio hasta 1982, donde finalizó el plazo y volvió a entrenarse con el equipo. 

Solo pasaron 25 días para que vuelva a quedar separado del ámbito deportivo: tras jugar ante San Lorenzo en Reserva, decidió enlistarse en el ejército para viajar al sur y presentarse en las Malvinas, lugar al que llegó el 15 de abril. Desde esa jornada, hasta el final donde regresó, las características en territorio hostil fueron similares: miedo, frío y hambre.  

En medio de la guerra, el Mundial de España. La Selección Argentina (campeona vigente) se apartó en el grupo 3 con Bélgica, Hungría y El Salvador. La celeste y blanca clasificó segunda en su zona, pero quedó afuera en la fase dos del certamen tras perder ante Italia y Brasil.

 

 

El fútbol, una terapia

Tras regresar de las Islas Malvinas volvió a jugar al fútbol en octubre de 1982. Los Andes, club que lo formó, lo recibió con los brazos abiertos. El objetivo era claro: volver a trabajar para tener su dinero y -entre otras cosas- poder comprarles la casa a sus padres.

Luego de jugar en el equipo del sur del Gran Buenos Aires registró pasos por otras instituciones del fútbol argentino: Colón de Santa Fe, Vélez, Racing de Córdoba, Belgrano, Independiente de Mendoza, Tigre, Temperley y Dock Sud. Además, cruzó la cordillera y disputó partidos con la camiseta de Wanderers de Chile. Se retiró de la disciplina profesional en el 2000, pero continuó en actividad: hizo el curso de técnico y disputó torneos de veteranos para “El Gasolero” y “El Taladro”.

En el deporte encontró -un poco- de lo que dejó su vida pasada, así como tantos otros. Sin embargo, no todos encontraron una salida tras el regreso. Tras la firma de rendición el 14 de junio, Escobedo volvió al continente en el rompehielos Almirante Irizar junto con otros tantos, pese a la deposición de las armas, luego de la firma del tratado se contabilizaron más de 600 suicidios de soldados que regresaron en condiciones completamente deplorables de salud física y mental.

 

 

 

El regreso

En marzo de 2019, Luís volvió a las Islas Malvinas por primera vez. Allí, en conjunto con otros excombatientes, vivieron una historia particular, ya que fueron detenidos: realizaron una expedición y se acercaron al Cementerio Darwin, donde descansan los caídos argentinos. En ese momento agitaron una bandera argentina y al día siguiente la policía local se acercó al sitio donde se estaban hospedando y quedaron recluidos dos noches. Tras entablar diálogos con militares ingleses de la zona, comprendieron su pasado y fueron liberados.

Luego de su estadía en Malvinas, Luís Escobedo volvió al continente y se ocupó de su vida familiar y hasta llegó a jugar para la selección nacional de veteranos, sin embargo, siempre quedará en su recuerdo como en un corto lapso de tiempo pasó de la pelota al fusil.

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