jueves, 3 octubre, 2019
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Siempre que se habla de CONIFA hay un tema que sale a colación. Pues bien, a pesar de que toda esta actividad suene como una acción “inofensiva”, hay que reconocer que esta organización le otorga una notable importancia a las regiones con intereses separatistas y, en particular, a las respaldadas por Rusia.

Ejemplo claro de ello es el conocido caso de Kárpatalya, la región de Ucrania habitada por una gran comunidad de personas de origen húngaro y vigente campeón del Mundial organizado por CONIFA. Bueno, no todo fue triunfo y reconocimiento. Resulta que Igor Zhdanov, entonces ministro ucraniano de deportes, le pidió al Servicio de Seguridad de ese país que respondiera adecuadamente a semejante acto tan franco de separatismo deportivo. Aparte de ello, resaltó la necesidad de interrogar a los jugadores del equipo… todo esto por Facebook.

Recordar que dos regiones como Donetsk y Luhansk también son miembros de CONIFA, y que esta organización las describe como ‘estados independientes’. Veamos el contexto. Tras la anexión rusa de Crimea en febrero de 2014, las fuerzas respaldadas por Rusia entraron en zonas más grandes del este de Ucrania y tomaron el control de los distritos de Donetsk y Luhansk. Varios miles de personas murieron en choques violentos, y el conflicto continúa inclusive hasta hoy.

El presidente de la Asociación de Fútbol de Luhansk es Manolis Pilavov, el propio alcalde de la ciudad. Al igual que Donetsk, fue tomada por los rebeldes hace ya cinco años y hoy se ejecuta como un estado de facto apoyado por la cercana Rusia. Ambos equipos estaban anunciados para participar en la Copa Europea de este junio en Artsakh pero finalmente se retirarían a pocos días de comenzar el mismo.

Inicialmente serían 12 los equipos que participarían en el torneo. Por distintas razones Cerdeña, Condado de Niza y los mencionados equipos de Donetsk PR y Luhansk PR terminaron saliendo de la Copa sin dar mayores explicaciones. La organización argumentaba que franceses e italianos se retiraron por presiones diplomáticas de Azerbaiyán, mientras que los representantes del Donbass lo hicieron por falta de recursos económicos.

Entre los participantes de la mencionada Copa se encontraban Osetia del Sur y Abjasia, dos regiones consideradas internacionalmente que aún forman parte de Georgia pero hoy en día se presentan como regiones de facto no reconocidos. Este tema no es fácil de tratar y los que rigen este deporte lo saben.

El hecho de pertenecer a determinadas organizaciones ocasiona que el fútbol tenga un impacto en la política. Toca hablar de la pequeña y montañosa república de Osetia del Sur. Precisamente a finales de septiembre de este mismo año, con motivo de la celebración de la independencia de la región, se celebró un partido entre el equipo local y el mencionado seleccionado de Luhansk.

La región tiene un historial de producción de goleadores de CONIFA ya que, aparte del logro alcanzado por Bartradz Gurtsiev en este 2019, su delantero Artur Yelbayev fue el primer máximo goleador de un Mundial CONIFA en 2014. Yelbayev también fue máximo goleador de la Copa rusa un par de años atrás y había tenido buenas actuaciones con el Alania.

Hablando de Gurtsiev, el delantero que hace vida en la Tercera rusa, fue clave en el título obtenido ante la pujante Armenia Occidental. Al crecer en Krasnodar, en el sur de Rusia, Gurtsiev se enamoró del fútbol a una edad temprana y con sólo 13 años dejó la escuela para unirse a la Academia de Fútbol de Krasnodar.

Un momento especial fue cuando se enfrentaron ambos equipos ‘hermanos’, tanto Osetia como Abjasia. Bajo una incesante lluvia los anfitriones tomaron la iniciativa desde el principio, cuando Almaskhan Dzheniya cabeceó correctamente un tiro libre de Astamur Tarba. Poco después un penalty pondría el 2-0 definitivo. Abjasia conseguía cómodamente la victoria.

Después del partido, los veteranos de la guerra de Abjasia recibieron regalos de la Federación y el entonces presidente del Comité de Deportes de Osetia del Sur, Sergey Zasseev, declaró que «ésta es una fecha histórica, ya que en veinte años nuestros equipos no se habían reunido nunca. Esto permanecerá siempre en la historia».

Pues bien, el deporte en la Unión Soviética estaba estructurado en sociedades deportivas voluntarias. Nueve de ellas atravesaban toda la URSS y representaban a diferentes sectores de trabajo o sindicatos. Entre éstas se encontraba la SKA, que agrupaba a los militares del Ejército Rojo y dio lugar, entre otras instituciones deportivas al CSKA Moscú (Club Deportivo del Ejército Rojo) y la sociedad deportiva Dínamo, cuyos miembros formaban parte de la policía soviética.

Más allá de estas unidades comunes a la URSS, existían otras 30 propias de las quince Repúblicas Socialistas Soviéticas –dos por cada una de ellas-. La Ucrania soviética, por ejemplo, contaba con la sociedad deportiva Avanhard (del francés ‘avant-garde’, que significa vanguardia).

El estadio de Zorya Luhansk, el equipo profesional de la región, trae recuerdos de otra época, la del pan y vino en era soviética. Recientemente fue sede de un partido amistoso “peculiar”. Se llamaba igualmente Avanhard, denominado como el estadio que debió haber sido inaugurado el 1 de mayo de 1986. Aquel Día del Trabajador, día de celebración para Prípyat, ciudad que quedó sepultada tras la tragedia de Chernobyl.

Hay otro del mismo nombre en la ciudad rusa de Vyborg, que curiosamente fue inaugurado cuando esta zona pertenecía a Finlandia. Era sede del FC Sudet y estaba planeado que albergara algunos partidos de los cancelados Juegos Olímpicos de 1940. Sufrió daños durante la II Guerra Mundial y, luego de ésta, Vyborg fue cedido a la Unión Soviética.

Esta temporada la zona tuvo actividad internacional, cuando Zorya Luhansk disputó la última fase previa de Europa League ante Espanyol. Fundado en 1923 por los trabajadores de una fábrica locomotora, este equipo tuvo altas y bajas hasta la llegada de una productiva década de los 70′, con un inesperado título de la Liga soviética de 1972, además de dos subcampeonatos en la Copa (cayendo ante Dínamo Kíev y Ararat Ereván). Ya años antes había tomado cierta relevancia tras ser “apadrinados” por el secretario del Partido Comunista cuando la ciudad era conocida como Voroshilovgrado, Vladímir Shevchenko.

Actualmente viven exiliados ya que Luhansk, limítrofe con Rusia, sigue siendo escenario del comentado conflicto. Todo ello obliga al club a jugar muy lejos de su hogar, en Zaporizhia, separada por casi quinientos kilómetros. Curiosamente la palabra zoryá significa ‘aurora’. El fútbol nunca deja de sorprendernos por estas latitudes. Sobrevivir y triunfar, todo una gesta.

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Juan Zavala
Venezolano del 96. Literatura, geopolítica y deportes. Contando aquellas historias que tanto nos apasionan desde otro punto de vista.

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