viernes, 3 abril, 2020
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Asia es especial. Esta parte del mundo siempre nos ofrece relatos fantásticos, atrayentes. Pues bien, en muchas ocasiones esto se traslada al terreno futbolístico. Como el hecho de que un club haya jugado en tres ligas profesionales de diferentes países en ocho años. Claro está, primero hay que contextualizar para lograr entender siquiera este extraño fenómeno.

La situación nos ubica en Singapur. Este pequeño país, donde conviven pueblos de diferente origen y en el que hay hasta cuatro idiomas oficiales, no es especialmente conocido por su desarrollo deportivo. Mucho menos futbolístico. Su liga profesional apenas fue establecida en 1996, aunque sus equipos hayan estado compitiendo en la Copa de Malasia desde principios de la década de los 20′. La creación de un campeonato propio no contribuyó a aumentar el interés de los aficionados ni de los medios de comunicación, por lo que la Federación decidió tomar cartas en el asunto.

Siguiendo una práctica relativamente común de la zona, comenzaron a invitar a equipos “extranjeros” a la entonces S. League. El primero fue Sinchi de China, cuya influencia fue tan notable que jugadores como Qiu Li y Shi Jiayi incluso obtuvieron la ciudadanía y lograron disputar partidos con la selección nacional de Singapur, lo que le abrió las puertas a un gran número de otros clubes.

Lo llamativo de esto es que los foráneos comenzaron a dominar la liga, a pesar de que en competencias internacionales la representación está limitada a los clubes de Singapur. El equipo singapurense mejor ubicado en la tabla puede elegir el torneo en el que va a participar, ya sea la segunda ronda preliminar de la AFC Champions League o la fase de grupos de AFC Cup. Y el segundo mejor pasa directamente a la fase de grupos de la AFC Cup.

Con el torneo de 2019 son cinco las ligas consecutivas que gana un equipo extranjero, algo único en el planeta fútbol. DPMM, club proveniente del Sultanato de Brúnei, fue el último campeón. Cortó una racha de tres campeonatos seguidos del Albirex, el filial del club que hace vida actualmente en la Segunda División nipona, logrando el apoyo de la numerosa comunidad japonesa en el país. Lo curioso es que, a pesar de su juventud (no llega a las dos décadas como club profesional), el club de Brunei tiene una historia vibrante.

Disputó algunas campañas en su país, obteniendo par de títulos, hasta que decidieron irse a Malasia, donde aterrizaron en la Segunda División. Rápidamente ascendieron a la Superliga, quedando terceros. En 2009 volvieron a cambiar de país y Singapur los aceptó aquel mismo año en la Primera División. El éxito fue inmediato, a la vez que efímero. FIFA suspendió al Sultanato de toda actividad futbolística debido a la constante interferencia gubernamental en la Federación (algo que el organismo internacional prohíbe) y el club terminó expulsado de la liga. Cuando lograron volver nada cambió. Campeones en 2015.

Hubo intención del equipo en volver a la liga malaya, aunque la Federación de ese país indicó que DPMM debía jugar como local en Malasia y que su plantel estuviera compuesto de jugadores nacionales, con los jugadores del Sultanado relegados a “importados”. DPMM rechazó de plano esta situación. Algo similar ocurrió con la liga de Indonesia, aunque tampoco descartaron al campeonato tailandés. Su DT Adrian Pennock es un ex-portero inglés que tuvo experiencias en Ligue One y National League antes de llegar al club, que este pasado septiembre se coronó campeón de la hoy conocida como SPL tras empatar ante Geyland International. Ah, Sureste asiático.

Étoile FC (campeón en 2010), Sporting Afrique y Yishun Super Reds, equipos compuestos de jugadores franceses, africanos y surcoreanos respectivamente, también tuvieron su accionar en la liga. Malasia y Singapur han tenido acuerdos que han permitido el intercambio de equipos juveniles de los campeonatos de ambos países. Los caminos para lograr crecer son distintos y cada quien los aprovecha a su modo. En Singapur los invitados mandan en casa, por lo menos en lo que a fútbol se refiere. En marzo vuelve la acción.

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Juan Zavala
Venezolano del 96. Literatura, geopolítica y deportes. Contando aquellas historias que tanto nos apasionan desde otro punto de vista.

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