sábado, 24 octubre, 2020
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El impacto del Dream Team original (el de Barcelona 1992) fue masivo y global, algo que difícilmente pueda ser explicado con simples estadísticas. Tras el fracaso que significó no llegar a la final de Seúl 1988, las cúpulas de la NBA y de USA Basketball aprovecharon que los Juegos Olímpicos se habían abierto al profesionalismo para llevar una plantilla sencillamente fenomenal y sumamente carismática. Los Jordan, Pippen, Bird, Magic, Malone y compañía no solo arrasaron con sus rivales adentro de la pista, sino que se llevaron la adoración de estos, el público y hasta de niños y adolescentes que tendrían como objetivo alcanzar la mejor liga del mundo, una que comenzaba a abrirles las puertas. Ya nada fue igual. 

Boris Stankovic, Secretario General de la FIBA, explicaría: “Nuestra competencia estaba cerrada a los jugadores de la NBA, pero a nadie más. Eso parece inmoral. Lo segundo es muy simple. Nuestra sensación es que solo jugando con los mejores jugadores del mundo pueden progresar todos los demás. Si eres de otro país y puedes correr una carrera contra Carl Lewis, tal vez no tengas la oportunidad. Pero aún quieres correr “.  

Fue por esta razón que el impacto fue tan grande en su momento: no solo los mejores jugadores de la mejor liga del mundo tuvieron la oportunidad de competir como un equipo, sino que esta unión trajo beneficios para ambas partes: la NBA se abrió al mundo, drafteando jugadores que distintos países, los cuales hicieron todavía más popular a la liga norteamericana, mientras que la FIBA entendió esta medida como algo necesario para hacer crecer el nivel del baloncesto a nivel mundial, ya que tener eventos con selecciones más competitivas aumentaría la visibilidad de los mismos.

Esto lo entendieron dos jugadores del Equipo de Ensueño original, Michael Jordan y Charles Barkley, quienes expresaron que ellos dominarían durante los siguientes 10 años, pero que a partir del 2004 comenzarían a tener serios problemas. Estuvieron en lo cierto: Estados Unidos ganó el oro en Sydney 2000, pero luego pasó tres certámenes (los Mundiales del 2002 y 2006 y los Juegos de Atenas en el 2004) sin poder siquiera llegar a la final, cayendo justamente ante los mismos niños y adolescentes que habían quedado fascinados con aquellos seres que parecían provenir de una galaxia muy muy lejana.  

Por lo pronto, faltaba una eternidad para aquel declive –y posterior resurrección-, por lo que la selección de los Estados Unidos siguió demostrando, a lo largo de la década, que eran el mejor equipo del mundo y con diferencia. Aunque la única pega fue que los llamados Dream Team II y III” dominaron, , pero no llamaron tanto la atención como el equipo original.  

 

Primer objetivo: Canadá 1994 

Para Estados Unidos, los Mundiales siempre fueron un evento menor, un estorbo en medio del ciclo olímpico. Muestra de esto es que de 11 torneos disputados hasta 1990 solo habían podido ganar dos (1954 y 1986), terminando algunas veces, incluso, fuera del podio. Pero tras la exhibición realizada en Barcelona 92, lo mínimo que podía hacer la USA Basketball era llevar un conjunto poderoso, capaz de dejarle en claro al mundo quienes eran los que mandaban.  

No se repitieron nombres con respecto al torneo disputado en tierras catalanas, buscando oxigenar al equipo. Don Nelson, entrenador de los Golden State Warriors (equipo que lejos estaba de ser uno de los grandes dominadores del juego como vivimos en la década pasada, pero al que logró dejar en un par de semifinales de Conferencia, además de haber sido escogido como mejor entrenador en 1992), decidió armar un grupo mixto, con jugadores jóvenes y otros tantos veteranos, llevando a tierras canadienses al siguiente conjunto: Derrick Coleman, Joe Dumars, Kevin Johnson, Larry Johnson, Shawn Kemp, Dan MajerleReggie Miller, Alonzo Mourning, Shaquille O´Neil, Mark Price, Steve Smith y Dominique Wilkins. 

La idea era simple: buscar primero a aquellas estrellas que no habían podido ingresar al grupo de 12 de dos años atrás para luego si llamar a aquellos jóvenes cuyo futuro era más que promisorio. Así, los primeros en recibir una llamada fueron los jugadores de Detroit Pistons Isaiah Thomas –el mejor en quedarse afuera del Dream Team original, en parte debido al resentimiento que le tenían varios jugadores- y Dumars, además de Wilkins (Atlanta Hawks), Majerle (Phoenix Suns), Miller (Indiana Pacers) y Price (Cleveland Cavaliers). Todos aceptaron formar parte de un nuevo grupo que buscaría nuevamente quedar en la historia, aunque el que no pudo tener su revancha fue el propio Thomas, lesionado, al igual que Tim Hardaway. 

 Para este conjunto, la experiencia más importante no sería el Mundial en sí, sino los entrenamientos, que eran tan duros como lo podía ser un encuentro de NBA regular. Al igual que sus predecesores, los nuevos seleccionados aprovecharon la experiencia para divertirse, competir y aprender de sus pares. Sin embargo, si este equipo se mantiene a bajo las sombras fue por el carácter rebelde de varios de sus componentes, buscando ganar, es verdad, pero de una manera un tanto menos honorable. Vincent Thomas, de Bleacher Report, lo relata de la siguiente manera: “Lo que resultó fueron algunos de los destellos introductorios a una estética cultural que definiría a la NBA de finales de los 90 y principios de los 2000: gruñir después de rebotes y volcadas, colgarse de los aros para puntuar (Kemp se agarró infamemente de la entrepierna después de una volcada, algo que había hecho muchas veces antes en los juegos de la NBA, pero parecía desfavorable para el contexto diplomático del juego internacional), golpearse el pecho, trash-talking…”. 

Las eternas comparaciones nunca ayudaron a un equipo que arrasó con prácticamente todos sus rivales. Y era entendible: el primer Dream Team fue el cometa Halley apareciendo una vez en la vida, mientras que el USA II era un eclipse: pasa cada cierto tiempo y es maravilloso, es verdad, pero uno no siente que se perdió de algo tan trascendental. 

El campeón olímpico arrancó su andadura en el Grupo A derrotando a España (115-100), China (132-76) y Brasil (105-82) en el Copps Coliseum de Ontario, culminando con una abismal diferencia de +93. Con la máquina ya aceitada irían por más: en el Grupo I –segunda ronda- rompieron la poca resistencia de conjuntos en teoría más fuertes: Australia (130-74), Puerto Rico (134-83) y Rusia (111-94) solo ayudaron a que el USA Team de Shaq y compañía se fueran hasta un +124 en el Maple Leaf Gardens de Toronto. 

En el horizonte parecía repetirse la final olímpica, con una Croacia que también había barrido a sus rivales y que tenía a jugadores de la talla de Toni Kukoc y Dino Radja. Sin embargo, Rusia, con un enorme Serguei Bazarevitch (16 puntos y 5 rebotes) venció a los balcánicos por 66-64, pasando a la final. Pese al golpe, nada tendrían que hacer ante el poderío de los Estados Unidos (que había dejado afuera a Grecia con un inapelable 97-58), y que sumaron nada menos que 73 puntos en la primera mitad, ganando el pleito por 137-91, siendo la única vez que un equipo superó los 130 puntos en una final (en España 2014 los estadounidenses alcanzarían los 129 ante Serbia). Aquel día, el veterano Wilkins terminó con 20 puntos en apenas 22 minutos de juego. Nelson fue salomónico, haciendo que todos tuvieran al menos dos dígitos de minutos en pista. O´ Neal, que ya comenzaba a demostrar su enorme dominio bajo el aro, ayudó con 18 puntos y 10 rebotes. 

El equipo de Nelson terminó con una media de 36.5 puntos de diferencia por partido y con Shaq siendo el máximo anotador con 18 del team (además de máximo rebotero con 8.5), finalmente escogido como el MVP del torneo y compartiendo equipo en el quinteto ideal junto a Reggie Miller (segundo máximo anotador con 17.1) y Shawn Kemp. Pese a no ser tan recordados como seleccionado, varios de sus miembros tuvieron o cerraron sus carreras de una forma magistral, con Dumars, Wilkins, Miller, O´Neal siendo parte del Hall of Fame. Curiosamente, EEUU no volvió a ganar un Mundial hasta el 2010. 

 

En casa hay que ganar, siempre 

Lenny Wilkens, que dirigía desde finales de la década de los 60´ y que actualmente se encontraba en Atlanta (a los que llevó hasta las semifinales de Conferencia en 1996 y que había sido coach del año en 1994), fue el encargado de defender el oro olímpico conseguido cuatro años atrás en casa. Los Juegos del 96 mantienen su fama de polémicos, ya que aquel año era el Centenario del magno evento y todo el mundo esperaba que se realizaran en Atenas y no en la cuna de la Coca Cola, más teniendo en cuenta que los Estados Unidos habían albergado este evento hacía poco tiempo, en 1984. 

La novedad de este equipo era que, a diferencia del campeón mundial, esta vez sí que volverían algunos medallistas de Barcelona: Scottie Pippen, David Robinson, John Stockton y Karl Malone, John Stockton, a los que se les sumarían Penny Hardaway, Reggie Miller, Grant Hill, Glenn Robinson, Shaquille O’Neal y Hakeem Olajuwon. Había 10 nombres sobre 12 posibles plazas, aunque la base ya estaba armada e ilusionaba bastante.  

Se especuló con la posibilidad de que Michael Jordan fuera nuevamente el líder de este equipo. El retornado Bull -un año antes había vuelto a la franquicia tras su primer retiro- había ganado el oro en Los Ángeles 1984 y ésta era una oportunidad especial para que el público norteamericano lo viera con el uniforme del Dream Team, aunque finalmente desistió, ya que consideró que había otros grandes jugadores que se merecían aquella oportunidad. Incluso se quejó por la no convocatoria de Shawn Kemp. Finalmente, los otros dos jugadores convocados por la USA Basketball fueron Charles Barkley (otro retorno del seleccionado del 92) y Mitch Richmond. El que faltó entre todos ellos fuea Glenn Robinson por lesión, siendo reemplazado por Gary Payton 

A diferencia de 1994, el equipo de Atlanta era sumamente experimentado, con 8 de los 12 jugadores teniendo 30 o más años. Sin embargo, nuevamente les faltaba algo: un líder. Este fue un mal que todos los equipos de ensueño sufrieron tras 1992 y que recién sería solventado en el 2008, gracias a Kobe Bryant y LeBron James. En estos primeros torneos no fue necesaria una guía firme debido a la enorme diferencia que había con respecto a sus rivales, pero la caída del seleccionado estadounidense en la década de los 2000 puede explicarse, en parte, por esa falta de liderazgo. Era un gran festival de ego. Algunos incluso boicoteaban las prácticas porque no estaban felices con su tiempo de juego. Era ridículo”, expresaría tiempo después Barkley, agregando que: “Michael, Magic y Larry compartían el balón. Compartían las luces. Y por eso, fue una gran experiencia de vida”. 

Los 12 clasificados para los Juegos se dividieron en dos grupos de seis equipos, pasando los mejores cuatro a cuartos de final. Había varios conjuntos que buscaban alcanzar la final, sabiendo que el primer puesto estaba prácticamente vedado: Australia (Andrew Gaze), Croacia (Dino Radja, Toni Kukoc), Lituania (Arturas KarnisovasArvydas Savonis, Rimas KurtinaitisSarunas Marciulionis) y Yugoslavia (Dejan BodirogaSasa DjordevicVlade Divac). Sin dudas, iba a ser una cita sumamente interesante.  

Estados Unidos nuevamente arrasó a sus rivales en la primera ronda: 96-68 a Argentina, 87-54 a Angola, 104-82 a Lituania, 133-70 a China (24 de Pippen, único en superar los 20 puntos en la primera ronda en el equipo) y 102-71 a Croacia. La rotación, como siempre, era la norma. Igualmente, con seleccionado “A” o “B” el dueño de casa vapuleaba al que se le pusiera enfrente. El grupo tuvo, sin embargo, emociones fuertes por el lado de los demás conjuntos. Lituania derrotó a Croacia por 83-81 en TS con 20 puntos y 14 rebotes de Sabonis, pero luego cayó ante la Argentina por 65-61 (25 de Espil), en lo que fue uno de los grandes triunfos de la albiceleste antes de la llegada de la Generación Dorada. Sin embargo, aquello no les alcanzó para pasar de ronda, ya que China los sorprendió con un increíble 87-77. 

En el Grupo B se dio la lógica: Yugoslavia (en realidad, la unión entre Serbia y Montenegro) ganó todos sus partidos, siendo seguidos por una Australia que comenzaba a resarcirse del mal Mundial anterior. Grecia sería tercera tras vencer a Brasil en el partido clave 89-87 con 36 de Nikos Oikonomou, mientras que los sudamericanos, que mantenían en sus filas al inoxidable Oscar Schmidt (goleador del torneo con 27.4 puntos de media) y dejaron en la cuneta a Puerto Rico y Corea del Sur.  

En los cuartos de final se dieron tres resultados lógicos: Lituania 99-66 Grecia, Yugoslavia 128-61 China y Estados Unidos 98-75 Brasil (que tuvo a un gran Shaq en defensa, bajando 11 rebotes; sin embargo, todo el mundo aplaudió a un Schmidt que se despidió con 26 puntos, anotando ante todo el que se le pusiera enfrente). El que dio el golpe fue el representante oceánico, que venció a Croacia por 73-71 con 26 de Gaze, un enorme jugador que apenas si pudo pisar la NBA (Washington Bullets en 1993-1994 y San Antonio Spurs en 1998-1999, donde se llevó el anillo). 

En las semifinales Yugoslavia superó a Lituania 66-58 con 19 de Danilovic, mientras que los de Wilkens despacharon sin problemas a Australia por 103-71 (Barkley sumó 24 puntos y 11 rebotes y Gaze se fue hasta las 25 unidades, aunque sin éxito). Así, había una gran final entre dos equipos que mantenían una intensa rivalidad deportiva desde la época de la Guerra Fría, aunque los yugoslavos no tuvieran a su equipo más potente. Quizás eso fue lo único malo de la década: que los Dream Team no pudieron poner a prueba su poderío ante la Unión Soviética o la Yugoslavia unida.  

Pese a todo, nadie se replanteó aquello el 3 de agosto a las 22:00 horas. Era tiempo de revalidar el oro. Los balcánicos lucharon bien y mantuvieron a raya a los locales durante la primera mitad (43-38), con un gran partido de Paspalj, sumados a las ayudas de Bodiroga y Djordjevic. Sin embargo, la capa de superhéroe se la puso Robinson, que alcanzó los 28 puntos en 26 minutos de juego (7 rebotes), con un Stockton aportando 7 asistencias.  

Finalmente, Estados Unidos volvió a tomar lo que por derecho le pertenecía con un 95-69 final, generando la algarabía de todo el público. Los nuevos Dream Team habían tomado la posta del original y alcanzaron el objetivo deseado. Pero los más perspicaces (como Barkley) supieron que esta luna de miel no duraría para siempre. En Sydney 2000 hicieron triplete dorado, pero el equipo de Ray Allen, Vince Carter, Kevin Garnett, Tim Hardaway, Jason Kidd, Alonzo Mourning y Gary Payton apenas pudo vencer a Lituania 85-83 en las semifinales y a Francia en la definición 85-75. Tras esto, sobrevinieron los años de decadencia, con el sexto puesto en el Mundial 2002 y el bronce en los Juegos del 2004 y en el Mundial 2006 como piso (en el Mundial 1998 terminaron terceros, aunque aquella vez fueron con un equipo de universitarios/europeos por el lockout que sufría la NBA). Solo el Redeem Team logró traer a la memoria aquella magia de los Magic, BirdJordan y compañía en 2008. La excelencia no se consigue solo con grandes jugadores.  

 

Fuentes: USA Basketball, New York Times, Bleacher Report, AS, SB Nation, NBC Sports 

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Juan Pablo Gatti
Me estaba por retirar del periodismo -no iba a ser una gran pérdida la verdad- pero TLB apareció para salvarme la vida. Escritor de corazón, podcastero amateur y contador de historias por vocación. Orgulloso del equipo que supimos formar y deseoso por seguir creciendo en este mundo tan competitivo.

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