domingo, 17 octubre, 2021
Banner Top

21 de junio de 1982, estadio José Zorrilla de Valladolid. La Francia de Platini, Six, Bossis, Genghini, Tresor y Amoros estaba jugando un fútbol de alto vuelo ante la humilde pero aguerrida Kuwait. El marcador mostraba un 3-1 inapelable, que pasaría a ser 4-1 gracias a un lindo gol de Giresse. Los kuwaitíes se habían enojado con el árbitro, el soviético Myroslav Stupar, debido a que creían que el hombre del Bordeaux se encontraba fuera de juego. 

En ese momento aconteció uno de los instantes más icónicos de las Copas Mundiales de la FIFA: el jeque Fahad Al-Ahmed Al-Jaber Al-Sabah, presidente de la Federación de Fútbol de su país (y del Comité Olímpico de su patria, entre tantas otras cosas) y hermano del emir de Kuwait, primero les diría a sus muchachos que se fueran del verde césped, para luego bajar al terreno para hablar con el árbitro, sin que nadie le impidiera el paso. No se sabe qué fue lo que le dijo Fahad al colegiado comunista, pero lo cierto es que este terminó anulando el gol de Giresse. Francia, al final, anotó otro tanto antes del final de la mano de Bossis. La FIFA no le permitió a Stupar dirigir más a nivel internacional y multó a los kuwaitíes por “conducta antideportiva”. 

Esos minutos parecen vivir un eterno día de la marmota cada vez que llega un Mundial. Pareciera ser que la actuación de los azules solo se puede resumir en aquel instante bizarro y que solo fueron una mera comparsa dentro del certamen que se llevaría la Italia de Paolo Rossi. Pero nada más lejos de la realidad: aquellos días de junio fueron el pico máximo de un seleccionado que venía haciendo las cosas muy bien desde hacía varios años.

 

 

Los orígenes

Los Al-Azraq debutaron oficialmente como selección en los Juegos Pan Arábicos de 1961, empatando 2-2 con Libia. No destacaron tanto a nivel asiático en aquellos inicios, pero la evolución fue sumamente rápida, ya que apenas una década después los kuwaitíes fueron, primero, la gran fuerza regional, para luego convertirse en uno de los pesos pesados de la AFC.

En 1970 se crea la Copa del Golfo Árabe y Kuwait se llevó nada menos que los primeros cuatro torneos, con un registro de 14 triunfos, 3 empates y ninguna caída, siendo derrotado recién en la quinta edición en 1979 y ante su gran rival, otro conjunto que marcaría una época en aquellos años, Irak. Pero si bien ya estaban asentándose como una gran fuerza dentro del mundo árabe, todavía les faltaba un poco más para meterse en la discusión continental. Y ese empujoncito vendría desde Brasil, de la mano del hombre que tuvo bajo su mandato a uno de los seleccionados más míticos de todos los tiempos en 1970. 

Mario Jorge Lobo Zagallo tomaría las riendas del equipo en 1976, con el objetivo de hacer una buena Copa Asiática. Los azules habían debutado en el certamen cuatro años antes, pero no habían podido atravesar la primera ronda. Sin embargo, bajo el mandato del manager sudamericano la historia cambió radicalmente: tras derrotar en los grupos a China y Malasia y en semis a su némesis Irak en tiempo suplementario, en la final esperaba otro de los conjuntos importantes de la época, Irán. El Team Melli había ganado los dos certámenes anteriores y como local no fallaron, alcanzando un histórico tricampeonato gracias al gol de Ali Parvin a los 71´.

Esa caída, más la sufrida ante Irak dos años después, sirvió para que los azules no se durmieran en sus laureles iniciales, sino todo lo contrario: fueron a por todas. El jeque Fahad había entendido que debía buscar en Brasil al hombre que suplantara a Zagallo, quien se fue en 1978, y así llegó otro gran entrenador como Carlos Alberto Parreira, que aprovechó muy bien las bases sentadas por su coterráneo. 

Primero, el equipo árabe se clasificó para los Juegos Olímpicos de Moscú. Allí le mostraría al mundo su progreso, al vencer a Nigeria (3-1 con un triplete de Faisal Al-Dakhil) y empatar ante Colombia (1-1) y Checoslovaquia (0-0) para meterse en cuartos de final, donde cayeron apenas por 2-1 ante la URSS. Este certamen fue clave, puesto que hasta 12 jugadores del conjunto olímpico luego estarían en la lista final de 1982.

Apenas un mes después de esta gesta disputaron como local la Copa Asiática. Sufrieron mucho para avanzar hasta las semifinales (incluido un severo correctivo por parte de Corea del Sur, que les ganó 0-3), aunque al final se metieron entre los 4 mejores. Y allí comenzaría la magia: primero dejaron en la cuneta a Irán por 2-1 (Jasem Yaqoub) y luego encontraron la gloria eterna al destruir a los surcoreanos con el mismo marcador que los de la península les habían hecho sufrir: 3-0 con dianas de Saad Al Houti y Al-Dakhil (x2), el hombre que apareció en los momentos más importantes.

Jugadores como los propios Al-Dakhil y Yaqoub, sumados a otros nombres como Fathi Kamel, Ahmed Al Tarabulsi y Abdulaziz Al Anabari se convirtieron en verdaderas leyendas, en héroes vanagloriados en su tierra. Zagallo les había mostrado el camino y Parreira los animaría a ir por más: todo ese esfuerzo que sus muchachos estaban realizando solo sería recordado eternamente si lograban meterse en una Copa Mundial. Con esto en mente, se planificó el proceso rumbo a España 1982.

 

También puedes leer:   Rosas en Gerland

 

Las eliminatorias

El torneo a disputarse en tierras ibéricas fue el primero que contó con 24 selecciones, por lo que ahora Asia podía disponer de dos plazas en lugar de una. Sin embargo, aquella confederación compartía el proceso con la de Oceanía, por lo que había más conjuntos en búsqueda de aquellos lugares. Kuwait, obviamente, era uno de los favoritos, más cuando Irán se dio de baja del proceso clasificatorio.

La marea azul comenzó el proceso enmarcado en el Grupo 3, el cual solo se disputó a una sola vuelta, haciendo de cada partido una final. Los primeros dos choques fueron sorteados con claridad (6-0 a Tailandia y 4-0 a Malasia). Sin embargo, el tercer -y último- rival de la zona era un viejo conocido, uno que llegaba con sed de venganza: Corea del Sur. Tras un primer tiempo sin goles, aparecieron los salvadores kuwaitíes: Al-Anbari y Al-Ghanem, a los 50´ y 81´ respectivamente, convertían las dos dianas que metían a su selección en la fase final. Primer obstáculo sorteado con éxito.

Kuwait disputó los primeros tres partidos de la última ronda fuera de casa y con un saldo bastante positivo: triunfo ante Nueva Zelanda 1-2 (con Al-Dakhil y Yaqoub remontando el 1-0 inicial) y Arabia Saudita 0-1 (Al-Anbari), aunque cayó ante China por 3-0. Sin embargo, en casa sería un rival imposible de batir y aquello definiría la eliminatoria: el 1-0 a China (Al-Anbari) y el 2-0 ante Arabia (Al-Dakhil x2) lo clasificaron, por lo que el empate a dos con Nueva Zelanda -la otra clasificada tras vencer a China en un desempate- solo sirvió para decorar aquel gran paso, ganando el grupo con estilo.

 

Que el Jeque no tape lo conseguido

Las eliminatorias finalizaron para Kuwait un 14 de diciembre de 1981, por lo que no había tanto tiempo para planificar amistosos ante selecciones nacionales. Sin embargo, en aquel 1982 mundialista volvió la Copa del Golfo y, nuevamente, Kuwait alzó el trofeo, dejando en claro quien mandaba en la región. Previo al viaje a España la marea azul de Parreira solo jugó un encuentro amistoso ante un seleccionado nacional (antes de jugar el certamen regional habían igualado sin goles ante Islandia), el cual se saldó con un 3-3 en Marruecos ante el local.

Los buenos resultados del seleccionado a lo largo de aquellos años hicieron que incluso alcanzaran el top-30 del ranking ELO, uno que toma en cuenta todos los resultados y la talla de los rivales, dejando en claro que, si bien debían medirse en el grupo mundialista ante tres grandes selecciones como Checoslovaquia, Francia e Inglaterra, estos no debían tomar a los asiáticos a la ligera.

Como se ha dicho anteriormente, el seleccionado árabe se había preparado a conciencia, no solo para convertirse en uno de los grandes del continente, sino para intentar buscar una plaza mundialista. Así lo muestra el informe técnico de la FIFA la previa de aquel conjunto: “Kuwait ha establecido un programa de preparación excelente para el equipo nacional, programa que resultó ser ejemplar tanto a largo plazo, como a plazo medio y corto. Se le dio una atención especial a la preparación a corto plazo del equipo nacional: comenzó con un campo de entrenamiento y partidos en Portugal y, luego, en la segunda fase de esta preparación se pasó a un campo de entrenamiento en Marruecos donde se disputaron partidos contra Manchester City y Nottingham Forest así como el Eintracht Frankfurt. O sea que se trataba, en parte, de equipos que Kuwait tendría que enfrentar en forma de equipo nacional en España. La última fase de la preparación y la aclimatación se realizó en España”.

Finalmente, todo el largo recorrido que inició en aquella primera Copa del Golfo ganada en 1970, llegaba a su punto culmine. El 17 de junio de 1982 Kuwait salió a la cancha para medirse ante Checoslovaquia, seleccionado histórico de los Mundiales y campeón de la Euro apenas seis años atrás. Parreira sabía que su once inicial era inferior a sus tres rivales, por lo que dispuso una táctica que favorecía el contraataque y los toques largos entre los centrales para hacer pasar el tiempo. Ahmed Al-Tarabulsi, Naim Fajah, Mahboud Mubarak, Walid Al-Mubarak, Abdullah Mayuf, Saad Al-Hutti (capitán), Abdulaziz Al-Balushi, Mohamed Karam, Jasem Sultan, Abdulaziz Al-Anbari y Faisal Al-Dakhil fueron los elegidos en aquella jornada por el brasileño. 

Pese a que Panenka convirtió el primer tanto del partido a través de un penal un tanto dudoso (que no ejecutó “a lo Panenka”, algo que pareció sorprender a Al-Tabulsi, ya que se quedó clavado en el centro del arco), el equipo asiático estuvo a la altura del encuentro, jugando de igual a igual y logrando un meritorio empate gracias a un bombazo impresionante desde afuera del área de (¿quién si no?) Al-Dakhil. Incluso antes del gol de checoslovaco, Kuwait pudo ganarlo, cuando un fallo de Hruska dejó con el arco entregado a Al-Anbari, aunque el 10 le pegó y la pelota dio en el palo.

El segundo partido es el más conocido y el que causó los males que vendrían a posteriori. Y es que Francia, que venía de perder 3-1 ante Inglaterra, había visto que los árabes no eran de fiarse y salieron con todo desde el inicio. Aquella mágica generación, que saldría campeona de Europa dos años más tarde pero que fallaría a la hora de levantar la Copa del Mundo, dejó en claro que había un mundo de diferencia entre ambas escuadras. Pese a todo, Kuwait igualmente se mantuvo jugando de forma deportiva y siempre buscando al menos un tanto de consuelo, que llegó gracias a Al-Balushi. 

Pero todo lo que pasó con el Jeque terminaría pesando mucho, ya que no solo fue un momento vergonzoso, sino que pareció un final de ciclo para un seleccionado que supo llenarse de gloria. La despedida (de momento) de los mundiales se produjo ante los ingleses, que contaban con una gran escuadra (de hecho, se dieron el gusto de dejar a Kevin Keegan en el banco para que descanse). Al final la derrota fue por un simple 1-0, algo sumamente digno si lo analizamos en la actualidad. 

Los kuwaitíes ganaron algunas Copas del Golfo más (1986, 1990, 1996 y 1998, obteniendo la última recién en el 2010) y consiguieron sus últimos resultados positivos en la Copa Asiática en 1984 (tercero) y 1996 (cuarto). Los Mundiales, sin embargo, quedaron lejos. Solo en las clasificatorias para Francia 1998 y Alemania 2006 los azules lograron llegar hasta la última ronda, pero en ambas oportunidades fueron colista de zona. 

Me despido con las palabras finales que Ali Khaled escribió en Arab News para rememorar aquel conjunto impresionante que no pudo mantener el tipo con el tiempo: “Fue un final triste para el primer gran equipo del Golfo. Aunque no estaba claro en ese momento, el fútbol kuwaití, a pesar de varias victorias más en la Copa del Golfo, había alcanzado su punto máximo. El partido contra Francia comenzó una recesión de la que la selección nacional nunca se ha recuperado hasta el día de hoy. Sin embargo, a los ojos de quienes vivieron para ver sus actos heroicos durante una década, el recuerdo de la generación dorada de Kuwait perdurará para siempre”.

  • ¡Hola! Esperamos que hayas disfrutado del artículo. Antes de que te vayas queremos recordarte que estamos preparando cosas grandes, pero necesitamos la ayuda de nuestros lectores para hacerlas realidad. Por eso, si te gusta lo que hacemos en The Line Breaker, abrimos un canal para que consideres invitarnos a un café y así ayudarnos a mantenernos en pie.
(Visited 76 times, 23 visits today)
Tags: , , , , ,
Me estaba por retirar del periodismo -no iba a ser una gran pérdida la verdad- pero TLB apareció para salvarme la vida. Escritor de corazón, podcastero amateur y contador de historias por vocación. Orgulloso del equipo que supimos formar y deseoso por seguir creciendo en este mundo tan competitivo.

Related Article

The BreakerLetter

Archivos

Nuestras Redes

INSTAGRAM

Mis Marcadores