jueves, 23 septiembre, 2021
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Los caminos hacia la élite son complejos. Nadie conoce la receta para el éxito. Suerte y esfuerzo se armonizan en un cóctel perfecto que permite solo a los elegidos probar los sabores más dulces del éxito. La suerte, para aquellos que crean en ella, es algo arbitrario, mientras que el esfuerzo, para aquellos que depositen sus esperanzas en él, no se negocia. La cantidad exacta de cada componente puede variar dependiendo del sujeto, menos para el protagonista de esta historia; para él, el esfuerzo y dedicación juegan un peso fundamental. No es de buen recibo catalogar a una persona que ha dedicado la mayor parte de su vida a entrenar y desarrollarse como alguien suertudo. Ese es el caso de Lonnie Walker IV, jugador de los San Antonio Spurs.

Elegido en la 18º posición del Draft, Walker IV comenzó su andadura en la NBA en el verano de 2018. Fue duro el camino que tuvo que recorrer. Su etapa en la mejor liga del mundo, que justo acababa de comenzar, no era sino un premio al esfuerzo y a la superación. Nació en la ciudad reconocida en 2011 como la más pobre de los Estados Unidos, Reading, localidad del estado de Pennsylvania que crecer a Lonnie Walker IV. Una ciudad calificada con una ‘F’ (nota más baja) en materias de educación, empleo, crimen y vivienda; además de poseer un 16% más de criminalidad en comparación con el resto del país.

En un breve documental realizado por los mismos San Antonio Spurs (Spurs Stories: Lonnie Walker IV), el jugador narra que la pobreza en su niñez era tal que había noches en las que no había nada para cenar. La vida familiar influyó mucho en el desarrollo del joven Lonnie; a los 12 años, tuvo que lidiar con un aviso de condena a su madre, situación que logró superar con el empeño de su padre. Lonnie Walker III fue el mentor y la figura que forjó los ideales de esfuerzo en su hijo. En el mismo documental, relata las numerosas actividades físicas a las que su padre le obligaba: desde practicar el salto vertical, a subir empinadas cuestas en las avenidas de Reading que vieron crecer al pequeño Lonnie a base de sudor y esfuerzo.

La educación fue para Lonnie Walker padre un pilar fundamental y por ello presionaba a su hijo a dedicar una hora de lectura y otra de escritura diariamente. Los valores que forjaron los padres de Lonnie Walker III (en especial la madre, abuela de Lonnie Walker IV) siguieron vigentes en la familia y permitieron driblar las penurias que vivían a diario miles de jóvenes en la calle.

La ciudad de Reading convirtió a Lonnie en lo que es hoy en día. Especialmente, su etapa de instituto: en baloncesto, llevó a sus ‘Red Knights’ de Reading a alzarse con el campeonato estatal por primera vez en su historia, además de convertirse en su máximo anotador. Fue tal la influencia que, cuando terminó su etapa como estudiante en High School, Lonnie envió una carta a todos y cada uno de sus compañeros antes de marcharse a jugar con los Hurricanes de la Universidad de Miami. Una muestra de pertenencia que le ha permitido ser considerado como un ídolo.

Lonnie Walker es ejemplo de superación en su ciudad, un modelo para todos y cada uno de los niños que viven en la pobreza, la fiel prueba de que es posible salir de ahí mediante esfuerzo y educación. Pese al éxito, no olvida sus raíces, pues organiza un campus gratuito para los jóvenes de Reading, en lo que entre otras muchas cosas enseña que siempre hay luz al final del túnel.

Pero la influencia de Lonnie Walker IV va más allá de los terrenos de juego. Catalogado por Gregg Popovich, como una persona “muy inteligente, madura y positiva, pese a sólo tener 20 años”, Walker IV ha sido ejemplo poniendo sobre la mesa temas tan escabrosos como lo es el abuso infantil. El pasado verano, Lonnie Walker IV fue noticia al cortarse su llamativo corte de pelo que lo caracterizaba y definía. Antes del comienzo de la burbuja en Orlando publicó en Instagram el vídeo en el que se muestra como pone fin a su peculiar peinado. A su vez, adjuntó un texto en el que ilustraba que el motivo de haber tenido el pelo tan largo era a modo de defensa personal. La forma tan peculiar de su pelo no era más que un dispositivo de camuflaje y autoprotección de cara a los abusos que recibió en quinto grado. “Fui acosado sexualmente, violado, abusado, incluso me acostumbré porque a esa edad no sabes qué es qué. Era un niño curioso y crédulo que no sabía qué era el mundo real. Tenía la mentalidad de que mi cabello era algo que podía controlar”.

 

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El raparse no fue más que poner fin a esa etapa. “Cortarme el pelo fue más que un corte. Mi cabello era una máscara que escondía la inseguridad, para la que sentía que el mundo no estaba preparado. Pero ahora estoy mejor que nunca. Fuera lo viejo. Dentro lo nuevo”. La nota la escribió en consecuencia de una larga reflexión personal en la pasada cuarentena. Su propio agente emitió un comunicado en el que explicó que era algo con lo que llevaba tiempo lidiando. Una dura situación que, al igual que en su niñez, logró superar. No solo eso, sino que llevó a cabo numerosas iniciativas para recaudar fondos, como por ejemplo la subasta de tres obras que encargó a tres artistas para recaudar fondos en beneficio de Family Violence Prevention Services. Con un carácter de apoyo y amparo para con la comunidad, se la ha visto implicado también en las protestas raciales que han tenido lugar en estos últimos tiempos.

El ejemplo de Lonnie Walker IV pone sobre la mesa la importancia de tratar los temas de abuso infantil y la necesidad de hablar de ellos para combatirlos. Casos como los de Kevin Love y DeMar DeRozan sirvieron para que se comenzara a tratar por parte de la NBA los problemas mentales. Sus testimonios sirvieron para que la organización obligase a los equipos a tener un especialista en su staff.

Con un carácter insumiso por naturaleza, en 2018, antes de comenzar su carrera en la NBA, hablaba de él mismo como “la propia definición de persona diferente. La verdadera definición de único”, en unas declaraciones recogidas por The Undefeated, haciendo gala de su carácter único que lo define como uno de los deportistas más influyentes de la NBA pese a su corta edad.

 

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Estudiante de periodismo. Tuve la suerte de crecer viendo la mejor generación de futbolistas de la selección española. Me gusta el deporte, así como todo lo que rodea al mismo, sus causas y consecuencias. Por ello es importante contar las historias de los protagonistas. Del 2001.

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