sábado, 16 octubre, 2021
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Tras una temporada de ensueño el Leyton Orient volvió en 2019 a las categorías del fútbol profesional en Inglaterra con su ascenso a la League Two -cuarta división- tras dos años sin el cobijo que la profesionalizada Football League ofrece. El club del este de Londres, fundado en 1881, es uno de los más antiguos del país y actualmente ostenta el título de segundo equipo más antiguo de Londres en estar disputando campeonatos profesionales por detrás del Fulham, fundado en 1879.

De historia larga pero falta de éxitos, el Orient posee en sus vitrinas dos campeonatos de la antigua Third Division que se remontan a los años 50 y 60 y el último título de campeón de la National League (5ª). Sin embargo, pese a su corto registro de copas, es un club muy arraigado en su distrito de Leyton, en el que cuenta con una masa social de seguidores muy importante para un club de su tamaño.

 

El equipo campeón de la temporada 55/56 de la Third Division. A Leyton Orient Diary.

 

Sus épocas doradas fueron las mencionadas de mediados de Siglo XX, en las que incluso logró ascender y mantenerse una solitaria campaña en la First Division 62/63. Aquella temporada codeándose con los grandes no prosperó en parte debido a unos magros 21 puntos en 42 jornadas que decretaron la pérdida de categoría con bastante antelación. Eran años diferentes en el fútbol inglés, aquellos en los que el Manchester City te acompañaba camino a la segunda división, el Chelsea luchaba por subir a la élite y el Everton ganaba la liga.

Tras aquel corto periplo en la cumbre, el Leyton Orient fue uno de esos equipos conocidos como ¨ascensor¨, con diez cambios de liga entre ascensos y descensos hasta llegar a la National League hace cuatro temporadas, nunca pisando más allá de la segunda divisional. Pero, ¿qué fue lo que sucedió para que un equipo históricamente miembro de la Football League terminara en las sombras del fútbol semi-profesional? Para eso hay que remontarse al 25 de mayo de 2014.

Wembley, final por el playoff de ascenso a la League One. Tras un empate por 2-2 en los 120 minutos de juego, el Rotherham United vencía por 4-3 en los penales para avanzar un escalón en la pirámide, dejando al Orient con las manos vacías. Posteriormente, luego de tamaña desazón, el dueño del equipo en ese momento decide vender el club y dejarlo en manos de un empresario italiano a quien se le atribuía la capacidad, sobre todo monetaria, de llevar al club a nuevos horizontes y potenciar lo que ya se había conseguido en años anteriores. Aquel dueño era el italiano Francesco Becchetti, un empresario dueño de un canal italo-albanés de televisión llamado Agon Channel. Al llegar, Becchetti, que compró al club por 4 millones de libras luego de aquel fallido ascenso en la temporada anterior, no tenía ninguna experiencia previa a los mandos de un equipo de fútbol, y su único antecedente deportivo era el de ser Presidente de un club de voley de la ciudad de Roma.

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Su primera medida al frente de los O´s fue la de destituir al entrenador Russell Slade tras 1633 días en el cargo y un período de estabilidad en donde se había puesto énfasis en dar rodaje a los jugadores jóvenes de la cantera, logrando resultados magníficos de por medio al punto de quedar muy cerca de ascender a la segunda división. La salida de Slade, lejos de provocar un fresco impulso, supondría el inicio de un período negro en la historia del Leyton Orient.

A su reemplazo llegó Kevin Nugent como técnico provisional tras haber servido como asistente del anterior entrenador. Parecía lo lógico, subir al asistente en calidad de interino mientras se buscaba un nuevo mandamás, pero lo que vino después detalla claramente la inhabilidad que Becchetti y aquel grupo de directivos tuvieron a la hora de manejar los destinos de un club de fútbol. En su primera gran contratación, el presidente decidió darle los mandos del equipo a su compatriota Mauro Milanese como entrenador, que hasta entonces se ocupaba de la dirección deportiva del club.

Milanese duró 42 días en el cargo hasta que se decidió reemplazarlo por otro italiano, Fabio Liverani, que sólo había dirigido 7 partidos en el Genoa como entrenador suplente. Ninguno de los dos hablaba inglés y ambos contaban con poca experiencia como cabeza de un equipo, lo que hacía que los jugadores no conectaran de ninguna manera con el cuerpo técnico. Y así, sin mediar ningún tipo de proyecto, fue que pasaron 11 entrenadores en 4 años por los banquillos de Brisbane Road, llevando al equipo de las fronteras del Championship a la League Two primero, y a la National League después, alejando a un club centenario del lugar que por historia le pertenecía.

 

La 69/70, año en el que lograron el segundo título nacional del club. The League Paper.

 

Luego de ver como su equipo de fútbol al que acompañaban desde hace años, centro neurálgico de la zona y gran estandarte de la cultura futbolística londinense se hundía ante sus ojos, los aficionados decidieron tomar parte en la vida de su club y comenzaron a protestar masivamente ante Becchetti. En redes sociales, en los días de partido y en cualquier momento en donde podían hacer escuchar su voz, los simpatizantes se encargaron de hacer visible su lucha. Cuando el descenso a la quinta división se consumó en una negra tarde ante el Colchester, los supporters saltaron al campo jugándose la última carta para intentar defender a su club, un club moribundo, de su propio dueño.

Terminada la temporada 2016/2017, entre amenazas y problemas judiciales que acechaban a Becchetti por presunto lavado de dinero, el italiano decidió vender el club. Fue así como Nigel Travis -un reconocido hincha del Orient desde siempre- tomó las riendas del club por medio de un consorcio de empresas y comenzó a dar vuelta la página e inyectar optimismo y esperanza a un club desahuciado. La primera decisión, por supuesto, era intentar devolver la estabilidad financiera y deportiva tras años de cambios abruptos, y eligieron darle el cargo de entrenador a Steve Davis, de anterior paso por el Crewe Alexandra.

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Lamentablemente, tras 16 partidos, Davis tuvo que ser cesanteado debido a unos preocupantes resultados que situaban al equipo a tres puntos del descenso con un récord negativo de tres victorias, tres empates y diez derrotas. Si bien aquello era algo a evitar por parte de la dirigencia que quería olvidar los tiempos de Becchetti, la mala campaña de Davis al frente del club hizo obligatorio un cambio que llegaría en el mejor momento.

 

Los aficionados saltan al campo en defensa de su club. leytonorientblog.com.

 

El 29 de noviembre de 2017, Justin Edinburgh, ex jugador del Tottenham y el Portsmouth, se hizo cargo del equipo y completó una segunda rueda muy satisfactoria para terminar en decimotercera posición, lejos de los fantasmas de la primera vuelta. Si bien el resultado final quedaba lejos de lo que los fans esperaban de un equipo recién descendido, las bases para un proyecto más esperanzador ya estaban sentadas, y la expectativa aumentaba conforme iba transcurriendo el verano.

En la temporada 2018/2019 ya con Edinburgh a la cabeza desde el comienzo, el Orient se mantuvo en el primer puesto de la clasificación durante la mayor parte del campeonato y aseguró su vuelta a la Football League tras un empate en casa ante el Braintree Town, en un partido televisado a nivel nacional, y con las tribunas abarrotadas de aficionados deseosos de festejar por fin un logro de su amado club.

Tras dos años en la categoría non-league y muchos más hundido bajo la oscura figura de un dueño totalmente incapaz de llevar las riendas de un club profesional, los de Brisbane Road alcanzaban el primer éxito en muchos años, liderando de punta a punta un torneo complicado, en el que la paridad marca la tendencia y de la que no es fácil salir si no se tiene el proyecto adecuado. Pero el Leyton Orient lo tenía. El césped se volvió a inundar de gente que saltaba al campo ya no a protestar, sino a celebrar que su equipo estaba vivo.

Gracias al liderazgo de Edinburgh, el equipo y el club en general tomaron una postura diferente a la que reinaba por aquellos lares en los últimos años. Se instaló en el club una filosofía de trabajo duro y responsabilidad que llevó a los jugadores a crear un sentido de pertenencia dentro del grupo de futbolistas. Con ello, sumado al apoyo incesante de un grupo de hinchas que no dejaron a su club solo ante los resultados y que lideraron los números de asistencia a los estadios para la National League con más de 5.400 por encuentro, la mayor asistencia de la liga, el Orient saboreaba las mieles de la Football League tan solo dos años después de haberla dejado.

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Con una sólida localía y con un equipo comprometido bajo un firme ideal establecido por el cuerpo técnico, el Orient volvió al lugar que su historia merece. Días más tarde, una vez completada la temporada, Justin Edinburgh presenció in situ la final de la Champions League entre el Liverpool y el Tottenham para acompañar a su ex equipo en una jornada histórica para el fútbol inglés.

Todo en la vida del ex jugador de los Spurs parecía organizarse con armonía y, sin embargo, cuando todo parecía perfecto, cuando la vida le sonreía como nunca antes, una terrible noticia alarmaba a todo el mundo cercano al club: Edinburgh había ingresado de manera urgente al hospital.

En principio no se supo el por qué de tal cosa y, mientras pasaban las horas y los días, el silencio y las muestras de cariño y apoyo al entrenador se hacían sentir con más y más fuerza. Cinco días después de haber sido ingresado de urgencia, Edinburgh falleció debido a un paro cardíaco. El hombre que había devuelto al club a una era de optimismo y que se preparaba para fundar las bases de un proyecto a largo plazo y sustentable con el que apuntar a crecer, dejaba huérfano a todo un club que pasó de la alegría a la tristeza infinita en cuestión de semanas.

 

El club abrió sus puertas para despedir a su entrenador. Morning Star.

 

En cuestión de días, el futuro del club cambió rotundamente y sin el faro que iluminaba su camino, el Leyton Orient afrontó el difícil desafío de mantener su lugar en el fútbol profesional de la mano de Ross Embleton, consiguiendo escapar a los últimos puestos para finalizar en una meritoria decimoséptima posición en una acotada competencia que finalizó abruptamente por culpa del coronavirus.

Pensando a futuro, si bien ese líder deportivo y emocional que era Edinburgh ya no está, si que permanecen las bases de un trabajo que dio sus frutos y de una dirigencia que, parece, aprendió de los errores del pasado y está dispuesta a mantener el timón en la única dirección que todo el mundo que está vinculado a los O´s quiere.

Por lo pronto, lo más difícil ya pasó. El Leyton Orient navega por las aguas profesionales del fútbol tras salir del pozo, y la temporada de transición que supuso la pérdida de su antiguo entrenador ya quedó atrás. Ahora restará saber si todo ello valdrá para seguir escalando en la pirámide. Potencial no les falta.

 

 

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Periodista. De Córdoba, Argentina. Hincha del fútbol modesto y del básquetbol en todas sus formas. Convencido de que el deporte es cultura.

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