martes, 20 octubre, 2020
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LeBron James, conocido como “el rey” del baloncesto, acaba de conseguir su cuarto anillo de la NBA en 17 años de carrera, logrado en su décima final y obteniendo, además, otro galardón para su cuenta personal, al proclamarse una vez más MVP de las Finales. 

¿Quién iba a pensar que un hombre de 35 años lograría lo que él ha hecho? Seguramente pocos habrán creído que eso era posible. 

Posiblemente un “mortal” ya no estaría en la capacidad de rendir al mismo nivel de su juventud. Pero existen deportistas, contados con los dedos de una mano, los cuales fueron tocados por los dioses del olimpo y les dieron una capacidad de sobresalir y dominar en su rama, así ya hayan pasado algunos años. Ellos siguen estando en lo más alto, y James trabajó para ser parte de ese grupo selecto y dejar su nombre junto al de los más grandes de la historia, siempre un poco más arriba que antes. 

Mientras pasan los años, la gente se cuestiona si en realidad podrá seguir al máximo nivel; en cada partido él se encarga de responder con números. Sí, esos mismos que cada vez que se acumulan solo hacen más grande su leyenda. 

 

La promesa 

En 2018, LeBron llegaba a una de las franquicias más reconocidas del baloncesto. Los Angeles Lakers pasaban por un mal momento. Sumido en ocho años de sequía, su último título llegó de la mano de su gran ídolo, Kobe Bryant, en 2010 y desde su retiro en 2016 el equipo no había tenido verdaderas estrellas en su alineación. 

La llegada del 23 causó revuelo y cuestionamientos. Hasta ese momento todo era incertidumbre. Los Lakers ya no eran los de antes, pero acababan de depositar su confianza en él porque creían que podía ser una pieza clave para regresar al lugar al que pertenecen, aquel al que han vuelto empatando a los Boston Celtics con 17 títulos, la primera vez que ambas franquicias registraban el mismo número de trofeos desde 1962. 

Al llegar a su nueva casa, LeBron prometió a Jeanie Buss, la dueña del equipo e hija del mítico dueño Jerry Buss, regresarlos a lo más alto. Aunque tuvieron que pasar un par de años desde su llegada para que eso sucediera, finalmente dos años después, James cumplió. 

Este ha sido un año demasiado extraño, en el que todo el mundo ha tenido que adaptarse a los cambios y a una nueva realidad, y no cabe duda de que el 2020 ha sido una caja de sorpresas desde el día uno. 

Para los Lakers esto no fue la excepción, de hecho, iniciaron el año con una de las noticias más crueles e impactantes de todo el 2020. El 26 de enero, fue el día más oscuro para la ciudad de Los Ángeles, el día que ganaron a su propio ángel. Ese día que todos quisieran eliminar de su memoria y despertar creyendo que todo fue una pesadilla. El día que se fue Kobe, fue el día que todo cambió. 

Era una mañana de domingo cuando James apenas regresaba de Philadelphia, luego del partido del día anterior ante los 76ers en el que acababa de convertirse en el tercer mejor anotador de la historia de la NBA, superando a Bryant. 

El mismo Kobe le había escrito un tweet felicitándolo por tal acontecimiento y en menos de 24 horas de haber sucedido -mientras LeBron regresaba a casa- se enteró de la peor noticia. La muerte de quien él considerara su ‘hermano’, Kobe Bryant. Este hecho que ya todos conocemos fue ‘la noticia’ iniciando el año.  Y fue ahí cuando la promesa de James a la dueña del equipo cobró más valor aún, porque ante eso él le juró a su hermano continuar con su legado. 

 

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Un nuevo legado 

En medio de una pandemia, 357 días de temporada y el pasar varios meses en una burbuja para poder culminar este año, al Rey lo mantuvo en pie su ambición, esas ganas que tiene de ganar y de seguir haciendo más grande su historia, y con la ayuda de otra superestrella que tanto bien le hizo a los Lakers como Anthony Davis

Pero, esta vez, las constelaciones se alinearon, y llámenlo casualidad o destino, pero 11 años después del penúltimo título de Bryant con los Lakers, la historia se repite de la mano de LeBron James: adiós Portland, una de las historias más calientes de la burbuja. Hasta luego Houston y Denver, dos equipos que podían plantear serios problemas a los Lakers pero que los angelinos se encargaron de neutralizar desde la defensa. Y cuarto anillo que ganó en Orlando, muy cerquita de la ciudad que unos años atrás le enseñó a ganar.

¿Coincidencia? Puede ser, pero no hay mejor forma para que él pueda continuar con su legado que teniendo estas casualidades. Y es que los números de James, a sus 35 años, siguen siendo impresionantes: 

  • Cuatro veces campeón de la NBA 
  • Cuatro veces MVP de las Finales (primer jugador en conseguirlo con tres franquicias diferentes)

Esta temporada temporada regular:

  • 25.3 puntos 
  • 7.8 rebotes 
  • 10.2 asistencias (máxima de carrera) 

En las Finales: 

  • 29.8 puntos 
  • 11.8 rebotes 
  • 8.5 asistencias 

Algunos de sus récords son cosas que no se han visto desde los tiempos de Jordan. Él mismo dice que aún le quedan años por jugar, en los que todos sabemos que vamos a disfrutar del mejor, a quien hemos visto liderar a sus 35 años a su equipo en la serie final contra los Heat en puntos, asistencias y rebotes, para anotar o asistir en 347 de los 657 puntos totales de los Lakers. Con ustedes LeBron James: el Rey. 

 

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Yolanda Aguilar

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