miércoles, 22 septiembre, 2021
Banner Top

Leandro Paredes es uno de esos futbolistas que desde que lo vi de giallorosso pensé que tenía una clase especial. Pasó una época en que su nombre quedó un tanto apartado, hasta que llegó el fichaje por el Paris Saint-Germain. Han regresado los focos gracias a algunos de sus partidos recientes, especialmente los de Champions League. Su capacidad para recibir y con su buen primer toque enviar el balón desde inicio de tres cuartos al borde izquierdo del área – como en la final de la pasada Champions – es una de sus muchas virtudes. Su última noche europea frente al Fútbol Club Barcelona en el Camp Nou, recuerda a todo el que no sigue sus pasos en Ligue 1 de lo que es capaz el jugador argentino. Ahora, Leandro se encuentra con la oportunidad, tras la llegada de Mauricio Pochettino, de tener el contexto idóneo para sacar a relucir sus virtudes. 

El 29 de junio de 1994 fue su nacimiento en San Justo, el futbolístico en la élite comenzó en Boca Juniors como enganche. Sus ídolos eran Juan Román Riquelme – su tío Luís Paredes jugó con él en inferiores de Argentinos Juniors –, Zidane y Pirlo, según comentó en varias entrevistas.

“Yo miro a Pirlo, lo miro muchísimo, para ese estilo de juego es el mejor de todos. Trato de ver a los mejores, saber dónde están tus compañeros antes de recibir la pelota”.

¿Pero cuál fue el inicio en las canchas de aquel joven? A los 3 años ya jugaba en prebenjamines en un equipo de su barrio y un poco más tarde pasó a Brisas del Sur. Al ganar una final a Parque tuvo la oportunidad con Boca. Siendo alevín llegó al club captado por Ramón Maddoni, el gran ojeador y formador del club, quien lo describe así

“De Leo Paredes dije que iba a ser tercero o cuarto mejor jugador del mundo cuando tenía diez años. Y que iba a jugar en la Selección. Leo respondía siempre en la cancha. Daba todo. Y hoy lo ves poniendo esas pelotas que pone él… impresionante. Y de pequeño ya se notaba”. Debutó en Primera con la camiseta azul y oro hace poco más de una década, un 6 de noviembre de 2010 con Claudio Borghi a los mandos. Le exigió la condición de que terminara los estudios de secundaria. Su madre, Myriam Benítez, habló de que para ella lo importante no eran los ingresos que tuviera, sino que aparte del fútbol atendiese a la formación básica.

En 2014 cruzaba el océano Atlántico, camino a Italia. Pasaba a préstamo al Chievo Verona. No quería salir de Boca, pero necesitaba los minutos que allí no le estaban concediendo. No tuvo demasiados tampoco a su llegada, pero pudo ir adaptándose al fútbol europeo. Y es que este paso fue muy importante para su desarrollo futbolístico. Comentó que en Italia le enseñaron a mejorar su juego, a perfilarse y tener una visión mayor de lo que ocurría en el campo, y a tener nociones tácticas que aún tenía que pulir. Aprendía en los entrenamientos, hasta que llegó un equipo más grande: la Roma se hizo con el prometedor jugador, pero tras un breve paso por la capital de Italia, donde tuvo algún partido en Coppa donde se podía ver su talento, llegó una nueva cesión. En este caso al Empoli. Fue ese el momento decisivo en que se quedó con la posición de 5 y fue haciéndose al puesto con Marco Giampaolo

 

(Giuseppe Bellini/Getty Images )

 

También puedes leer:   El glorioso equipo del Frente de Liberación Nacional argelino 

A los 21 años se vio con la exigencia de cumplir ese rol e intentar darle razones a la Roma para regresar al club. Su comodidad con la posesión en espacios reducidos, ágil para escapar de la presión del rival protegiendo el balón, buscando los espacios y haciendo muestra de su valía en el centro del campo, teniendo siempre en mente la portería rival, signo propio de sus inicios. Sus pases para superar líneas siempre aportaron – tanto entonces como ahora – verticalidad a su equipo, ayudando con su contribución a crear un juego ofensivo. 

Finalmente tuvo la oportunidad en la capital y Spaletti habló muy bien a su vuelta, hasta que al año siguiente se acercó el final del trayecto por cambios en la forma de juego, que acabaron haciendo que se le vinculase con equipos de Premier League, para finalmente marchar rumbo al Zenit. En 2018, Fabrizio Corsi, presidente del Empoli dijo en una entrevista: “Creció mucho con nosotros. Giampaolo lo transformó y lo convirtió en un gran jugador. Quiere dejar el Zenit para volver a las ligas más grandes. Paredes es un centrocampista importante, quiso comprarlo la Juventus, pero al final no salió. Es un chico con buenos valores”.  

Enero de 2019, de Rusia a Francia. Un nuevo billete. El Paris Saint-Germain era una buena oportunidad para ser ese futbolista con sangre de enganche que podía ofrecer magia a un equipo con estrellas que buscaba la gloria. Le vimos recientemente en la liga siendo uno de los puntos que frenó el Mónaco de Kovač, porque sabían que es una de las piezas clave para que todo el engranaje funcione. El Barcelona y Koeman buscarán lo mismo en la vuelta de su eliminatoria de Champions, pero Pochettino puede darle las alas, como ha estado haciendo con el juego que plantea y su salida de balón.

Uno de sus sueños es ganar la Champions con el club, así como títulos con la selección y con Boca. Siempre habla de cómo sus compañeros le preguntan: De Rossi, quien jugó allí, y ahora Ander Herrera. Puede que su carrera, como un círculo perfecto, acabe en esa Bombonera de la que dice que es única. Pero ahora toca seguir siendo grande en Europa.

 

También puedes leer:   Maxence Lacroix, un líder vino a vernos

  • ¡Hola! Esperamos que hayas disfrutado del artículo. Antes de que te vayas queremos recordarte que estamos preparando cosas grandes, pero necesitamos la ayuda de nuestros lectores para hacerlas realidad. Por eso, si te gusta lo que hacemos en The Line Breaker, abrimos un canal para que consideres invitarnos a un café y así ayudarnos a mantenernos en pie.
(Visited 364 times, 38 visits today)
Tags: , , , , , , , , ,
Traductora, redactora y entrenadora de fútbol UEFA-A

Related Article

The BreakerLetter

Archivos

Nuestras Redes

INSTAGRAM

Mis Marcadores