lunes, 16 mayo, 2022
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Por Matias Chircoff (@MatiasChircoff)

Sin dudas, el fútbol no es un deporte que transita su camino en soledad: conflictos bélicos, protestas sociales, problemas económicos y políticos (entre otras cuestiones) forman parte y atraviesan esta disciplina que, muchas veces, se vio afectada y el balón debió frenar, pero en otras no.  En esta oportunidad nos centraremos en el llamado “Partido de la Muerte” que tuvo lugar el 9 de agosto de 1942 dentro del marco de la Segunda Guerra Mundial.

 

 

El contexto

Entre el 11 de noviembre de 1918 y el 1 de septiembre de 1939 se dio el llamado “Periodo de Entreguerras” (lapso entre los dos conflictos bélicos a escala mundial). Desde 1933, Alemania estaba liderada por Adolf Hitler, quien asumió el poder mediante la votación popular.

Bajo el regímen nazi, se forjó la idea de conquista mundial que desató la Segunda Guerra Mundial. Comenzó con la invasión a Polonia y duró hasta 1945, donde se dio la caída del dictador y el desarme de sus tropas tras la invasión de las Fuerzas Aliadas (Estados Unidos, Francia, URSS, entre otras) en Berlín.

El conflicto bélico dejó números escalofriantes, como 2.091 días de guerra, más de 70 millones de combatientes que pelearon y un total de personas fallecidas que se estima que que fueron casi 100 millones.

 

El fútbol en tiempos de guerra

Pese a lo escalofriante de los números, en muchos lugares la pelota no frenó: Inglaterra le declaró la guerra a Alemania el 3 de septiembre de 1939, pero los pioneros del deporte decidieron seguir con las actividades de la federación. La F.A Cup (el torneo más longevo del mundo) no se disputó como tal, pero se organizó la “Football League War Cup” (traducido al español: Copa de Fútbol durante la Guerra). Es para destacar que varios partidos de este certamen superaron los 60.000 espectadores.

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Alemania tampoco fue la excepción de esta historia. En el régimen nazi se conformó la llamada Gauliga, que duró durante todo el periodo del Tercer Reich. ¿Qué era la Gauliga? Este sistema del fútbol alemán inició a la par del ascenso de Hitler al poder. Estaba conformado por torneos regionales (16 en un principio), que otorgaban un campeón para disputar luego el trofeo nacional. Un dato no menor es que a medida que los nazis fueron tomando territorios se fueron anexando equipos (de República Checa, Austria, Francia y Polonia, entre otros).

Por otro lado, el popular equipo Schalke 04 (de quien era seguidor Hitler) tuvo su época dorada durante esta etapa, donde disputaron un total de 14 finales sobre 18 posibles. En la vereda opuesta, Bayern Munich y Borussia Dortmund representaron la oposición a este régimen, lo cual se tradujo en persecución y muerte.

 

Equipo comunista: rival absoluto

El Dínamo Kiev fue fundado el 13 de mayo de 1927 en Ucrania por un grupo de policías comunistas. En cuanto las fuerzas alemanas ingresaron en el territorio soviético, muchos de los jugadores del Dínamo fueron perseguidos y enviados a campos de concentración

De este equipo era fanático Kordyk, un panadero que juntó a ex jugadores de la institución y conformó el elenco llamado: Kiev City Start o Fútbol Club Start. El nombre fue el resultado que se encontró para evitar la violencia por parte de los nazis.

Al momento de la invasión la mayoría de los futbolistas profesionales debieron abandonar la práctica deportiva para servir al ejército. Sin embargo, con la posibilidad de crear una nueva institución (desde 1941, cuando se levantó la veda) varios pudieron volver a competir al club mencionado: Nikolai Trusevych, Mikhail Svyridovskiy, Nikolai Korotkykh, Oleksiy Klymenko, Fedir Tyutchev, Mikhail Putistin, Ivan Kuzmenko, Makar Honcharenko, Vladimir Balakin, Vasyl Sukharev y Mikhail Melnyk (estos últimos tres provenientes del Lokomotiv) fueron algunos de los nombres del FC Start.

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Eran invencibles, no tenían rivales a la altura de semejante demostración futbolística: vencieron 5-1 al MSG Wal de Hungría, sumaron otras goleadas a su mochila como el 7-2 frente a Rukh de Shvetsov y días más tarde dieron otra paliza por 6-2 a otro elenco ucraniano. Pese a estar mal alimentados, y desmejorados físicamente por el contexto de guerra, siguieron sumando triunfos que lo llevaron a traspasar la frontera de Ucrania y poder jugar partidos de manera “internacional”. En esta odisea, vencieron a Flakelf por 5 a 1, pero tres días después disputaron la revancha.

 

9 de agosto de 1942

En la fecha mencionada, con la contienda estallada y gran parte de Europa tomada por los nazis se disputó en Kiev el llamado “Partido de la Muerte”.

Todo comenzó torcido para las altas esferas alemanas, ya que los jugadores del FC Start se negaron a realizar el saludo característico de su partido político.

Con el encuentro iniciado la máquina ucraniana comenzó a superar a sus rivales: para el entretiempo se imponían 2 a 1. En este descanso se acercó a su vestuario el prusiano Magnus Eberhardt, quien los presionó para que aminoren la marcha, pero esto no sucedió.

Los jugadores del FC Start salieron a ganar en el complemento y se terminaron quedando con el encuentro por un 5-3 final.

La resignificación de David contra Goliat se dio en un estadio de fútbol: el equipo que representó a la “Operación Barbarroja” (ocupación alemana a la Unión Soviética) no pudo ante los exjugadores mal alimentados y sobrevivientes de la opresión y barbarie.

 

Un precio alto

Los jugadores ucranianos obtuvieron el triunfo ante los alemanes y esto fue totalmente inadmisible para los ocupas. La policía nazi, conocida como la Gestapo, se ocupó de ir a por ellos en los días posteriores.

Mediante el arresto de este grupo de tareas, se tomó posesión de varias personas que habían disputado el encuentro, entre ellos Nicolai Trusevich, Ivan Kuzmenko y Alexei Klimenko, que fueron fusilados tiempo después. Otros tantos jugadores fueron detenidos y enviados a campos de concentración.

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Que siga girando

La Segunda Guerra Mundial arrolló a dos mundiales de fútbol: 1942 y 1946. A pesar de estas circunstancias adversas, el balón continuó girando en algunos países, incluyendo a la mismísima Alemania.

Una semana antes de que se firmé la rendición germana se disputó un encuentro amistoso entre Hamburgo y el Altona 93, en lo que significó el último partido bajo este régimen. Este, como otros partidos a lo largo de toda la contienda bélica, reflejó un pequeño espacio de tiempo donde se dejaron las armas de lado y la redonda siguió su curso, algunos con final feliz y otros no.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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