sábado, 31 julio, 2021
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Hace tan solo unos días, y a poco menos de cumplir 54 años de edad, el japonés Kazuyoshi Miura renovó su contrato para seguir un campeonato más en el Yokohama FC. Kazu, quien está en la escuadra desde el año 2006, cumplirá así su trigésima sexta temporada como futbolista profesional. 

Habiendo debutado en 1986 jugando para el Santos de Brasil – llegó allí siendo apenas un adolescente – el oriundo de Shizuoka es toda una institución dentro de su país. Muchos podrán argumentar que el mote de “mejor jugador japones de la historia” le queda grande puesto que su carrera no fue tan ilustre como la de algunos de sus sucesores, pero nadie podrá quitarle jamás el lugar como el futbolista mas querido por todos los hinchas de su nación.

Es que su irrupción en la novel J-League y en el equipo nacional fue vital para que la disciplina se consolide fronteras adentro. Siempre relegada detrás del beisbol, y más allá de tener al brasileño nacionalizado Rui Ramos como parte integral de su selección, a los japoneses les hacía falta un héroe que pudieran sentir como propio para acercarse en masa al fútbol. Y ese héroe fue Miura. 

Artífice del triunfo en la Copa de Asia 1992, este también conoció el amargo sabor de la derrota cuando su selección perdió de manera insólita su ticket a la Copa del Mundo USA 1994. Pero mientras el resto de sus compañeros fue masacrado por la “Tragedia de Doha”, la figura de Miura salió indemne. En buena medida, esto se debió a que la “Generación Nintendo”, que irrumpió en el combinado nacional a mitad de los ´90, necesitaba de un general curtido en la batalla para cruzar el Rubicón.

Su aporte en las eliminatorias que depositaron a Japón en Francia 98 fue de mayor a menor, pero todo el mundo daba por sentado que Kazuyoshi estaría la lista definitiva para el campeonato. Incluso el Diario Clarín lo incluyó en el magnífico “Libro de Oro de los Mundiales” como el jugador a tener en cuenta dentro del combinado nipón. 

Lamentablemente, se ve que el entrenador Takeshi Okada no recibió un ejemplar del libro e increíblemente lo dejó fuera de la nómina mundialista. Quizás sea por ese sentimiento colectivo de injusticia – Okada nunca supo explicar bien el porqué de su decisión – que Miura se transformó en el jugador del pueblo. Ahora bien, ¿justifica este amor desmedido que su club le siga ofreciendo un contrato aún cuando sus actuaciones son muy esporádicas? Para los japoneses sí.

En Japón, los mayores son reverenciados en todos los ámbitos por ser portadores de sabiduría y el futbol no es la excepción. La J-League y las categorías de ascenso suelen contar con varios veteranos, algunos de ellos con un pasado ilustre a sus espaldas. Futbolistas como Shinji Ono o Shunsuke Nakamura siguen deslumbrando en sus respectivos equipos y son respetados por todas las hinchadas rivales solo por el simple hecho de haber defendido honrosamente a la nación dentro del campo de batalla. 

Sin embargo, la vigencia de los longevos no se consigue solo con fuerza de voluntad, sino que detrás de ello hay una cultura que exalta el cuidado físico. A finales del siglo XIX, el fin de la era de los shogunes y el inició de las Reformas Meiji permitieron la llegada de la modernidad en la tierra del Sol Naciente. En solo 50 años Japón pasó de ser una economía feudal a transformarse en la nación mas desarrollada de Asia. Las instituciones occidentales llegaron junto con la ideología y pronto la reforma educativa contempló también a la educación física como una parte importante de la currícula.

A los factores externos también se le suma algo propio de los japoneses, que es su dieta a base de pescados, verduras y legumbres. Esto hace del país una de los lugares con menor tendencia a la obesidad y más saludables del mundo. Por esto, no es de extrañar que, a la edad en donde muchos solo pueden contar canas y kilos, Miura cuente minutos jugados en la primera división.

Puede ser que hoy su papel en el Yokohama FC sea meramente testimonial, pero la presencia de King Kazu dentro del field no tiene nada que ver con cuestiones deportivas. Cada vez que Kazuyoshi pisa el césped, el tiempo se detiene lo suficiente como para que todos le brinden su aplauso al guerrero más respetado de la nación.

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Changarín de la palabra, termo de la A-League. Una vez me insultó toda la comunidad croata de Melbourne.

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